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viernes, 13 de diciembre de 2013

en contadas líneas Shimose pronuncia su "Requiem para Nelson Mandela" que renunció a la reelección para dar paso a la alternativa. Evo intentó ver a Mandela que no lo recibió. porqué? pregunta el poeta. no lo sabremos, pero lo imaginamos

Cafre es una palabra cargada de prejuicios colonialistas. La usamos para calificar a un ser bárbaro, cruel, zafio y rústico. Y también para vilipendiar a alguien cuando decimos: “Fulano es un cafre”. Ocurre que la palabra ‘cafre’ contiene una doble injuria: la del colonialismo árabe-musulmán y la del británico/holandés-protestante. Cafres son los negros amaxhosas de la actual Sudáfrica, conquistados y esclavizados inicialmente por los mercaderes árabes, inventores de la abominable trata de esclavos. Los árabes los llamaron ‘kâfir’ (impuro, infiel, que no cree en Alá y Mahoma, su profeta). 

En oposición, existe la palabra ‘zâfir’ (puro, pureza), raíz etimológica de la voz ‘zafiro’. Siglos después, británicos, holandeses y alemanes los sojuzgaron y siguieron llamándoles ‘cafres’, porque no creían en Cristo y en la Biblia. Es decir, seguían siendo “infieles y salvajes”. Uno de esos vilipendiados ‘cafres’ acaba de morir. 

Se llamaba Nelson Mandela (Qunu, cerca de Umtata, Transkei/Sudáfrica, 18.07.1918–Pretoria, 05.12.2013). Político de formación cristiana (solo el cristianismo admite la redención por el perdón), compañero de viaje de los comunistas, miembro arrepentido de un grupo terrorista “contra las cosas, no contra las personas”, ha muerto arrastrando dolencias adquiridas en 26 años de duro cautiverio en el presidio de Robben Island. 

Su nombre en lengua xhosa es Rolihlahla, que significa “incitador, pensador” (Madiba era su nombre de combate en la lucha clandestina contra el apartheid).

Descendiente de reyes esclavizados, en su juventud fue boxeador, futbolista, mujeriego y fiestero, admirador de Pelé, se licenció en Literatura y llegó a ser procurador en leyes. Notable orador y escritor, publicó El difícil camino hacia la libertad (1965). Protegió los idiomas ‘afrikaner’ (holandés criollo) e inglés como idiomas oficiales de Sudáfrica y jamás se le ocurrió imponer el idioma xhosa, el suyo, a todos los sudafricanos. Su talla de estadista y su grandeza moral le fueron reconocidas al otorgársele el Premio Príncipe de Asturias 1992 y el Nobel de la Paz 1993. 

A la ceremonia de su investidura, en 1994, asistieron 48 jefes de Estado y otros tantos representantes de las principales organizaciones que rigen la política mundial. Al final de su único mandato (1994-1999), renunció a la relección y se retiró de la vida pública para dar paso a la alternancia en el poder. En 2010, el presidente Evo Morales viajó con su comitiva a Sudáfrica a presenciar el Mundial (¿cuánto costó aquel viaje?). De paso, intentó saludar a Mandela, pero este no lo recibió. ¿Por qué? Nunca lo sabremos, pero nos lo imaginamos

martes, 3 de diciembre de 2013

Maggy Talavera le prologó su libro, junto a Mariano Baptista y lo leyó de un tirón, 300 páginas para recordar lo que Winston Estremadoiro escribió a lo largo de varios años en su columnas (Lamentos del bar) o Barlamentos con Saetas para Evo Morales Ayma

Eso de que los bolivianos nos quejamos sin dolor tiene mucho de cierto. No porque no haya motivos para estar adoloridos hoy como ayer, sino más bien porque poco o nada hacemos para curar los males que nos aquejan. Fue lo que me dije después de leer el libro que Winston Estremadoiro me compartió antes de que saliera de imprenta, para que tuviera el privilegio de prologarlo, tarea compartida con Mariano Baptista.
“Barlamentos: Saetas a Evo Morales” titula el libro de Estremadoiro que, en poco más de trescientas páginas, compila solo un tercio de los artículos de opinión que el autor ha escrito desde 2001 a la fecha. Suficientes para recorrer de nuevo y en menos de un día los hechos que más han marcado nuestra historia reciente. Suficientes también para darnos cuenta cómo es frágil nuestra memoria, cuán a menudo repetimos errores y de qué madera estamos hechos en esta Bolivia que cambia solo de traje.
Es cierto también que a los humanos en general, y particularmente a los bolivianos, no nos agrada darnos cuenta que nos equivocamos y menos aun reconocer que somos los principales responsables de los males que nos atormentan. Tal vez esta sea una de las razones por las que varias personas trataron de desanimar a Estramadoiro en su afán de refrescarnos la memoria, recordando lo escrito en algunos de sus Barlamentos. Más aun en tiempos pre electorales, en los que la memoria de los votantes suele ser el “enemigo” a vencer por quienes aspiran a ganar sus votos.
Que lo diga Estremadoiro, visto como enemigo por quienes ya quisieran no solo el fin de la historia, sino de la memoria colectiva y de las libertades de pensamiento y de expresión, y que han dado muestras de estar dispuestos a todo para acallar voces que se gritan a viva voz o que se traducen en letras impresas que se multiplican como panes y peces. Vetado en algunos espacios, Winston no ha dado retro ni para tomar impulso, como lo demuestra esta vez con sus Barlamentos hechos libro.
Por suerte Estremadoiro es necio, digo yo recordando “El necio” de Silvio Rodríguez, y decidió nomás seguir “soñando travesuras” y, además, publicarlas. Un gesto valiente que nos permitirá avanzar en el rescate de nuestra memoria, valores y el coraje que tanto necesitamos en Bolivia para encontrar remedio a los males que nos aquejan, y así tener más motivos para celebrar en bares, que razones para alimentar lamentos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Gastón Cornejo nos refiere su sorpresa y su alegría de reencontrar un viejo y querido libro en el stand de Los Amigos del Libro, del malogrado escritor, político, poeta y médico Alberto Guzmán López, libro que daba por perdido. se deleita Gastón y nos hace compartir de semejante hallazgo. Felicidades en verdad!

ALBERTO GUZMÁN LÓPEZ.

En la visita inicial a la Feria del Libro, en los elegantes y cómodos ambientes del Hotel Cochabamba, tuve un importante hallazgo mientras esperaba la presentación literaria de la entrañable escritora Gaby Vallejo Canedo.

En el Stand de Los Amigos del Libro apareció ante mis ojos el libro tan preciado de antaño: “PAQARIJTANPU RUNA SIMIPI” (Posada del amanecer en la lengua del hombre) del médico, escritor, político y excelso poeta Alberto Guzmán López.

Dedicado a mi persona antes de morir, mostré su bello contenido poético a otro poeta chileno en Santiago. Le encantó pues también él cultivaba temas originarios mapuche-araucanos. No hubo tiempo de fotocopiar el texto y en un rapto de generosidad y comunión afectiva se lo entregué exigiéndome pedir al autor o a su esposa, la Dra. Rina Tapia, otro ser maravilloso en el exilio, la renovación de su regalo. Más tarde, en Bogotá, él muerto y ella no disponía de un solo ejemplar. Quedé frustrado para siempre. Ahora vuelvo a atesorar el libro y a un precio de regalo.

Incentivado por los importantes trabajos del eminente arqueólogo Dick Edgar Ibarra Grasso, el amigo “Tomate” como lo apodamos cordialmente gracias a su facies rubicunda, compuso poemas profundos al estilo de Neruda en Machu Picchu.   

En su prólogo, Ibarra Grasso afirma que Alberto “realizó un poemario donde recorre los tiempos y los espacios que en el continente americano marcaron los antepasados indígenas. Toma la palabra  de quienes fueron los creadores de numerosas culturas y que durante milenios  transcurrieron  “sin pausa y sin prisa, como la estrella” al decir de otros poetas  que glosaron la sabia de la vida, de los soles y de las sombras

En su materia poética Alberto canta hermosos versos relatando cronológicamente la historia, la cultura Viscachani del Paleolítico, el Tihuanacu, el reino Colla, los Incas y otras culturas subsidiarias de la Prehistoria americana y boliviana.

Ahí, aparece en esquema y verso, el importante tesoro de Oro hallado en la Coronilla en 1917 calificado como el mejor tesoro precolombino encontrado, el mismo que constaba de 1700 gramos de metal precioso pertenecientes al final de la cultura de los Túmulos. Hallazgo que luego partió a La Paz donde quizá, quizá, este guardado ad integrum en el Museo del Oro de esa ciudad. Cochabamba carece de museos de alta jerarquía, excepción del museo arqueológico universitario, el de Alcidez D´Orbigny y el de Historia de la Medicina, sitios culturales que no tienen mayor apoyo efectivo municipal así como sucede con los Archivos históricos y las bibliotecas.
Una muestra del trabajo aludido de Alberto: “Perviven en el vientre/del altiplano andino/los úteros terrestres de esta historia;/las piedras con la edad que está perdida/aún gritan sus delirios por la vida/con voz aymara enloquecida y sola”

Alberto Guzmán y Rina Tapia, médicos selectos, luego de ser aprendidos y torturados en prisión por los esbirros de la derecha Banzerista del Plan Cóndor, fueron exiliados de la Patria con el ropaje corporal fracturado y ofendido. Él terminó en Colombia y ella sigue trabajando medicina con los pobres, pinta, canta, también hace poemas y enseña el idioma quechua en el Senado del país que acogió sus penas: la gran Colombia de Simón Bolívar que acogió sus penas.  

Bendita remembranza que llega al corazón, Alberto y Rina.


Gastón Cornejo Bascopé
Noviembre 2013.




viernes, 25 de octubre de 2013

es literatura o linguística, es politica, es historia y es especialmente ilustración. Gracias Pedro Shimose

En el artículo Demora de milenios [EL DEBER, 07.10.13], Humberto Vacaflor –amigo y colega desde los tiempos del diario católico Presencia – habla de ‘sicofantes’. Según él, estos han crecido como mamuris y picapicas en los jardines del paraíso plurimasista. Humberto nos introduce en los antecedentes históricos de estos soplones y calumniadores profesionales, y nos transporta a la Grecia antigua para hablarnos de los ‘sicofantes’, delatores “encargados de cuidar los intereses del Estado y de la sociedad”, convertidos en extorsionadores, “una de las plagas de la vida pública ateniense”. Vacaflor se apoya en el filólogo polaco Tadeusz Zielinski (1859-1944), autor de una Historia de la civilización antigua, para decirnos que la etimología de la palabra ‘sicofante’ se perdió.

Pero no se perdió. Cierto es que en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1983), del etimologista Joan Corominas, no viene la palabra ‘sicofante’, pero en el Diccionario de uso del español, de la lexicógrafa española María Moliner, aparece la palabra ‘sicofante / sicofanta’, del griego ‘sykophantes’ y esta, de las voces ‘sykon’= higo y ‘phaino’= descubrir. Según Moliner, ‘sicofante’ es el “denunciador de los exportadores de higos”. Confieso que Borges hizo que me interesara por esta rara palabra. Al arremeter contra la lenidad de la Real Academia Española, Borges se negaba a escribir ‘sicología’, sin la letra ‘p’ inicial. Decía que una cosa era ‘Psicología’, el estudio del alma o psique, y otra muy distinta ‘Sicología’, el estudio de los higos. ¿Qué tienen que ver los higos con las almas?


Así llegué a la palabra ‘sicofante’, pues los alimentos más preciados de la cocina mediterránea eran –en la antigüedad– la sal, el vino, el aceite de oliva, el trigo y los higos. Gracias al próspero comercio de higos nacieron los ‘sicofantes’, funcionarios cuya misión era denunciar el contrabando de higos. Con el tiempo y sin control alguno se corrompieron, convirtiéndose en insaciables y feroces extorsionadores, soplones y calumniadores. Hoy pululan, según Humberto, los sicofantes plurinacionales que han llegado a Bolivia con “demora de milenios”. (A la misma conclusión llegó el oscarizado embajador plurinacional Sean Penn cuando, hace nueve meses, denunció a los sicofantes del Caso Ostreicher). A propósito, muerto Bakovic, ¿dónde está Ostreicher? / Madrid, 25.10.13

martes, 10 de septiembre de 2013

Ramón Rocha acertado cuando describe Cochabamba apelando a distintos autores de tiempos diferentes. su clima. su paisaje. su campiña y su producción. Bien hecho !ojo de vidrio!

Uno ama su paisaje por inhóspito que sea, pero los cochabambinos sentimos un bienestar muy particular desde chicos, tan sólo por haber nacido en este valle tibio, rodeado de una cadena montañosa que nos cobija, donde nos criaron al aire libre, siempre dispuestos al esfuerzo físico del paseo en bicicleta, del trote o, mejor aún, de los deportes de competencia. Desde la laguna Alalay o en el tramo de la Ciclovía que bordea el cerro de San Pedro, o en las alturas del Cristo de la Concordia, cómo de majestuoso se ve el paisaje. Hay un punto de mira en el puente Cobija que me encanta por la vista de la cordillera. Esos cerros inmensos parecen patas de león o de esfinge. Cuando el sol se entra, vuelven la mirada al ocaso como si presentaran armas. Es un espectáculo inolvidable.
Siempre me ha gustado imaginar qué sentirían los primeros viajeros que llegaron a este valle cuando terminaron de atravesar un paso en la cordillera y de pronto se abrió a sus pies el valle cochabambino. El primer viajero ilustre que llegó a Cochabamba fue el inca Huayna Kapac, poco antes del año del descubrimiento. Dicen que en aquel tiempo era más importante Pocona, porque estaba ubicada en uno de los confines del imperio y era centro de acopio de la hoja de coca y puesto militar contra las invasiones de los pueblos del trópico que seguramente ascendían a asolar el imperio por Montepunco, puerta del monte. A Huayna Kapac le encantó este valle y se reservó para su augusto reposo lo que hoy es Queru Queru. Dicen que le pareció muy despoblado y le explicaron que era porque los pueblos originarios habían sido trasladados a Quito como mitmaes. Sus descendientes tienen oficina y representación en el Parlamento. Son el pueblo de los salasacas y guardan la memoria de haber nacido acá, en Cochabamba.
Cochabamba era un valle inmenso y lleno de ojos de agua y arroyos, cortado por el actual río Rocha que regaba bosques, alfalfares y sementeras. ¿Qué sentirían los primeros españoles al contemplar por primera vez este cuenco de vida que los incas llamaron Khochapampa? No es difícil imaginarlo, porque hay testimonios de numerosos viajeros que llegaron en los siglos XVIII y XIX, con la ventaja de que eran viajeros científicos, estudiosos de la geología, la flora, la fauna y cuantas maravillas brindan la naturaleza y el hombre.
Cómo de riesgoso habrá sido viajar en esos tiempos. Hay múltiples crónicas de viajeros de Europa que hacen dramáticas descripciones de parajes por los cuales viajamos hoy sin problemas, en carros de lujo y sobre una faja asfáltica que desciende suavemente al trópico. Hablo de Colomi, Corani, y la entrada al Chapare, que en los primeros años de la República sólo tenían senderos abiertos por los viajeros indígenas.
Aún así se aventuraban cada vez más lejos, pero todos coinciden en su admiración por las riquezas de nuestro valle. Monseñor Francisco Pierini, quien había sido exprefecto de las Misiones de Guarayos y Chimoré dio una conferencia en 1909 que fue registrada en El Heraldo y El Ferrocarril en la cual no disimula su entusiasmo por el valle de Cochabamba.
“Su afamado valle, las pendientes de sus cerros y sus colinas son de una fertilidad incomparable en granos, legumbres, frutas y productos de toda clase, gozando de un clima templado, admirablemente benigno; sus viñas nacientes dan vinos iguales a los mejores de Burdeos y no desesperó de ver todas sus faldas, desde las alturas del Tuti hasta más allá de Capinota y Apillapampa, plantadas de viñas feraces. De cualquier horizonte que el viajero entre en las campiñas de la heroica ciudad, no sabe qué admirar más, si el paisaje pintoresco lleno de vida, de cultivos, de fábricas de alcoholes, cervezas, de viñedos, trigales y vegetales, manifestando la actividad laboriosa de los habitantes, o la gran cadena de cerros, dominados por el majestuoso Tunari, el cual como centinela alerta, parece cuidar y proteger la ciudad dormida a sus pies en medio de fértiles campiñas; por sus alturas nevadas corren vientos suaves, que refrescan ciudad y cosechas; mientras que de las entradas de la cordillera vierten aguas cristalinas, torrentes impetuosos, algunos de los cuales ya alimentan usinas y molinos eléctricos, mientras que en los precipicios y abismos anfractuosos de sus picos elevados a 4.000 metros de altitud, se ha sabido almacenar, por represas potentes, millones de metros cúbicos de agua, para riego permanente del valle”.
El autor es cronista de la ciudad

jueves, 8 de agosto de 2013

encontró nuestro poeta al autor de "Camino de la Patria" y en buen momento, cuando aún resuena en el espacio el festejo del 6 de agosto que no termina. Gastón nos habla de un gran poema y de su colombiano autor

LA PATRIA

Ha mucho tiempo asistí a un recital de poemas selectos  en el “Teatro Achá”. Se presentaba la reconocida artista argentina Berta Singerman quien, como una Hada en vuelo, chal extendido y brazos abiertos, recitaba este hermoso verso cuya autoría ignoraba hasta el presente. Ahora, gracias al correo virtual aprendo que se titula “Camino de la Patria” y su autor es Carlos Castro Saavedra poeta colombiano en cuyo busto de homenaje está inscrito el poema. Aprendo detalles de la composición que en la voz, ya más madura de la consagrada artista cobra trascendencia.

Se trata de un bello poema aplicable a todas las patrias del planeta, muchas veces ingratas en el acogimiento de los hijos en su seno, desdeñados por los gobiernos transitorios, violentados, en todos los continentes. Ella recita y hiere mi interioridad.

Yo lo aplico a mi realidad concreta, a mi Patria Bolivia, con su utopía aún lejana en mi utopía soñadora. Como alguien comenta en su correo virtual el poema es aleccionador, conmovedor; y la artista es prodigiosa en el mensaje que conmueve.


CAMINO DE LA PATRIA


Cuando se pueda andar / por las aldeas / y los pueblos sin  ángel de la guarda.
Cuando sean más claros los caminos / y  brillen más las vidas que las armas.
Cuando los tejedores de sudarios / oigan llorar a Dios entre sus almas.
Cuando en el trigo nazcan amapolas / y nadie diga que la tierra sangra.
Cuando la sombra que hacen las banderas / sea una sombra honesta y no una charca.
Cuando la libertad entre en sus casas / con el pan diario, con su hermosa carta.
Cuando la espada que usa la justicia / aunque desnuda se conserve casta.
Cuando reyes y siervos junto al fuego, / fuego sea de amor y de esperanza.
Cuando el vino excesivo se derrame / y entre copas vida se reparta.
Cuando de noche grupos de fusiles / no despierten al hijo con su habla.
Cuando al mirar la madre no se sienta / dolor en la mirada y en el alma.
Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos /  teja él mismo sus sueños y su manta.
Cuando en  lugar de sangre por el campo / corran caballos, flores sobre el agua.
Cuando la paz recobre su paloma / y acudan los vecinos a mirarla.
Cuando el amor sacuda las cadenas / y le nazcan dos alas en la espalda.
Sólo en aquella hora / podrá el hombre decir / ¡que tiene patria!

Qué bien plasma el verso para mi Patria enferma y contradictoria. Llegamos a otro Aniversario, sin justicia social, sin dignidad ni coherencia política. La construimos dolorosamente a un ritmo espaciado y tortuoso. Con ansiedad me interrogo: ¿Qué pensarán los hermanos del TIPNIS sobre el concepto de Patria? ¿Los Beneméritos ya extintos? ¿Los postergados, los ignaros, los perseguidos….?
La Patria tiene una connotación sagrada en nuestras vidas, ella es digna del mayor respeto y del más puro sentimiento.

Yo amo a mi Patria como también tú, la amas con exceso y en ello logramos empatía y compromiso.

Sublimemos pues en su honor, congregados, la veneración y el amor debido a ella, hasta cerrar los ojos de la precaria existencia.

Sí, que le nazcan dos alas en la espalda a todos los hijos de la Patria. Ya imagino logrando simbología al artista del pincel y los colores; configurando al boliviano del mañana, al ser superior, ahíto de bondad y sentimiento; el futuro hijo de la Patria, nimbado de valores y principios, inteligente y digno, con aura de bondad, honestidad y sacrificio.

Sea él alcanzado, ejemplo de pureza y de mensajes.


Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 6 de agosto 2013.





















La Verdad Esencial reciente libro de Gonzalo Lema. Un escueto texto de Ramón Rocha aparecido en Los Tiempos.

SOBRE "LA VERDAD ESENCIAL", LIBRO DE ENTREVISTAS A POETAS BOLIVIANOS ESCRITO POR GONZALO LEMA, QUE CIRCULÓ CON "LOS TIEMPOS" EN ESTAS FIESTAS. No hay que esperar mucho de los poetas. Su contienda primordial es con la palabra, la niñez, la vida, la muerte, el insomnio, los tigres, tres o cuatro temas que suelen ensimismarlos al borde de la ajenitud sobre la historia del país, de la cual su lectura es episódica e impresionista. Pedro Shimose, por ejemplo, es así: fecundo y entrañable en su poesía, parco y hasta reticente en su narrativa oral. El Soldado, cuya amistad frecuento, tiene un hondo escepticismo y oídos propicios para la crítica, no para el elogio de lo cotidiano. Urzagasti vivía sumergido en el mundo de su niñez, cuando vivía presto a la cosecha del mito y todavía ajeno a las letras. Mitre tiene aproximaciones insospechadas y positivas a lo cotidiano del tango y los boleros, que también son poesía; es ciudadano de varios mundos y quizá no se siente limitado en ninguno. En fin, quizá Vilma Tapia es quien con mayor hondura habla de su atisbo temprano de la cultura aymara y la quechua, pero el denominador común es la vida entre la soledad y el aislamiento, la soledad como apuesta voluntaria y el aislamiento provocado por el entorno social. No olvidemos que incluso “Casa Tomada”, de Julio Cortázar o la soledad de Borges admiten también una lectura política basada en la irrupción de los grasitas, de los cabecitas negras del peronismo, que los sume en el aislamiento o en la emigración de por vida.

domingo, 4 de agosto de 2013

GASTON CORNEJO EN EL DIA DE BOLIVIA, REPRODUCE UN VERSO ANÓNIMO QUE EXPRESA EL AMOR A LA PATRIA Y QUE EL POETA HACE SUYO.

LA PATRIA
(?)
Cuando se pueda andar
por las aldeas y los pueblos,
sin  ángel de la guarda.

Cuando sean más claros los caminos
y  brillen más las vidas que las armas.

Cuando los tejedores de sudarios
oigan llorar a Dios entre sus almas.

Cuando en el trigo nazcan amapolas
y nadie diga que la tierra sangra.

Cuando la sombra que hacen las banderas
sea una sombra honesta y no una charca.

Cuando la libertad entre a las casas
con su pan diario, con su hermosa carta.

Cuando reyes y siervos junto al fuego,
fuego sea de amor y de esperanza.

Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos
 teja él mismo sus sueños y su manta.
Cuando al mirar la madre
no se sienta dolor en la mirada y en el alma.

Cuando en  lugar de sangre por el campo
corran caballos, flores sobre el agua.

Cuando la paz recobre su paloma
y acudan los vecinos a mirarla.

Cuando el amor sacuda sus cadenas
y le nazcan dos alas en la espalda.

Sólo en aquella hora
podrá el hombre decir
¡que tiene patria!

Qué bien plasma el verso de autor desconocido para mi Patria enferma y contradictoria. Otro Aniversario sin justicia social, sin dignidad ni coherencia política partidaria.
La Patria tiene una connotación sagrada en nuestras vidas, ella es digna del mayor respeto y del más puro sentimiento.
Yo amo a mi Patria como también tú, ciudadano, la amas con exceso, en ello logramos empatía y compromiso. Sublimemos en su honor, congregados, la veneración y el amor hasta cerrar los ojos de la precaria existencia.
Sí, que le nazcan dos alas en la espalda a todos los hijos de la Patria. Ya imagino  logrando simbología al artista del pincel y los colores; configurando el Hombre del mañana, el ser superior ahíto de bondad y sentimiento. El futuro hijo de la Patria,  con aura de valores y principios, inteligente y digno, dechado de honestidad y sacrificio,  sea él, ejemplo de pureza y de mensajes.

Gastón Cornejo Bascopé
6 de agosto 2013.


sábado, 3 de agosto de 2013




Homero Carvalho Oliva


Poesía ante la Incertidumbre. Exquisito texto que trata de Eduardo Mitre y Gabriel Chávez Casazola en su Antología de Nuevos Poetas Españoles.


Recuerdo que, hace algunos años, el poeta Eduardo Mitre fue incluido en una antología publicada en España. En La Paz, un suplemento cultural se dio a la tarea de polemizar sobre el tema y muchos poetas se sintieron agraviados porque no eran ellos o Jaime Sáenz los incluidos; una tontera porque siempre deberíamos alegrarnos cuando uno de nosotros es tomado en cuenta junto a otros poetas del mundo.

Por eso mismo me alegré cuando me enteré de que el poeta Gabriel Chávez Casazola fue incluido en el libro Poesía ante la incertidumbre, Antología de nuevos poetas en español, y me pidió que escribiera algunas palabras para la contratapa del libro. De-safío que acepté gustoso aun sabiendo, por experiencia, que no es fácil escribir este tipo de textos, porque se trata de resumir en pocas palabras una propuesta antológica. En fin, acepté, porque soy un irresponsable.

La selección de Poesía ante la incertidumbre es una exégesis intensa del significado humanista que, los autores incluidos, consagran al sustantivo incertidumbre, que cobra vigencia en sus versos convirtiéndolos en conmovedores poemas. Es posible que después de la lectura de algunos de estos poemas creamos que hemos naufragado entrando al tercer milenio, sin embargo los poetas nos anuncian que aún nos quedan los restos de la nave para reconstruirla y seguir nuestro camino.

Es cierto que los autores rondan los 40 años, pero todos ellos muestran una gran madurez tanto poética como personal, constituyéndose en herederos de los grandes poetas de Iberoamérica. Y es importante, para nuestro país, que entre los seleccionados para esta edición se encuentre Gabriel; esta inclusión nos reconforta y nos homenajea.

Esta antología es de lectura imprescindible para conocer y comprender la poesía que se está escribiendo en español. Los poemas de este libro y, por supuesto, sus autores, ratificaron mi premisa de que si bien la filosofía nos ayuda a realizar las preguntas precisas y correctas, la poesía nos ayuda a responderlas o por lo menos a resolverlas, aunque las palabras sean como un soplo efímero, como el aliento sagrado de los chamanes de nuestro territorio amazónico invocando a los dueños de la selva, del aire y del agua para alejar a los malos espíritus. Malos espíritus que nunca se van del todo y siempre vuelven y por eso los humanos, en un descuido de Dios y del diablo, consagramos el espíritu de la palabra para crear la poesía, poesía nuestra, necesaria como la primera palabra que escuchamos al despertar para sentirnos vivos

viernes, 2 de agosto de 2013

Pedro Shimose
Confesión en Rio

(humor y mofa mezclados en un sabroso texto que el poeta hace público en varios medios

Ave María Purísima.  – Sin pecado concebida. – De haber pecado me acuso, santo padre del sindicato católico.  – ¿Cuánto tiempo hace que no te confesás, ovejita descarriada?
– Desde hace 500 años, santo padre. 
– ¿De qué te acusás, hijo mío?
– De haber intervenido militarmente las oficinas de Petrobras, como si en guerra contra Brasil estuviéramos. Ahora sé que no era necesario.
– ¿Y, entonces, por qué lo hiciste?
– ¿Por qué va a ser, tatita? Para impresionar a los cambas.
– Pero lo que conseguiste fue humillar a la presidenta de Brasil, que pedía diálogo.
– Verdad es nomás, tatita. Cuando ella llegó a la Presidencia ni me invitó al acto de posesión.
– Pero ahora te ha invitado a la JMJ del sindicato católico.
– Sí, pero no quiso salir conmigo en las fotos, juntitos. Siempre en segundo plano; siempre detrás de la Cristinita. Eso es discriminación, santo padre. 
– ¿Y lo volverías a hacer?
– ¿Qué cosa, tatita? No se oye.
– Digo que si volverías a ocupar militarmente las oficinas de Petrobras.
– ¡Cómo, pues! A no ser que me pillara en campaña electoral. Entonces, le metería, nomás.
– ¿No tenés nada más que contarme? 
– A unos hinchas brasileños metí presos también y tres aviones militares brasileños requisé, con ministro incluido.
– Mal hecho, hijo mío. ¿Y de qué otros pecados te acusás?
– De negarle la visa al senador Pinto, asilado en la embajada de Brasil, en La Paz.
– ¿Y por qué no se la das?
– Porque al presidente indio nadie le da órdenes.
– No seás soberbio, hijo mío. La soberbia es el peor de los pecados.
– Es que los ‘llunkus’ no me dejan ser humilde. Eres el “hombre providencial”, me dicen y yo les hago caso. Hasta “eres el mesías de las 36 naciones”, me dicen. ¿Qué debo hacer, santo padre?
– Yo no soy el santo padre.
– ¿Y entonces, con quién me estoy confesando?
– Con Dilma Rousseff, meu filho. // Madrid, 02.08.2013. 

sábado, 8 de junio de 2013

homenaje merecido a Mariano Baptista, que bien podría ser llamado "el peregrino de la cultura" pues en busca de valores culturales ha recorrido la Patria entera, Manfredo Kempff que bien lo conoce, nos habla de un libro suyo referido a la "mujer cruceña"

Empezaré afirmando mi criterio de que Mariano Baptista Gumucio es un producto de la más selecta cultura nacional, que, a su vez, la difunde a lo largo y ancho del país, sin contar con más medios que los de su propia capacidad y tesón. No serán suficientes los reconocimientos que le hagan a este notable intelectual, porque, por su propia sencillez, no busca protagonismo de ninguna naturaleza, sino proporcionar mayor ilustración a su patria.
Proveniente de una familia de abolengo cultural y político, que sería ocioso explicar en tan breve espacio y que se conoce sobradamente, con Mariano y su familia me une una estrecha amistad que comenzó hace siquiera un cuarto de siglo, cuando él dirigía el periódico paceño Última Hora y yo lo colaboraba con algunas notas.
Luego fuimos durante breve tiempo colegas de Gabinete, y después me cooperó como director de Canal 7, cuando me desempeñaba como Ministro de Informaciones, y debimos pasar las de Caín, sin un centavo, endeudados hasta la coronilla, y sin poder ni soñar con el derroche millonario que dedica a la propaganda el actual Gobierno.
Pues bien, entre los muchos libros que ha escrito Mariano Baptista, tengo en mis manos una compilación suya que titula “Santa Cruz vista por cronistas y autores nacionales y extranjeros, siglos XVI al XXI”, una verdadera joya para quienes se interesan por la historia cruceña desde la fundación de la ciudad hasta nuestros días, que en algo más de 300 páginas entrega un mosaico fantástico de escritos sobre lo que fue el pueblo viejo hasta su despegue hacia el progreso.
Lorenzo Suárez de Figueroa, Juan Pérez de Zurita, Francisco de Viedma, junto a los más modernos D´Orbigny, Castelnau, René-Moreno, Hetzog, Bayo y Segurola, y los contemporáneos Finot, Céspedes, Serrate, Milliet, Botelho, Mesa, Roca, Alcides Parejas, Paula Peña, Manfredo Kempff Mercado, además de otros autores, describen a Santa Cruz con la visión del lugareño en algunos casos y la de los forasteros en otros. Lo notable es que si se leen los fragmentos de las crónicas sobre nuestro pueblo, es innegable que se encuentran extraordinarias coincidencias, casi se podría decir que un denominador común.
Las coincidencias son que Santa Cruz era una “república de mujeres” donde la cruceña se destacaba no sólo por su incomparable belleza sino por su incansable trabajo al lado del esposo y su activa participación en la vida social. Dicen varios cronistas que en nuestra villa había mucho más mujeres que hombres, lo que no es posible por las leyes de la propia naturaleza. Lo que sucedía, afirman, es que los varones o trabajaban en labores de campo y se ausentaban, o se habían alistado en los ejércitos de la Independencia o se habían trasladado a Charcas, los menos, para convertirse en doctores en la universidad. Pero es criterio general que la mujer cruceña, con su lindura, era el eje de ese mundo ahora lejano y tan sacrificado.
El orgullo racial era otra de las características de los viejos cruceños que se ufanaban de un criollaje hispánico del que se sentían parte y que los llevaba a tomar distancias con el indígena andino y las etnias nativas en general. “Los enemigos del alma son tres: Colla, camba y portugués”, cita René-Moreno, recordando esos tiempos. El hablar solamente español era otra de las características de ufanía cruceña.
El afán de descubrir nuevas tierras, heredado de los españoles, era otra de las peculiaridades del cruceño, quienes, según cita Tórrez López, “… (habían) conquistado para la civilización casi dos millones de kilómetros cuadrados de tierras bárbaras en las pampas bravas y las selvas ásperas del corazón de América…”. Es evidente que desde el pequeño y pobrísimo pueblo, partieron recuas de mulas y pesados carretones tirados por bueyes a desentrañar los lejanos confines de la inmensa llanura verde.
Mas la juerga, el ocio, los juegos de azar, están presentes en un par de cronistas como algo deplorable. Al parecer, no todo eran bondades en la vieja ciudad y los hombres eran proclives a la holgazanería y el vicio. El alemán Hertzog, opinaba en 1908 que el cruceño era, en general, de complexión débil, falto de carácter, y muy vanidoso. Pero en lo que difiere con otros viajeros de manera sorprendente, es que ni siquiera encontraba en las mujeres de Santa Cruz tanta hermosura, porque, según él, no habían “verdaderas bellezas como lo afirma la fama” y que las muchachas se marchitaban “tan rápido como la amapola con el sol”. Tal vez alguna decepción amorosa lo hizo sentirse ofendido a Hertzog y de ahí sus ácidos comentarios.
Lo interesante de esta compilación de crónicas de Mariano Baptista es que, en pocas páginas, el lector puede perfectamente tener una visión cierta de lo que fue la Santa Cruz, colonial, republicana e independiente, en esa su indeclinable lucha por subsistir, por superar su aislamiento, por integrarse al resto de la nación. Una batalla desventajosa que continúa librando en pleno siglo XXI, frente a un Gobierno como el actual, que lo único que le interesa de Santa Cruz es el absurdo sometimiento al pachacutismo, sus votos electorales, y muy poco más.

viernes, 17 de mayo de 2013

Pedro Shimose toca las fibras románticas que todos los nacidos en los primeros cincuenta del siglo pasado hemos guardado en un sitio reservado del espíritu. Pedro honra a César Portillo de la Luz, autor entre otros del inolvidable bolero Contigo en la Distancia, cada frase lacera el corazón y el efluvio memorioso brota a raudales


Pocos saben que el autor del bolero Contigo en la distancia es el músico cubano César Portillo de la Luz. (No existe un momento del día / en que pueda apartarte de mí, / el mundo parece distinto / cuando no estás junto a mí). Hoy escribo esta columna porque César (La Habana, 31.10.1922 – idem, 04.05.2013) ha muerto, cuando muchos creíamos que hacía tiempo se había ido al más allá, a sembrar tabaco para siempre.
El notable poeta, ensayista y periodista cubano Gastón Baquero (1918-1997) –exiliado en Madrid hasta su muerte– me pidió, más de una vez, que rectificara el dato de la procedencia de este invento musical. En mi ignorancia, yo creía que la cuna del bolero era México, pero no. El bolero nació en Cuba y de allí viajó a México, donde echó raíces y dio origen a una generación excepcional de compositores y cantantes melódicos. En los años 20 y 30 reinaron el tango, la rumba, la conga, la guaracha y el danzón cubano, exportados en discos de 78 revoluciones; en los 40 y 50 fueron la radio y el cine los medios que impusieron el bolero y la canción ranchera. Como hablamos del bolero, uno de los más populares fue Contigo en la distancia. (No hay bella melodía / en que no surjas tú, / ni yo quiero escucharla / cuando me faltas tú).
En aquel tiempo, los caribeños estaban divididos entre ‘sonistas’ (partidarios del son cubano que preguntaban de dónde eran los cantantes) y boleristas que remozaron el bolero añadiéndole ‘filin’ (del inglés ‘feeling’, sentimiento). Crearon un bolero más urbano e intimista, más complejo y más rico en elementos armónicos y melódicos propios del jazz. Entre los inventores del ‘filin’ se hallaba un guitarrista pobre, pintor de brocha gorda que, a los 24 años, había compuesto Contigo en la distancia. (Es que te has convertido / en parte de mi alma / ya nada me conforma / si no estás tú también).
Como Wifredo Lam –prodigioso pintor cubano– este músico mestizo descendía de criollos, indios taínos e inmigrantes chinos. Estrenado en México (1946), Contigo en la distancia formó parte del repertorio de todos los grandes cantantes melódicos y las más conocidas orquestas del mundo, incluida la Orquesta Sinfónica de Londres. (Más allá de tus labios, / el sol y las estrellas, / contigo en la distancia, / amada mía, estoy). Portillo de la Luz compuso alrededor de 300 canciones, pero ninguna gozó de la popularidad de Contigo en la distancia, nadie sabe por qué. El autor murió, a los 90 años, sin descifrar este misterio. // Madrid, 17.05.2013

martes, 30 de abril de 2013

Jesús Urzagasti murió de repente. su ausencia de las letras es sentida por las virtudes que exhibió en vida. junto a Juan Quiroz de Presencia profundizó en las letras y produjo prosa y poesía no tan conocida como reclama su ilustra memoria. LTD (subeditorial)


Si un concepto puede definir a Jesús Urzagasti es que siempre buscó la esencia. No sólo en la novela y la poesía, sino también en la vida cotidiana y, fundamentalmente, en el periodismo, con el que estuvo relacionado desde que joven, recién llegado a la sede de gobierno desde su amado Chaco, ingresó en el periódico Presencia.
Solitario participante en los más célebres lugares de tertulia, Jesús mostraba en la vida una formidable y consecuente actitud de humildad que sólo puede ser apreciada en los espíritus amplios y que no fue modificada por el éxito, por más serio que éste fuera. Generoso con los más, alentaba a sus pares y a quienes venían tras él a ingresar provistos de pacíficas armas en el duro y complejo proceso de la creación literaria. Como expresión de esa posición, también fue un leal, pero contundente crítico, que siempre se refirió a la esencia del objeto a interpelar sin personalizar el análisis.
Y en el periodismo, hizo suyo el lema del periódico en el que trabajó la mayor parte de su vida: la búsqueda de la verdad. Era riguroso en la cobertura de las noticia y en la elaboración  de las notas, y en el campo de la opinión, siempre mostró una actitud plural de respeto a la diferencia. Tenía un estilo directo, era un fiel enemigo de la retórica y un conocedor e investigador del idioma al que, seguramente, muy pocas veces se le escapó un gazapo.
El sábado en la madrugada falleció Jesús Urzagasti, dejando, probablemente, muchas páginas inéditas que, esperemos, sus familiares nos harán conocer.
Paz en su tumba.

viernes, 26 de abril de 2013

Pablo Cingolani tiene alma de poeta, será por eso que Claudio Ferrufino nos invita a deleitarnos esta pintura de la Luna Rio Abajo de La Paz...delicioso


Hoy es la primera noche de luna llena en temporada seca, la primera luna llena del invierno en los Andes. Es una noche tan clara, tan transparente, que no sólo deleita y embriaga, sino que embruja, te sacude y te hace sentir absolutamente vivo.

De día, el cielo estaba tan diáfano, tan cargado de intensidad ultravioleta, tan denso, tan espeso, que podías cortarlo en rebanadas para comértelo, para que te llene de fuerza. Ahora, la noche es al revés: es tan liviana que semeja una alfombra mágica que puede deslizarte hacia dónde quieras, música de sirenas desconocidas, el velo ausente de lo que aún no has visto, aún no has tocado, aún no lo sabes, pero lo sueñas: tal cual, la noche, ahora, es eso: la posibilidad de todo sueño, que cualquier sueño se cumpla, por soñarlo nomás.

Fui al almacén a comprar unas vituallas y fue ahí, mientas caminaba, yendo y viniendo, cuando advertí toda la potencia expresiva de la luna, de esta luna que escribo. Estaba tan cerca, que podía tocarla. Estaba tan cerca, que podía establecer de manera exacta dónde se estaba alzando. Y ahora lo anoto: la luna, esta primera luna, estaba dispuesta de manera vertical y directa sobre la quebrada del río Huacallani, ni más ni menos.


Lo que siento, no es una comprobación geográfica –menos de GPS y esas vainas que desorientan-, es una verificación propia, de mis ojos, de mi alma, que la vieron así. La luna estaba justamente encima de la quebrada y porqué afirmo esto es un muy pero muy sencillo: el cerro de adelante, estaba en sombras, pintado de un azul tan oscuro que atemorizaba; el cerro de atrás de la quebrada resplandecía, bañado por los rayos selenitas, estaba vivo de tanta luz, te llamaba, te estremecía.

Y yo fui. Me dejé llamar, me dejé llevar. Y como dije: la noche era tan sutil, tan etérea y transparente, que no me costó nada elevarme y dirigirme -¿volando? ¿Soñando? ¿Quién sabe?- hacia la quebrada que tanto amo, allí donde siempre voy a honrar a los muertos, a todos los muertos, porque allí está la madre de todas las vertientes y de todas las aguas, allí es donde se conjugan la vida con el más allá, más hoy que la luna caía en picada iluminada, más hoy que toda la belleza del mundo se concentraba en ese tajo entre los cerros.

Vivir entre montañas te procura tantas visiones extraordinarias que la única manera de compartirlas es invitarte a que las vivas vos mismo. Puedo escribir que del fondo de la quebrada, aparecieron –como si fueran de plata- los guerrilleros que amparaba la Simona, todos altivos, todos dispuestos; puedo escribir que se oyó un eco de otras geologías, la carcajada de un ángel o de un arriero o de la arena o las confesiones de un cactus ebrio: puedo escribir que no hay nada más bello que caminar las montañas una noche de luna llena y eso, tal vez, quizás, me lo creas.

Aunque, diré, no se trata de creer, sino de sentir. Sucede que vos estás allí, donde me lees, y yo estoy aquí, entre las montañas, y el silencio, donde escribo. Sucede que tal vez la palabra sirva para eso: para evocar y alentar aquello que está más allá de lo posible y de lo verificable. Tal vez, esa sea la magia. Tal vez, eso sea confiar. Tal vez, uno nunca sepa por qué lo hace, pero escribe igual, tratando de que toda la serenidad de la luna, toda esa perfección insustituible, no se escape de tus dedos, pueda conectar, decir algo, algo que no sea redundante, algo que te permita, tal vez, soñar.

Soñar: la luna que vi alzarse sobre Río Abajo, sobre la quebrada de Huacallani, era una catapulta de sueños al resto del universo. Sentía que toda la energía del mundo estaba situada allí, marcada, señalada, tatuada sobre los azules de las montañas que se alejaban, se acercaban, se estremecían, se acariciaban, se distanciaban, se mezclaban, callaban, gritaban, brillantes, silenciosas, invictas.

Hoy es la primera noche de luna llena en temporada seca, la primera luna llena del invierno en los Andes. Hoy, esa luna, es fundacional, es virginal, es propiciatoria. Mi canto es, por ello, tan irremediable como la belleza que me brindó.

Luna de esperanza y victoria. Luna de la quebrada del Huacallani. Nuestra luna, la de acá nomás, la luna de Río Abajo, la que escribo.

Proclamo: derecho a tu propia luna; derecho a tus sueños, a todos los que vos quieras tener, a todos los que nadie te podrá quitar jamás.

Sólo si alzas el rostro, y despojado y audaz, la ves a Ella, a la Madre de Todas las Intensidades y de Todos las Intenciones, a la Diosa Blanca. Está allá afuera y te está esperando.

Río Abajo, 25 de abril de 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

Giancarla Quiroga diestra en el uso de los adjetivos, explaya su estilo al presentar la serie de textos de Alfonso Gumucio titulada CRUENTOS. Giancarla nos entusiasma en la lectura del boliviano ilustre tan amplio, tan versátil, tan completo


La escritora Giancarla de Quiroga fue la primera lectora de Cruentos que escribió un comentario sobre el libro. La reseña, transcrita a continuación, se publicó en la revista boliviana Nueva Crónica y Buen Gobierno (Nº 120, marzo 2013).

Femme couchée, de Luis Zilveti
Cruentos (La Paz, Plural 2012) de Alfonso Gumucio Dagron ofrece cuentos, relatos y microcuentos inspirados en una serie de temáticas realistas o fantásticas que muestran la versatilidad del autor, desde relatos mineros, de represión política, violencia, sueños, ensueños, fantasías, humor negro, hasta cuentos de literatura fantástica, erótica y un relato escrito a cuatro manos con Carlos D. Mesa, Descenso, que combina la preocupación futbolística, casi obsesiva, con la evocación de un golpe de estado inscrito en la historia boliviana. Además de su mérito literario, este libro tiene el valor agregado de presentar hermosos dibujos de Luis Zilveti, dando como resultado una feliz combinación: el placer de la lectura con el goce estético visual.

El hecho que Alfonso Gumucio, alias el Moro, además de cuentista – o “cuentólogo”, como definía Julio de la Vega a los “militantes” de este género- sea poeta, comunicador y cineasta, contribuye a forjar historias bien urdidas, bien tramadas y un estilo impregnado de todos las vetas de los diferentes oficios: desde la narración objetiva y realista de la crónica periodística, hasta “tomas” de imágenes propias del cine; o relatos poéticos inscritos en una atmósfera fantasmal, nebulosa y lunar, bajo el silencio de las estrellas, donde por momentos se confunden sueño y vigilia.

No todos los cuentos son cruentos, tal como lo sugiere el título con una “R” roja, ni todos los cuentos son tales, ya que algunos responden más al género del relato- según algunos críticos existen matices que diferencian el relatar y el contar, pero ése es otro cuento…

Un recurso que utiliza con frecuencia el narrador es el tratamiento del lenguaje de los objetos, como enAbarca o en La subida. Los microcuentos, algunos con una capacidad de síntesis plasmada en pocas líneas, están muy bien logrados. El que —en mi opinión— se lleva la flor es Portal, capaz de arrancar una sonrisa en 17 palabras. La hermosa ilustración de Zilveti convierte al artista prácticamente en coautor. A modo de citar algunos microcuentos menciono a Cianuro —de humor negro—, El camino —de denso dramatismo— y El espejo.

El crítico uruguayo Nicasio Perera San Martín enSemiología de los géneros narrativos (1983:52) sostiene que las características principales del cuento son: la brevedad, la ambientación en un lapso de horas o días y la tensión que se resuelve en el final sorpresivo, en un desenlace impactante. Coincide con este criterio Enrique Anderson Imbert que en su Teoría y técnica del cuento (1979) afirma que la trama del cuento debe “construir tensiones y distensiones graduadas para mantener en suspenso el ánimo del lector” (1979:52), tal como lo logra, magistralmente, Gumucio en el cuento eróticoManual del violador y en Chez papá.

En el capítulo titulado Desenlace sorpresivo, Anderson Imbert se refiere al final ambigüo, abierto, o al cuento aparentemente inconcluso. En muchos cuentos el Moro utiliza este recurso: el final que no narra, no lo dice todo, sugiere. A través del poder de la alusión el primer cuento del libro, El asalto, alude al ritual que precede a la muerte del protagonista. Otros cuentos tienen un final intencionalmente ambigüo, que exige la lectura participativa, una suerte de complicidad entre autor y lector, comoSecuestro.

Varios relatos atrapan al lector narrando sucesos y situaciones verosímiles o fantásticas, sin que la falta de un final sorpresivo les reste interés, entre ellos destaca Rally Dakar-París que se inscribe en el género de la literatura erótica junto con la pregunta: ¿realidad o fantasía?

Al analizar los cuentos Edgar Allan Poe sostenía que lo importante es que podían leerse “de una sola sentada”, lo que alude no sólo a la brevedad y el tiempo que demanda el acto de leerlos, sino principalmente, al interés que despierta su lectura.  

Ricardo Piglia -citado por Gabriela Ovando, fuente no identificada- afirma que el cuento actual siempre cuenta dos historias: una clara y abierta, otra cifrada y secreta, como si fueran una sola. La historia secreta se construye con lo no dicho, con lo sobreentendido, con la alusión sutil, y éste es el desafío que plantean los Cruentos de Alfonso Gumucio.