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viernes, 15 de enero de 2016

Shimose va al grano, en el meollo político del poeta, en el tono paripatético suyo propio, dice las verdades, y entre presagios de pitonisas brujas y adivinas adelanta sus oráculos reaparecen tragedias olvidadas. de las entranas de pollos y palomas,"entre vuelo de pájaros y meteoritos" le pide al poderoso cuidarse del quencherío de febrero". ojalá desista de su plan nuclear "no vaya a ser que las veleidades atómicas de Evo, nos fundan para siempre". sabrosa lectura.

Los años bisiestos tienen mala prensa. Llegan cargados de presagios que la realidad se encarga de confirmar. Las antiguas pitonisas, brujas y adivinas, y los oráculos, arúspices y augures aparecen en tragedias e historias de la Antigüedad. Examinaban las entrañas de pollos y palomas, interpretaban la dirección del viento, el vuelo de los pájaros y la aparición de meteoros en el cielo. Fue un adivino quien le dijo a Julio César: “¡Guárdate de los idus de marzo!”, días antes de que lo cosieran a puñaladas. En estos tiempos aciagos para el Gobierno del Fondo Indígena no sería nada raro que un yatiri –después de leer el futuro en las hojas de coca– le advirtiera al aspirante a monarca: “¡Cuidate del ‘quencherío’ de febrero!”.
La caída en picado del precio del barril de petróleo, el derrumbe de la Bolsa china en el Año chino de las 16 barcazas plurinacionales, las derrotas de Cristinita y Maduro, la amenaza de El Niño y la ‘Operación Ama Sua’ del Fondo Indígena, son malos augurios para este febrero que, en vez de 28, trae 29 días. El nuevo año empezó con los juegos pirotécnicos norcoreanos del dictador Kim Jong-un y su bombita de hidrógeno. Ojalá que don Evo desista de su plan nuclear; no vaya a ser que, por seguir haciendo historia, las veleidades atómicas del Gobierno nos fundan para siempre.
Mientras los terroristas del Dáesh (mal llamado Estado Islámico porque no son islamistas) urden y ejecutan sus fechorías en Europa y en EEUU, y los musulmanes se lían a tiros en una guerra religiosa que acaba de aflorar entre las facciones chií (Irán) y suní (Arabia Saudí), tal como sucediera en el siglo XVII en la Europa católica y protestante, el presidente Evo se desafía a sí mismo y patea al Tribunal Supremo Electoral (TSE) como si fuera una pelota de fútbol, al violar el reglamento que prohíbe la instrumentalización de la entrega de obras públicas como propaganda oficial a favor del Sí en el referendo de febrero. El futuro monarca ha dicho: “Aunque el Tribunal Supremo Electoral me castigue, no importa”, porque sabe que el TSE no lo va a castigar. O sea que “¡se le mete, nomás!”. Y que no cunda el pánico. Aunque se haya derretido la nieve de Chacaltaya (La Paz), se haya secado el lago Poopó (Oruro), se esté evaporando la laguna Colorada (Potosí) y se haya incendiado el mercado Uyustus de La Paz, no dejaremos de participar en las próximas Olimpiadas de agosto, en Brasil. Los yatiris auguran el oro olímpico para nuestros corredores de Fondo… indígena, originario y campesino. Happy New Year, my brothers cambaimaras! // Madrid, 15.01.2016.
El Deber – Santa Cruz

sábado, 2 de enero de 2016

se solaza Pedro Shimose cuando escribe sobre Marcelo Rivero cuyo texto le causa efluvios, recuerdos, atmósfera familiar y lugareña, sembrador de sueños y esperanzas el verbo de Rivero Mercado expresa el coraje de los justos y ponderados.

Una de las primeras cosas que hago los miércoles es buscar, en las páginas de EL DEBER, el artículo de don Marcelo Rivero Mercado (Santa Cruz de la Sierra, 14.02.1938) y deleitarme con su lectura siempre aleccionadora. Sus crónicas me atraen por cuatro motivos:

1) Porque su lenguaje es elegante como su persona. Y directo y sencillo como es él cuando está de palique. Cuando lo leo, me parece estar leyendo a esos periodistas cruceños y benianos que se carteaban, en el siglo pasado, con miembros de la Real Academia Española. Eran los tiempos de Virgilio Oyola, Plácido Molina Mostajo, Juan B. Coimbra, Miguel Domingo Saucedo, Félix Sattori Román y Alberto Natusch Velasco. ¡Qué tiempos! ¡Qué escritores! 

2) Porque me gusta su prosa brava y pulquérrima cuando critica a quienes afean la convivencia ciudadana con sus bocinazos y sus humos apestosos a gasolina, en una desmadrada urbe de calles que han perdido su encanto y se han vuelto angostas para tanto auto, camión, autobús y taxi enloquecidos. Ni qué decir de los vendedores ambulantes que invaden aceras y calles, y ocupan plazas y hasta barrios enteros para desesperación de los peatones. ¿Cómo no estarle agradecido?

3) Porque nos transmite el aroma clásico de una lengua viva en la obra de esos periodistas cambas que le precedieron: Fabián Vaca Chávez, Félix Bascopé Gonzales, Heberto Áñez, Huáscar Cajías, Lucas Saucedo Sevilla, Raúl Otero Reiche, Aquiles Gómez Coca y Pedro Rivero Mercado, su hermano, sin cuyo espíritu emprendedor, vocación de servicio y capacidad de trabajo el periodismo cruceño no sería lo que es hoy. 

Y 4) Porque, con la sabiduría que dan los años, dice las verdades del barquero, según el tema, el personaje y la ocasión, sin miedo ni remilgos.

Desde que ingresa en la Redacción de EL DEBER, a don Marcelo ni se lo siente. Callado, ensimismado, reconcentrado en sus lecturas, siempre está donde está, ayudándonos a ver la realidad local y nacional con mirada exigente y juicio a veces benévolo, a veces inflexible, pero siempre ponderado. Será porque quiere a su país con el coraje de los justos y esa pasión de los sembradores de sueños y esperanzas. ¡Salud! // Madrid, 01.01.2016.