Páginas vistas en total

viernes, 31 de octubre de 2014

a los homenajes de Carlos Mesa, Manfredo Kempff, sigue Pedro Shimose que retrae la figura patriarcal y señera de Jorge Siles Salinas "varón de claro pensamiento" múltiple autor en filosofía, historia y literatura.

Espíritu de finura, pensador católico, académico de la lengua y de la historia, catedrático y rector de universidades, Jorge Siles Salinas (La Paz, 28.10.1926 – idem, 22.10.2014) era un boliviano universal, ecuménico; razonaba su fe sin disociarla de la historia y de la política. De porte distinguido, su elegancia y decoro nada tenían que ver con el lujo y el dinero. Nunca hizo gala de su linaje social: hijo y hermano de presidentes de la República. Sobrio en el vivir, su vida interior se transparentaba en sus actos y en su prosa, fiel a la escritura clara y pulcra de los escritores bolivianos Miguel de los Santos Taborga, Mariano Baptista Caserta, Gabriel René Moreno, Juan Francisco Bedregal, Óscar Cerruto, Juan B. Coimbra, Augusto Céspedes, Porfirio Díaz Machicao, Enrique Kempff Mercado, Augusto Guzmán y Juan Quirós, entre otros.

Frecuentador de los clásicos, solía recordar que “este mundo es el camino / para el otro, que es morada / sin pesar; / mas cumple tener buen tino / para andar esta jornada / sin errar”. Por eso cuidaba el gesto, pulía el estilo, cultivaba el silencio y entregaba lo mejor de sí en artículos periodísticos, ensayos, libros, cursos universitarios y conferencias. Su obra ensayística viene a ser, al fin y al cabo, una sola disertación en defensa de su fe y de la Nación boliviana, sin distinciones regionalistas, partidistas o étnicas. 

Este varón de claro pensamiento puso su vida, su fe y su inteligencia al servicio de sus convicciones. Ahí quedan sus ensayos filosóficos, históricos y literarios. Por eso considero oportuno señalar que en casi todos los diccionarios biográficos e historias de las letras bolivianas, su nombre brilla por su ausencia. Llegó la hora, pues, de reivindicar su legado por encima de los fuegos encendidos de la pasión política, los devaneos sectarios y las discrepancias ideológicas. 

Escribió libros señeros como La aventura y el orden (1956), Ante la Historia. Conciencia histórica y revolución (1969), La literatura boliviana de la Guerra del Chaco (1969), Historia de la independencia de Bolivia (1992), Política y espíritu (5 tomos, 2003-2009, 1.616 págs.), libro que exige la publicación de un sexto volumen con el acopio de sus ensayos y discursos de no hace mucho, y la luminosa Guía de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz (1974), llena de querencia a la tierra natal. “Partimos cuando nacemos, / andamos mientras vivimos / y llegamos / al tiempo que fenecemos; / así que, cuando morimos, / descansamos”. Amén. //