Páginas vistas en total

viernes, 26 de febrero de 2016

Shimose se refiere a la autora de "Matar a un Ruisenor" de Nelle Harper Lee estadounidense de gran talento que con solo el libro nombrado se convirtió en famosa y amasó una fortuna que le permitía una vida sin sobresaltos. admirable biografía. el libro se hizo película con el mismo nombre interpretada por Gregory Peck

En la historia de la literatura ocurren fenómenos extraños. Escritores como Nelle Harper Lee (Monroeville, Alabama, 28.04.1926 – idem, 19.02.2016) pasan a la posteridad por un solo libro: Matar a un ruiseñor (1960). Harper Lee acaba de morir plácidamente, ciega y sorda, a los 89 años, en una residencia de ancianos de su pueblo natal. Después de recibir el premio literario más importante de EEUU (Pulitzer 1961), Lee vivió en Monroeville, alejada del mundanal ruido y liberada de toda preocupación económica. Percibía tres millones de dólares anuales por sus derechos de autora ¡por un solo libro! Vendió 45 millones de ejemplares, llegando a acumular una fortuna calculada en 30 millones de dólares (eso sucede en países serios como EEUU, donde se respetan y estimulan el talento y el esfuerzo individuales, y se cumplen las leyes a rajatabla). No concedió entrevistas y vivió ajena a la figuración social. En 2007 rompió su aislamiento y viajó a Washington D.C. para recibir la Medalla Presidencial de la Libertad que le entregó el presidente George W. Bush.

Estudió leyes sin llegar a graduarse, dejó Monroeville en 1949 y se instaló en Nueva York, donde por el día trabajaba como recepcionista en una compañía aérea y por la noche escribía. La editorial que publicó Matar a un ruiseñor, rechazó su versión original y le pidió que la reescribiera. Sin pretenderlo, Harper Lee creó un arquetipo: el abogado Atticus Finch, símbolo de la lucha contra el racismo y la intolerancia social, y valiente defensor de los derechos humanos, encarnado en el cine por Gregory Peck (Óscar 1962 al mejor actor). La novelista declaró que había creado su personaje a imagen y semejanza de su padre, el abogado Amasa Coleman Lee. Su novela es un milagro literario porque trasciende la literatura para niños, el costumbrismo y el color local. Su estilo es una sabia asimilación de Mark Twain, Faulkner y Truman Capote. 
Traducido y editado en Argentina, el libro circuló en La Paz sin llegar a impresionarnos. En cambio, la película, dirigida por Robert Mulligan y adaptada al cine por el guionista Horton Foote, nos impactó e incitó a releer la novela de indudables méritos literarios. De todos modos, debo decirlo, el filme engrandeció la fama de la novela, con un Gregory Peck imponente en el papel de Atticus Finch. 

El año pasado se publicó la segunda novela de Harper Lee: Go set a watchman (Ve y pon un centinela). Aunque las ventas han sido exitosas (dos millones de ejemplares vendidos hasta hoy), los críticos no acaban de justificar su publicación. // 26.02.2016.

sábado, 13 de febrero de 2016

Rubén Darío grande entre los grandes poetas de la humanidad, "noobtuvo el Nobel porquelos suecos no lo conocían", asegura Pedro Shimose quién escribe cuando se cumplen 100 años de la muerte del mayor nicaraguense de todos los tiempos. la Radio y TV de España le ha dedicado sentidos homenajes.

Hace seis días, recordamos el centenario de la muerte de Rubén Darío (Metapa, Nicaragua, 18.01.1867 – León, Nicaragua, 06.02.1916), celebérrimo poeta de Iberoamérica, tan famoso como Martí, Borges, Neruda y Octavio Paz, y tan importante como los menos famosos Ricardo Jaimes Freyre, Leopoldo Lugones, Vicente Huidobro y César Vallejo, por ejemplo. Si el jurado del Premio Nobel –estrenado en 1901 con el poeta francés Sully Pruddhomme– hubiese tenido mejor información sobre las letras en lengua española, no le habría otorgado el premio de 1904 al economista, político y dramaturgo español José Echegaray, sino al poeta, periodista y diplomático nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, más conocido como Rubén Darío. Entre los años 1888, fecha de publicación de Azul, y 1905, cuando publica Cantos de vida y esperanza, Darío era ya, sin discusión, el poeta más innovador e influyente de la literatura en español, pero los suecos no se enteraron.

Darío era el poeta de los grandes silencios y las hondas melancolías, con unas manos tan bellas “que él creía de marqués, en su esnobismo plebeyo, y que eran más bien las de un obispo cortesano”, al decir de Vargas Vila, que también le encuentra “una extraña semejanza física” con Beethoven. Según el autor colombiano, Darío vivía con decoro, con dignidad, de sus artículos publicados en La Nación, de Buenos Aires. “Darío no fue nunca –dice Vargas Vila, que lo conoció y trató en sus días de gloria y decadencia– el bohemio profesional que muchos se gozan en pintar; era serio, era meditativo, era honesto; (…) si hubiera sido adinerado, habría sido el más espléndido de los anfitriones; amaba los ricos manjares y (como Rossini, Dumas padre, el español Álvaro Cunqueiro y el cubano Gastón Baquero, añado yo) gozaba en preparar algunos con sus propias manos, alardeando de sus conocimientos en el arte de Brillat-Savarin”.
Parco en palabras, “sabía escuchar, defendía a sus amigos y no hablaba mal de nadie, ni aun de aquellos que le habían hecho mayor mal”. Su paso por la diplomacia, representando primero a Colombia y a su país, después, fue esporádico y problemático. En realidad, fueron hechos fortuitos. Hay una foto muy conocida de Darío, vestido de librea y entorchados del uniforme diplomático, pero ese, el de la foto, no era él. Darío disfrutaba del mundo y sus placeres, pero más disfrutaba de su inmensa soledad, a pesar de estar rodeado de una corte de aduladores que no le dejaban vivir. Sus debilidades fueron el alcohol, las mujeres y el terror de saberse mortal. Su frase recurrente: “Tengo sed”. Murió a los 49 años, dejando una obra imperecedera. // Madrid, 12.02.2016

viernes, 5 de febrero de 2016

Pedro asume su opinión al menos en 6 asuntos de la noticia. asume con picardía, su verbo es crítico, pero también satírico y sin dejar de llegar al núcleo del asunto, no abandona el humor.

¿Cómo no me va a encantar, después de 10 años de felicidad plurinacional y seis horas de discurso evista? Estoy chocho de la buena vida y del buen vivir, con estos referéndums del Puede que Sí o Puede que No que me producen escozores.

** En la etapa precarnavalera, el vicepresidente Álvaro García Linera se disfrazó de indio y viajó a Porco (Potosí) a inaugurar una escuela. Allí arengó a los escolares a que “si alguien, de aquí a cinco, a diez años, quiere venir a quitar el petróleo, la electricidad, pónganse sus cartuchos de dinamita (sic) y vayan a botarlos a patadas” (El Día, 01.02.15). Ojalá que los chicos porqueños no se tomen en serio las bromas de don Álvaro y no se conviertan en yihadistas plurinacionales. ¿Y el Gobierno se proclama pacifista?

** Desde hace días se viene discutiendo la cuestión de la libreta de servicio militar del vicepresidente García Linera. Discusión inútil. A los discutidores se les olvidó que don Álvaro tenía su propia libreta de servicio militar en otro ejército: el Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK). 

** El Tribunal Electoral Supremo ha demostrado que no es tan supremo. A pesar de haber dictaminado que el presidente no puede usar los actos de entrega de obras públicas como propaganda partidista a favor del Sí en el referéndum del 21 de febrero, el ‘presi’ sigue metiéndole nomás. Don Evo quiere batir su propio récord constitucional modificatorio cambiando el cambio que haya que cambiar para seguir cambiando, según Cantinflas. 

** En la provincia Sud Yungas, departamento de La Paz, se levanta un prodigio de la ingeniería autóctona. Se proyectó un puente que debería acortar el camino que va a Chulumani, pero los cálculos de ingeniería fallaron porque el puente no va a ninguna parte. El puente será declarado patrimonio cultural de la humanidad despistada. (El Día, 30.01.2016).

** Un fiscal de La Paz fue pillado en un club nocturno que no tiene los papeles en regla y en un estado algo embarazoso. Esto ocurrió en el Café con piernas, situado en El Alto de La Paz. El interfecto alegó inocencia porque, según él, fue abducido por unas alienígenas locas que han invadido Bolivia. (La Razón, 30.01.16). // Madrid, 05.02.2016.