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viernes, 23 de diciembre de 2016

Pedro Shimose promete continuar "la culpa no es del indio..." porque esta primera parte está sabrosa al inventariar los males atribuídos "al indio" los mismos que cometió el MNR (algo exagerado fueron parecidos, pero no iguales) porque éstos tenían al menos "temor de Dios" en su formación cristiana.

La culpa no es del indio… ni del blanco


Algo huele a podrido y no es culpa del indio, tal como sostiene, con razón, doña Susana Bejarano, autora del artículo La culpa no es del indio (EL DEBER, 04.12.15 /Suplemento Séptimo Día). Pero tampoco es culpa del blanco ni del mestizo. La culpa es de las personas ineptas y corruptas (sea cual sea su etnia, sexo y religión) que el Gobierno colocó en cargos de gran responsabilidad.

La articulista idealiza el ‘proceso de cambio’, la Asamblea Constituyente de Sucre y la Constitución adulterada de La Glorieta de Sucre, de la sede de la Lotería de La Paz y de la Casa de la Cultura de Oruro, y la definitiva, la del referéndum de 2009 que el presidente pisotea cuando le da la gana. ¿Bolivia es “un país de indios”? ¿Qué queda de la moral superior del indio (ama sua, ama kella, ama llulla)? Después del Tipnis (Chaparina), el caso del Fondo Indígena (Fondioc), el caso Zapata (CAMC), el caso del jurista indígena Gualberto Cusi, elegido por voto popular, ¿qué queda de las 36 naciones del Estado Plurinacional? 
Como los ideólogos kataristas creían ser mesías de no sé qué revolución, manipularon a su regalado gusto la historia de Bolivia, suprimiendo del imaginario indigenista el hecho histórico de la Revolución Nacional de 1952 y se proclamaron iniciadores de la “Revolución India”, con un licenciado “k’ara”, “intelectual del Gobierno”, según expresión del presidente Evo.

En consecuencia, cometieron y siguen cometiendo los mismos errores del MNR: abuso de poder, despilfarro, corrupción, persecución al opositor, acoso a la prensa independiente, sometimiento del Parlamento y del Poder Judicial, control de las FFAA y los movimientos sociales… Y algo más. Ahora hablan de “patriotismo” y “unidad nacional” porque les conviene. La historia debería servirnos de algo, pero no aprendemos. 

Le doy la razón a la señora Bejarano cuando critica a un senador de Unidad Nacional (UN), quien habría declarado que, en Focas, “no hubo corrupción porque lo manejó gente blanca y honesta”. En mi opinión, la gente preparada, honesta y responsable no lo es por ser blanca, negra, amarilla o cobriza; lo es por haber estudiado y por haber sido educada en el temor de Dios, los valores cívicos y el respeto a la ley. Comparto su crítica a los buscapegas frustrados y al uso indebido de las redes sociales que no deberían servir de desahogo de difamadores, resentidos y lunáticos, aunque echo de menos que no le hubiera dado duro a los chupamedias que tanto daño hacen al buen gobierno del país. (Continuará) // Madrid, 23.12.2016