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jueves, 8 de agosto de 2013

encontró nuestro poeta al autor de "Camino de la Patria" y en buen momento, cuando aún resuena en el espacio el festejo del 6 de agosto que no termina. Gastón nos habla de un gran poema y de su colombiano autor

LA PATRIA

Ha mucho tiempo asistí a un recital de poemas selectos  en el “Teatro Achá”. Se presentaba la reconocida artista argentina Berta Singerman quien, como una Hada en vuelo, chal extendido y brazos abiertos, recitaba este hermoso verso cuya autoría ignoraba hasta el presente. Ahora, gracias al correo virtual aprendo que se titula “Camino de la Patria” y su autor es Carlos Castro Saavedra poeta colombiano en cuyo busto de homenaje está inscrito el poema. Aprendo detalles de la composición que en la voz, ya más madura de la consagrada artista cobra trascendencia.

Se trata de un bello poema aplicable a todas las patrias del planeta, muchas veces ingratas en el acogimiento de los hijos en su seno, desdeñados por los gobiernos transitorios, violentados, en todos los continentes. Ella recita y hiere mi interioridad.

Yo lo aplico a mi realidad concreta, a mi Patria Bolivia, con su utopía aún lejana en mi utopía soñadora. Como alguien comenta en su correo virtual el poema es aleccionador, conmovedor; y la artista es prodigiosa en el mensaje que conmueve.


CAMINO DE LA PATRIA


Cuando se pueda andar / por las aldeas / y los pueblos sin  ángel de la guarda.
Cuando sean más claros los caminos / y  brillen más las vidas que las armas.
Cuando los tejedores de sudarios / oigan llorar a Dios entre sus almas.
Cuando en el trigo nazcan amapolas / y nadie diga que la tierra sangra.
Cuando la sombra que hacen las banderas / sea una sombra honesta y no una charca.
Cuando la libertad entre en sus casas / con el pan diario, con su hermosa carta.
Cuando la espada que usa la justicia / aunque desnuda se conserve casta.
Cuando reyes y siervos junto al fuego, / fuego sea de amor y de esperanza.
Cuando el vino excesivo se derrame / y entre copas vida se reparta.
Cuando de noche grupos de fusiles / no despierten al hijo con su habla.
Cuando al mirar la madre no se sienta / dolor en la mirada y en el alma.
Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos /  teja él mismo sus sueños y su manta.
Cuando en  lugar de sangre por el campo / corran caballos, flores sobre el agua.
Cuando la paz recobre su paloma / y acudan los vecinos a mirarla.
Cuando el amor sacuda las cadenas / y le nazcan dos alas en la espalda.
Sólo en aquella hora / podrá el hombre decir / ¡que tiene patria!

Qué bien plasma el verso para mi Patria enferma y contradictoria. Llegamos a otro Aniversario, sin justicia social, sin dignidad ni coherencia política. La construimos dolorosamente a un ritmo espaciado y tortuoso. Con ansiedad me interrogo: ¿Qué pensarán los hermanos del TIPNIS sobre el concepto de Patria? ¿Los Beneméritos ya extintos? ¿Los postergados, los ignaros, los perseguidos….?
La Patria tiene una connotación sagrada en nuestras vidas, ella es digna del mayor respeto y del más puro sentimiento.

Yo amo a mi Patria como también tú, la amas con exceso y en ello logramos empatía y compromiso.

Sublimemos pues en su honor, congregados, la veneración y el amor debido a ella, hasta cerrar los ojos de la precaria existencia.

Sí, que le nazcan dos alas en la espalda a todos los hijos de la Patria. Ya imagino logrando simbología al artista del pincel y los colores; configurando al boliviano del mañana, al ser superior, ahíto de bondad y sentimiento; el futuro hijo de la Patria, nimbado de valores y principios, inteligente y digno, con aura de bondad, honestidad y sacrificio.

Sea él alcanzado, ejemplo de pureza y de mensajes.


Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 6 de agosto 2013.





















La Verdad Esencial reciente libro de Gonzalo Lema. Un escueto texto de Ramón Rocha aparecido en Los Tiempos.

SOBRE "LA VERDAD ESENCIAL", LIBRO DE ENTREVISTAS A POETAS BOLIVIANOS ESCRITO POR GONZALO LEMA, QUE CIRCULÓ CON "LOS TIEMPOS" EN ESTAS FIESTAS. No hay que esperar mucho de los poetas. Su contienda primordial es con la palabra, la niñez, la vida, la muerte, el insomnio, los tigres, tres o cuatro temas que suelen ensimismarlos al borde de la ajenitud sobre la historia del país, de la cual su lectura es episódica e impresionista. Pedro Shimose, por ejemplo, es así: fecundo y entrañable en su poesía, parco y hasta reticente en su narrativa oral. El Soldado, cuya amistad frecuento, tiene un hondo escepticismo y oídos propicios para la crítica, no para el elogio de lo cotidiano. Urzagasti vivía sumergido en el mundo de su niñez, cuando vivía presto a la cosecha del mito y todavía ajeno a las letras. Mitre tiene aproximaciones insospechadas y positivas a lo cotidiano del tango y los boleros, que también son poesía; es ciudadano de varios mundos y quizá no se siente limitado en ninguno. En fin, quizá Vilma Tapia es quien con mayor hondura habla de su atisbo temprano de la cultura aymara y la quechua, pero el denominador común es la vida entre la soledad y el aislamiento, la soledad como apuesta voluntaria y el aislamiento provocado por el entorno social. No olvidemos que incluso “Casa Tomada”, de Julio Cortázar o la soledad de Borges admiten también una lectura política basada en la irrupción de los grasitas, de los cabecitas negras del peronismo, que los sume en el aislamiento o en la emigración de por vida.