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lunes, 29 de junio de 2015

Gastón que asegura haber intercambiado opiniones con dos patriarcas como Hugo Bilbao y Edwin Tapia sobre el despiadado humanismo que impera en el medio actual y la encíclica papal sobre la Ecología y de un libro infantil que le laceró el alma por su musicalidad y fondo educativo de Luz Cejas que le tocó presentar...

La prolífica escritora Luz Cejas de Aracena, presentó su último libro titulado “La Guarida del Dragón”. Se trata de un cuento en verso, hermosa literatura infantil de profundidad educativa con una versificación que incita a evocar a Rubén Darío, a Gabriela Mistral. Autora de más de una veintena de textos de hermoso formato y gran contenido. Es miembro activo de la Unión de Poetas y Escritores de Cochabamba, de la Asociación Latinoamericana de Poetas; y ha recibido distinciones de varias instituciones literarias, legislativas y universitarias nacionales y latinoamericanas. A propósito de la entrega de la obra aludida debo relatar algunas incidencias de contexto. 

En una reunión familiar tuve el honor de dialogar con dos intelectuales de fuste, el Dr. Hugo Bilbao La Vieja y Edwin Tapia Frontanilla, siempre prestos al debate reflexivo, a la provocación de temas filosóficos; esta vez: el porvenir de la Humanidad. Luego de una breve lectura de la violencia mundial, concluimos pesimistas, insistiendo en que dominan las fuerzas del mal pues por todas partes se advierte crisis de convivencia hacia el fin de la historia humana; quedamos con un sabor amargo de desesperanza.

Casi simultáneamente, escuché la conferencia de un alto miembro de la Cruz Roja Internacional, Hamid Jamshidi. Un experto en salvamento y protección de niños en situaciones de guerra. Demostró con imágenes patéticas el sufrimiento provocado por la maldad de los que gobiernan el mundo y provocan hambre, desamparo, orfandad, trauma, miseria, en el Asia, Africa, Europa, y en nuestro continente americano. Los que generan sufrimiento infantil y por la falta de ética, dan lugar a seres humanos proclives a la delincuencia y a la maldad intrínseca. La misma conclusión: especie humana carente de fraternidad, en riesgo de explosión demográfica, ecocidio, estallido nuclear planetario. Fin de la historia.

Frente estos temas registré dos eventos de esperanza. Primero la Encíclica Papal “Laudato Sí”. La Carta Magna de la ecología integral. El Grito de la Tierra-el Grito de los Pobres, del papa Francisco. Constituye un hito revolucionario donde se asocia la ecología Integral con la reivindicación social. De trascendencia política, ordena dar fin a la era del antropoceno en que estamos inmersos. Cuidar la Casa común, salvar la Creación de la Madre Tierra con toda la vida que contiene. Relievar la fraternidad universal. En realidad, esta Encíclica nació en Tikipaya cuando Leonardo Boff y Miguel d´Escoto elaboraron juntos “La Carta de la Tierra” y “La Ley de la Madre Tierra”, importantísimos documentos sobre las cuales elaboró el papa Francisco su sapiente y revolucionaria Encíclica. 

Luego, di lectura al hermoso libro de literatura Infantil de Luz Cejas. Sus versos cual las Rondas Infantiles de Gabriela, gustarán a todas las niñas en floración de virtudes. La musicalidad y el fondo educativo asociados llevan, con naturalidad y sencillez, a asumir valores morales en el proceso de formación de un ser superior creativo y bondadoso. Ese el valor de la obra enmarcados en el magisterio de la grandeza. 

Gracias a estos dos últimos sucesos, permuté mi pesimismo en renovada esperanza existencial. Sí, entre todos debemos asumir un cambio de conducta y de conceptos; nuevos referentes y paradigmas redentores. Se impone humanizar la tierra. Esculpir con amor el alma de los niños. Darles, desde el inicio de la vida, un sentido de coherencia moral para que siendo mayores tengan siempre el privilegio de pensar, sentir y obrar en lógica coherencia. Pedí aplausos a la insigne escritora artista.