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domingo, 24 de febrero de 2013

cien años de Javier del Granado. poeta, de alma sensible y soñadora, hombre de trato afable y gran conversador, nos distinguió con su amistad


Previus: lo visité algunas veces tanto en su hogar de Cala Cala como en su pequeño negocio de venta de detergentes y otros, siempre lleno de bondad, insistía en que este editor actuara de Maestro de Ceremonias en los solemnes actos en que recibió los íkonos de la poesía, el laurel de oro y sendas condecoraciones de Manila y de Madrid. su verbo destilaba poesía, el verso métrico en que fue maestro inspirado y tierno. organizó los juegos florales en varias ocasiones y coronó a su vez a otros poetas que se inspiraban en su trabajo persistente, laborioso, interminable. Loor a don Javierito, cuya vena poética heredó Marlene Fernández que supo interpretar con arte, algunos de sus poemas. La familia debería continuar en su empeño de perpetuar su memoria porque quién podría poner en duda, esa cualidad inconfundible y única de escribir poesía. Mauricio Aira
“Laureado poeta”, “eximio sonetista” y “cantor del valle”, son algunos de los calificativos que ha recibido el poeta cochabambino Javier del Granado, de quien este 27 de febrero de 2013 se recuerda los 100 años de su nacimiento.
Javier del Granado recibe de Barrientos un premio
Con el aún vigente debate sobre el real peso literario de este autor a la historia de la poesía boliviana, sus méritos como sonetista que ensalza la naturaleza, su pasión por la historia nacional y su capacidad de versificar hechos importantes, son indiscutibles.
Del Granado nació en Cochabamba el 27 de febrero de 1913 y falleció en 1996. Realizó sus estudios básicos en esta ciudad. Casi toda su juventud la pasó en su propiedad agraria de Colpa, Arani. Presidió la Sociedad de Escritores y Artistas de 1947 a 1954.
Fue también miembro de la Academia Boliviana de la Lengua y en su larga carrera poética recibió una gran cantidad de premios y condecoraciones por su trabajo. Sus poemarios son tan abundantes como los galardones recibidos.
Adolfo Cáceres Romero, novelista e historiador de la literatura boliviana, recordó que las paredes de la oficina de Del Granado no alcanzaban para acoger sus diplomas y galardones. “Le gustaba mucho lucirlos a la juventud y a todos los que lo visitaban”.
Para Alfonso Gamarra Durana, miembro de la Academia Boliviana de la Lengua y estudioso de la obra de Del Granado, este bardo fue un verdadero nacionalista y bolivianista. “Tiene el mérito de narrar la historia de Bolivia a través de la poesía. Ha escrito poemas épicos de gran soltura y emoción”, dijo.
La poesía de Del Granado, según Gamarra, es bucólica, paisajística y campestre. En tanto, Romero la califica como tradicionalista, “no es del gusto de la juventud. Es una poesía descriptiva. Muy diferente a la que, por ejemplo, emergió en ese tiempo de otros poetas bolivianos como Jaime Saenz.
Algunas distinciones que recibió Del Granado fueron el Laurel de Oro y la Banda del Gay Saber, hasta 1950, siendo galardonado con el título de Maestro del Gay Saber.
“Eran premios auspiciados por gobiernos, por damas que hacían labor social, clubes del libro, Club de Leones y allí acudían determinados grupos de escritores, no era para todos”, dijo Romero.
Sobre el trabajo de Del Grabado, Gamarra aseguró que el poeta cochabambino escribía con una fluidez enorme. Que exaltó lo bello de las comunidades indígenas; escribió contras las influencias negativas del mundo moderno sobre el campo e influyó en muchos poetas de la época.
Destacó que el poeta se dedicaba 100 por ciento a la poesía. “Daba la impresión de que en su mente estaba la poesía. Estaba reflexionando siempre en poesía. Cualquier cosa que leía quería transformar en poesía. Tuvo una forma especial de querer transformar los mitos del país y a tomar el patriotismo como una forma elocuente de mostrar lo boliviano”.
Para Romero, la poesía de Del Granado tiende a ser extremadamente descriptiva. No es una poesía que cuestiona a la sociedad. Canta a la naturaleza, canta al amor, a los valores propios de la región. Es un poeta que destaca el suelo natal. “Hay otros que han sobresalido y han tenido mucha más influencia que Del Granado”.
Y sigue Romero, “Del Granado es un poeta conservador que tiene su público. Es un poeta de reflexión serena. Su mérito está en haber mostrado valores del país a través de su participación en certámenes”.
Para Gamarra, una virtud destacable de Del Granado es su manejo impecable del arte poético. “El soneto es un género que requiere de una precisión matemática. La rima va en cada número determinado de versos. Los acentos, invariablemente, tienen cierto lugar en cada verso”.
Para Gamarra, el sonetista tiene que ser breve pero preciso. “Del Granado no solamente escribe matemáticamente, sino que aporta tanta belleza que no se puede dejar de leer sus sonetos”.
POESÍA CONSERVADORA Y CUESTIONADORA

En un análisis que el historiador de la literatura boliviana Adolfo Cáceres Romero hace del trabajo poético de Javier del Granado, dijo que el poeta cochabambino fue un conservador de las tradiciones clásicas y no trascendió. “No tiene una resonancia como otros poetas de su tiempo”.
Otro elemento que destaca Romero de la vida de Del Granado es que a éste le gustaba mostrar premios y distinciones, tenía una banda, una corona y medallas que las lucía en toda ocasión. “A mucha gente no le gustaba porque parecía que era ostentoso, era una forma de mostrar lo que uno había hecho, tenía su valor e importancia y ha sido muy criticado en ese sentido. Sin embargo, su situación es comprensible porque fue un poeta que ha trabajado en ello”. Entre las pasiones de Javier del Granado estaban la tierra y la naturaleza, y las plasmó en su poesía. Pero hay otra poesía que cuestiona valores sociales y es ésta la que ha marcado una tendencia predominante, finalizó Romero.

“Tiene el mérito de narrar la historia de Bolivia a través de la poesía. Ha escrito poemas épicos de gran soltura y emoción” 
Alfonso Gamarra, Académico