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viernes, 11 de septiembre de 2015


conjugan varios temas: el poema, el autor, la canción (un bolero),los intérpretes y la reciente adopción del tema por un homosexual. Pedro Shimose nos está probando que un tema cualquiera en poesía, en música, hasta puede provocar polémica, dejando a salvo la belleza de la expresión...muy bien Pedro, de nuevo!


David Aruquipa Pérez, licenciado en Administración de Empresas (UMSA), presentó en Cochabamba, el 12 de junio, el libro Si tú me dices ven, lo dejo todo en el que cuenta la historia de 10 parejas homosexuales (¿gays y lesbianas?) (Los Tiempos, 04.07.2015). Don David dice que “Si tú me dices ven, lo dejo todo es el título de un bolero muy lindo de Los Panchos”. Así es, previa y necesaria aclaración. La famosa canción de Alfredo Gil –compositor, requinto y tercera voz del trío Los Panchos– se llamó ‘Lodo’, pero el público impuso como título el expresivo verso inicial de la letra del bolero. Lo que se ignora es que el ‘Güero’ Gil (nosotros diríamos el ‘Choco’ Gil, porque era pelirrojo, tirando a rubio) se inspiró en el poema Si tú me dices ‘¡ven!’ (incluido en el libro Elevación, 1917) del poeta mexicano Amado Nervo (Tepic, estado de Nayarit, México, 1870 – Montevideo, 1919). El poema de Nervo es un ejemplo del carácter polisémico del lenguaje (palabra o verso que admiten varios significados).

El poema original es una confesión de amor a Dios. Nervo sintió la llamada de la vocación religiosa y estuvo a punto de convertirse en fraile. El poeta se dirige al Dios cristiano en místico arrebato: “Si tú me dices ‘¡ven!’, lo dejo todo… / No volveré siquiera la mirada / para mirar a la mujer amada… / Pero dímelo fuerte, de tal modo, / que tu voz, como toque de llamada, / vibre en el más íntimo recodo / del ser, levante el alma de su lodo / y hieras el corazón como una espada” (el poema sigue, pero nosotros nos detenemos aquí).

El compositor Alfredo Gil transformó este magnífico poema religioso en una canción laica en la que un hombre enamorado hasta las cachas le declara su amor desesperado a una mujer disoluta que, para colmo, no le da pelota (de ahí el título inicial del bolero – ‘Lodo’–, que nada tiene que ver con la noción de pecado en el poema de Nervo). Para rematar el ejemplo polisémico, Aruquipa Pérez adopta, sin saberlo, el verso de Nervo para referirse al amor homosexual. “Si tú me dices ‘¡ven!’, lo dejo todo…” no significa lo mismo para un espíritu religioso que para un hombre heterosexual enamorado perdidamente de una mujer perdida o para un gay enamorado de otro gay, indiferente a sus requiebros. Así es la potencia polisémica de la gran poesía. Dicho esto, espero que algún varón o mujer publique otro libro que cuente la historia de 10 parejas heterosexuales. Aunque parezca increíble en estos tiempos, las parejas heterosexuales también se aman intensamente. // Madrid, 11.08.2015.