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viernes, 26 de septiembre de 2014

Pedro Shimose nos entrega, al parecer el primero de sus textos sobre REVOLUCION CULTURAL, se refiere al proyecto indígena de crear un Estado Aimara y cita a los ideólogos que concibieron la idea que Felipe Mallku pretendió poner en práctica.

Mario Castro, a quien leo con interés y delectación, publicó un artículo titulado Un gran olvido de los candidatos (Página Siete, 15.09.14). El gran olvido de los candidatos es la propuesta cultural. Si se refiere a los partidos de oposición, su análisis es certero y oportuno. No lo es si se refiere al partido de Gobierno. El MAS nació como una “propuesta cultural” para cambiar el Estado de derecho por un Estado plurinacional potenciador de la nación aimara (10% de la población boliviana) en un país presuntamente “indio”, cambiando así la democracia representativa y sus instituciones por una “democracia originaria” (recuérdese el art. 7 de su programa inicial, en el que proclama su vocación de constituirse en partido único). 

El MAS no es otra cosa que una mutación del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), que tenía como objetivo crear el “Estado aimara”, mediante una “revolución cultural” que –excepto el nombre– nada tiene que ver con Mao Tse Tung, como nada tiene que ver el Movimiento Al Socialismo con el socialismo. El MAS cita a Gramsci, pero sus fundamentos ideológicos y su metodología de lucha son más bien fascistas, por su raíz “nacional indigenista”, de índole racista (katarismo), corporativa (cocaleros, contrabandistas y mineros) y estatal-capitalista. Su ideología se sustenta en las tesis indigenistas radicales del vicepresidente-candidato Álvaro García Linera (léase la entrevista de Carlos Morales: García Linera: El EGTK tenía como opción crear el Estado aimara, EL DEBER, 09.03.2014), refrito de sus lecturas de los bolivianos Franz Tamayo (Creación de la pedagogía nacional, 1910) y Fausto Reinaga (La revolución india, 1970), y del peruano Luis E. Valcárcel (Tempestad en los Andes, 1928) (léase el artículo de Esteban Ticona Alejo, Congreso Internacional sobre Fausto Reinaga, La Razón, 30.08.2014). Estas ideas inspiran el filme de Jorge Sanjinés (La nación clandestina, 1989); el proyecto de Constitución de la Nación Aimara (2002) de Felipe ‘Mallku’ Quispe y los programas del Ministerio de Culturas y la Fundación del Banco Central. 

La revolución cultural katarista está en marcha desde antes de 2002 y se remonta a 1974. La ocupación andina de Chapare y de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija fue el primer paso hacia la aimarización de Bolivia. El MAS supo aprovechar esta situación social para darle una expresión política. Así, el poder centralista andino mató dos pájaros de un tiro: 1) se quitó de encima al ‘lumpenproletariat’ creado por la llamada ‘relocalización’ minera y 2) palió los efectos generados por la desocupación y la explosión demográfica en la región andina, abriendo las compuertas a la migración masiva del campo a la ciudad y a países extranjeros. (Continuará)