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viernes, 27 de enero de 2017

Matilde Casazola según Pedro Shimose vive oculta en sí misma, detrás de una guitarra y de unas gafas oscuras, discípula de Mauro Núñez el malogrado charanguista de oro, y arropada de los Mendoza, pertenece al linaje de los 60 con Mery Flores, Mary Monje, Silvia Avila, Norah Zapata Prill y el mismo Pedro, autora de 86 canciones editadas por la cantautora, y de 15 libros, traducida al alemás, inglés y sueco...Matilde no en vano figura en el índice de Juan Quirós y la Antologia de Yolanda Bedregal...por cierto el homenaje de Shimose se convierte en imperdible.

Como todo poeta lírico, Matilde Casazola (Sucre, 19.01.1943) vive en el asombro, oculta en sí misma, detrás de una guitarra y de unas gafas oscuras, hechizada por la música y las palabras. Su obra evoca un mundo que cada artista funda a su medida. Humilde, callada, menudita, como si el viento fuera a llevársela. Así la conocí y la sigo conociendo en sus poemas y canciones que hablan por ella.

Discípula del músico boliviano Mauro Núñez y del español Pedro García Ripoll, pertenece al linaje literario de los Mendoza, su abuelo Jaime y su tío Gunnar. A Matilde me unen vínculos generacionales. La del 60 –la mía– reúne a poetas notables: Mery Flores Saavedra (+), Mary Monje Landívar (+), Silvia Mercedes Ávila (+), Blanca Wiethüchter (+), Norah Zapata Prill y Matilde, por supuesto. Todo esto se me arremolina en la cabeza ahora que le acaban de conceder el Premio Nacional de Cultura 2016. Hace tres años, el mismo Ministerio de Culturas y Turismo la condecoró por su contribución a la cultura boliviana. ¿Qué ha hecho Matilde para merecer estos galardones? 

La respuesta está en el libro Música y músicos bolivianos (2015), de María Teresa Rivera de Stahlie, pianista, musicóloga, ensayista e historiadora orureña. Y en Beatriz Rossells –antropóloga, historiadora, biógrafa y ensayista chuquisaqueña– que acaba de publicar la crónica Matilde, la más fecunda compositora (Página Siete, 18.01.2017), en la que incluye una lista de 86 canciones editadas por la cantautora.

Además de su vasto cancionero de ritmos bolivianos, Matilde musicalizó poemas de García Lorca, Verlaine (en versión castellana), Neruda, Vallejo y dos poetas españoles de los siglos XV y XVII (el Marqués de Santillana y Esteban Manuel de Villegas). Bueno es recordarlo.

Matilde es autora de 15 libros de poemas, 12 de ellos reunidos en su voluminoso libro Obra poética (1996; 969 págs.). Está traducida al alemán, inglés y sueco. Su poesía fue valorada, desde sus inicios, por el filósofo y dramaturgo Guillermo Francovich. El nombre de Matilde figura, con todos los honores, en el canónico Índice de la poesía boliviana contemporánea (1983; 2ª ed.), del crítico Juan Quirós, y en la amplia y por eso útil Antología de la poesía boliviana (1991; 3ª ed.), de Yolanda Bedregal. 
A partir de entonces, su obra y su fama no han cesado de crecer, crecer y crecer… // Madrid, 27.01.2017.