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viernes, 14 de febrero de 2014

Gastón Cornejo escribe tal, que despierta ternura y en este caso amor por la música cuando nos cuenta la actuación de la Filarmónica Nacional en el Hotel Cochabamba y la ejecución del Concierto de Dvorak Opus 104

CONCIERTO  DE LA ORQUESTA FILARMÓNICA DE BOLIVIA EN COCHABAMBA. FEBRERO 2014.

Todo un acontecimiento artístico de calidad indiscutible. La orquesta nacional conformada por jóvenes cultores de la música clásica, con la colaboración de instituciones cuyo apoyo merece todo el aplauso de la ciudadanía culta. Congregados sesenta y ocho artistas de distintas instituciones educativas musicales, dirigidos por Miguel Ángel Salazar Hidaldo que llega de Santa Cruz para el IV Encuentro Orquestal Sinfónico; acompañando al solista en Violonchelo, el joven alemán Leonard Elschenbroich, interpretando al checo post-romántico Antonin Dvorak en el Concierto más ejecutado y hermoso Op. 104, extraordinario en pensamientos cargados de sentimiento emotivo propio del gran checo; aquel que en los EEUU compuso la sinfonía clásica en honor al nuevo continente: “Del Nuevo Mundo” que jamás se olvida una vez escuchado con pasión de diletante.

Esta vez importa comentar las emociones despertadas por el solista en su instrumento de cálidas resonancias expresivas.

Primero nos llamó la atención el programa que se inició en el amplio ambiente de sonoridad perfectible del Hotel Cochabamba donde concurrieron miles de personas atentas al devenir placentero de una música extraordinaria en belleza musical.

El concierto de Dvorak fue estrenado el 19 de marzo de 1896, dirigido por él mismo autor y el famoso Leo Stern como solista; con tres movimientos en enlaces de motivación coherentes, alcanza por momentos indescriptibles tonalidades, sublimación, reflexiones profundas, lamentos y dulzuras penetrantes al espíritu y a la interioridad del alma.

El primer movimiento tiene temas marcados por los clarinetes y el segundo por un solo de trompa, ambos expandidos por la orquesta. Demora el violonchelo, y finalmente ingresa para expresar melodías bellísimas y ya no libera más a la orquesta exigiéndole inmediata respuesta a sus sonidos. El tercero muy expresivo con flauta dulce y cuerdas. Por momentos se siente tormentas afectivas, relatos, infinitas tristezas, confesiones; violines y flautas siguen apegados al tema principal; está presente el alma del autor, el alma eslava descrita detalladamente y con maestría por un joven artista alemán.

Investigando la motivación principal de la creación de la obra ahora sabemos que la historia del Concierto está ligada a un episodio de la vida del compositor. Durante su composición, supo que su antiguo amor, su cuñada Josefina Cermáková se hallaba gravemente enferma y de quien estuvo profundamente enamorado cuando era joven, e incluso le había dedicado uno de sus primeros ciclos de canciones; no obstante, ella prefirió casarse con un aristócrata. Posteriormente Dvořák contrajo matrimonio con la hermana menor de Josefina, Anna. Dado que seguía queriendo entrañablemente a Josefina, decidió tributarle un homenaje musical en su obra insertando su canción favorita, Lass' mich allein, que él mismo había compuesto unos años antes y que era la música preferida del amor perdido. Tras su retorno a Europa conoció la noticia del fallecimiento de Josefina, por lo que agregó la melodía que aparece al final del tercer movimiento del concierto, como expresión de dolor por la muerte de la mujer que fue su gran amor de juventud.

Mientras yo escuchaba arrobado y adormecido el hermoso concierto, llegaron, como siempre, imágenes evocativas de la juventud. La universidad de Chile, Gabriel Castillo el condiscípulo apasionado de la psiquiatría, aquel que en 1973 fusilaron en la puerta de la iglesia de San Francisco en la Alameda, por insultar a los carabineros. “Mientras ustedes rezan a estos ídolos de yeso, afuera los “pacos” asesinan a estudiantes y obreros”  Gritó desesperado antes de recibir la muerte.

Con él y observando el rostro del solista alemán pleno de expresividad e inteligencia, asociaba a Gabriel retornando a nuestras lecturas de la “Montaña Mágica” , “Así hablaba Zarathustra”  “Los predicadores de la muerte” “Del árbol sobre la montaña”, “¿Cómo es posible que hayas descubierto mi alma?”, lecturas compartidas y continuadas de reflexiones y aprendizajes tratando de captar las manifestaciones del espíritu, aquellas sutiles cultivadas por los grandes alemanes: Goethe, Nietzsche, Tomás Mann, Albert Schweitzer y purificadas en expresivas composiciones musicales del Beethoven, Shubert, Shumann, el Himno a la Alegría del poeta Schiller; y por supuesto, con la amistad imperecedera del francés Romand Rolland, y el gran judío Stefan Sweig. Y con todos ellos, en el Olimpo del evolucionado pensamiento, juramos alcanzar conocimientos que nos permitan disecar el alma humana; florecerían con seguridad para nosotros la bondad y el amor y los tendríamos asidos de la mano toda la existencia, comprometida con las grandes obras a realizar como médicos de distinto perfil espiritual.

Desperté al término del tercer movimiento con el aplauso del público, entregado al hechizo de la música, la realidad lluviosa y el hambre me retornaron al diario vivir apetecible, al cálido hogar que protege los envejecidos huesos, de frío y de tiempo.

Bendito Dios, gracias por los recuerdos, la música y los artistas, por el amor, gracias por el milagro de la vida.


Gastón Cornejo Bascopé
Febrero 2014.
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