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martes, 14 de diciembre de 2010

pasará en Perú los meses que corresponden al crudo invierno en Europa. Vargas llosa recibido como un héroe en su Patria

La Oficina en Perú de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), definió al escritor Mario Vargas Llosa como el personaje más universal que ha concebido el Perú.

“Vargas Llosa es el personaje más universal que ha concebido este país. Sus obras se leen en todos los rincones del mundo y muchos conocen al Perú a través de éstas”, expresó la representante de la Unesco en Perú, Nilda Beatriz Anglarill.

Manifestó que Vargas Llosa se ha convertido en un extraordinario canal de difusión y protección del patrimonio nacional del Perú.

“Además de su gran aporte a la literatura universal, el escritor siempre ha demostrado amor por su país y no ha dudado en defender todo aquello que atente contra la libertad”, añadió.

Mencionó que el laureado escritor ha contribuido enormemente al enriquecimiento del idioma castellano, promoviendo su buen uso, como lo reflejan sus obras, declaraciones y el último discurso de agradecimiento en ocasión del Premio Nobel.

“Sus obras también han inspirado otras ramas del arte como el cine y el teatro, convirtiéndolo en uno de los principales artífices de la cultura peruana”, remarcó Anglarill.

sábado, 11 de diciembre de 2010

como era de presumir el discurso de M.Vargas Ll. sigue trayendo cola y Cayetano Llobet nos ofrece un buen resumen de lo dicho referido a Bolivia


Una de las características de la intolerancia es la precipitación y la imprudencia de sus reacciones. Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional, es, probablemente, el más destacado ejemplo gubernamental, en versión ilustrada, de la intolerancia. Y acaba de sentenciar: “Está claro que el señor Vargas Llosa es un gran literato –¡cuánta generosidad señor García Linera!–, pero es un político fracasado y es un ignorante en el ámbito de las ideologías políticas”.

Y la demostración de la ignorancia de Vargas Llosa son estas frases pronunciadas en su discurso de aceptación del Premio Nobel: “América Latina ha ido progresando… Padecemos menos dictaduras que antaño, sólo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas pseudodemocracias populistas y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua”.

El Vicepresidente –como todo el Gobierno– es susceptible. Cualquier afirmación que contenga un mínimo de duda o de crítica provoca una reacción urticante y rápida. El diluvio de calificativos no se hace esperar y las condenas se amontonan para colgar el anatema y pedir la hoguera para el hereje. ¿No vieron al obispo Tito Solari, el más inclinado a la política gubernamental, que tuvo que terminar pidiendo disculpas por haber “manifestado su preocupación porque se involucre a niños en el narcotráfico”?

Ahora le tocó el turno a Vargas Llosa. En octubre pasado, el propio Evo Morales calificó de “sospechosa” la entrega del Nobel al escritor.

Sería una falta a la lealtad y a la fidelidad con el Jefe –perdón, con el Jefazo– no salir al encuentro del premiado cuando habla de la pseudodemocracia boliviana. Entiendo la convicción del Gobierno y del Vicepresidente sobre la maravilla de democracia que están implantando en el país, pero alguien en el Gobierno tendrá que admitir que, a estas alturas, muchos, y en muchas partes, tienen fundadas dudas sobre esa democracia.

Resulta muy difícil convencer a cierta gente inteligente como Vargas Llosa –que a pesar de su ignorancia es hoy una referencia universal– sobre las bondades de un régimen que ha liquidado la posibilidad de un mínimo equilibrio de poderes –base de la democracia–, que milita en la ofensiva contra los medios y contra la posibilidad de disentir o criticar, que ha desatado una ofensiva implacable y retroactiva contra los que encabezaron movilizaciones regionales y que, para colmo, no tiene ninguna oposición. Desde luego, me puedo imaginar que cuando Vargas Llosa habló de democracia “payasa” también se estuviera refiriendo y de modo especial a esa cosa que en Bolivia se atribuye el nombre de “oposición”.

Por lo demás, tampoco debe extrañar a nadie que se hubiera consagrado como modalidad gubernamental del argumento la adjetivación descalificadora. Se insulta al crítico, jamás la base de la crítica. Desde luego, ese ejercicio tiene sus riesgos: resulta que es la ignorancia de Vargas Llosa la que nos hace ver una dictadura en Cuba y una seguidora en Venezuela; y más riesgos cuando el descalificador le enseña al crítico lo que tiene que hacer: a la Iglesia Católica, que se dedique a las almas, y a Vargas Llosa, que sólo haga literatura. La política, la opinión, el punto de vista divergente y la visión diferente son exclusividad de un campo cuyo dueño es el Gobierno.

Asumo que debe ser doloroso y difícil para un Gobierno verse expuesto mundialmente por un señor que, como Vargas Llosa, es hoy por hoy tan respetado. Pero se debería pensar con un poco de mesura antes de hacer el ridículo llamándolo ignorante. El autor es analista político (La foto Vargas Llosa visitando a los inmigrantes en Estocolmo donde los estudiantes de 18 países le ofrecieron un homenaje)

con una cena ofrecida por los Reyes de Suecia en el Palacio Real de Estocolmo finaliza oficialmente la Semana Nobel

jueves, 9 de diciembre de 2010

ahora Evo la emprende contra M.Vargas Llosa "si a mi el literato me dice payaso, qué les dirá a mis hermanitos menores"? se victimiza como siempre

El presidente boliviano Evo Morales cuestionó el jueves el premio Nobel de Literatura que le fue concedido a Mario Vargas Llosa, luego de que el novelista peruano calificara a Bolivia y Nicaragua como ''seudodemocracias populistas y payasas''.

El mandatario sudamericano dijo que no entendía cómo un escritor puede hacer ese tipo de comentarios, aunque aseguró que los pueblos indígenas siempre han sido ''víctimas'' de personas letradas.

''¿Cómo puede recibir un premio Nobel, uno que me trata de payaso?'', preguntó en una rueda de prensa en el marco de la conferencia mundial de la ONU sobre cambio climático, que se realiza en el balneario turístico mexicano de Cancún.

''Si a un presidente lo trata de payaso, ¿a mis hermanos cómo los verá ese literato?'', cuestionó.

Vargas Llosa hizo sus señalamientos contra los gobiernos de Bolivia y Nicaragua durante un discurso sobre Latinoamérica en Estocolmo, donde el viernes se tiene previsto que reciba el premio Nobel.

''Los pueblos indígenas siempre hemos sido víctimas de algunos letrados, de algunos escritores, de algunos novelistas'', dijo Morales.

El presidente boliviano consideró que los pueblos del mundo deberían preguntarse a qué ''clase de personas'' se les conceden los premios Nobel.

arh/cvtp

miércoles, 8 de diciembre de 2010

en mala hora se le ocurrió al lector de dos mil títulos atacar a Vargas Llosa de tan mala manera que quedó como "un enano intelectual" ante el gigante

Divagaciones oportunas Mauricio Aira Lo primero que se nos ocurre referirnos a García Linera cuando califica a Mario Vargas Llosa de fracaso político y de ignorante en materia de ideología política al que recomienda seguir escribiendo novelas para distraernos a todos. Y encontrar las dos frases del genial escritor en su discurso de ingreso a la Academia Sueca de Literatura, pocas horas antes de recibir el Nobel 2010 de manos de Carlos Gustavo, el Rey de Suecia en que se refirió a Bolivia y que le produjeron urticaria y le sacaron roncha.

Y vamos a encomillar lo dicho por el literato “de entonces a esta época, no sin tropiezos y resbalones, América Latina ha ido progresando, aunque, como decía el verso de César Vallejo, todavía hay, hermanos, muchísimo que hacer. Padecemos menos dictaduras que antaño, solo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas seudodemocracias populists y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua”

¡Ay, ay, ay! No lo hubiera dicho porque al devenido intelectual, lector de 2000 titulos le cayó como un certero golpe, allí donde Evo lanzó un rodillazo al contendiente en actitud que condenó el mundo entero. No se la esperaba, porque lo dicho por Vargas Llosa fue escuchado en el mundo entero por un universo de muchísimos millones y leído por muchos más, mientras que al susodicho mandamás, guerrillero y terrorista, no le escuchan sino los que están obligados en los medios estatales y algunos pocos cientos de lectores de la esmirriada prensa boliviana.

¿Qué le dolió más “seudodemocracia” o ser calificado de payaso y populista? Vargas Llosa ante la prensa mundial reunida en la Casa de la Bolsa de Estocolmo donde también funciona la Academia Sueca anadio: “pero en el resto del continente, mal que mal, la democracia está funcionando, apoyada en amplios consensos populares, y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Republica Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de critica, las elecciones y la renovación en el poder. Ese es el buen camino y, si persevera en él, combate la insidiosa corrupción y sigue integrándose al mundo, America Latina dejará por fin de ser el continente del futuro y pasará a serlo del presente”. Hemos citado un fragmento del discurso de ingreso del laureado escritor titulado Elogio de la Lectura y la ficción. Registrado por la prensa mundial y que en este sitio hemos citado varias veces.

varios de los amigos literatos de Mario Vargas que lo acompañan desde siempre han empezado a escribir sobre su discurso en Estocolmo que sacudió ...

Aguardaba el discurso de Mario Vargas Llosa después de haber repasado las alocuciones de Coetzee y Octavio Paz, Günter Grass e Imre Kertész, porque estaba persuadido de que su texto no solo tendría lucidez y compromiso, sino además algo entrañable y personal, como a su manera lo fueron las lecciones de Camus y Orhan Pamuk. Y no nos defraudó, ya que a su habitual clarividencia le añadió sentido del amor y humor al arte.
Mario Vargas Llosa, durante su discurso de recepción del Nobel de Literatura
Así, al repasar su historia sentimental como lector, Vargas Llosa recordó cómo aprendió a leer en Cochabamba con apenas cinco años, descubriendo desde que era un niño las vidas posibles que le ofrecía la literatura a través de las obras de Verne, Dumas y Víctor Hugo, los primeros autores que devoró para «convertir el sueño en vida y la vida en sueño». El inventario de los escritores convocados por Vargas Llosa comenzó con Flaubert, de quien aprendió que la literatura era una disciplina tenaz; Faulkner, cuya lectura le reveló la importancia de la forma; Sartre, esencial para comprender que las palabras también son actos; Orwell y Camus, genuinos espejos morales, y André Malraux, cuya enseñanza consistió en asumir que el heroísmo y la épica todavía son necesarios en nuestra época, porque el fanatismo y las dictaduras son las peores amenazas contra nuestra civilización.
Fabuladores e insumisión
Vargas Llosa estableció las conexiones entre literatura y civilización, afirmando que «la literatura es una fraternidad de la diversidad humana», pues conmueve por igual a hombres y mujeres de todos los credos, razas y sociedades. Así, gracias a los mundos fraguados por la ficción protestamos contra las insuficiencias de la vida y adquirimos conciencia de la libertad. De ahí que las dictaduras abominen la libertad que palpita en todas las ficciones, pues «los fabuladores propagan la insumisión» y porque los tiranos saben que «un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni desacatos».
Vargas Llosa enfatizó que la literatura supone la civilización para advertir rotundo que «la hazaña de la civilización es la democracia liberal», acaso «el único camino hacia la felicidad que finge la literatura». Sin embargo, el Nobel peruano advirtió que la verdadera pesadilla de nuestra época es el fanatismo religioso y nacionalista, encarnado en el nihilismo suicida del terrorismo contemporáneo. Con la autoridad que le confiere haber poblado sus libros de fanáticos de todas las raleas —pienso en Galileo Gall, Alejandro Mayta, el Consejero, Mascarita, etc.—, Vargas Llosa nos exhortó a combatir a los fanáticos en nombre de la civilización que preserva la libertad y la literatura, porque «la ficción es necesaria para que la civilización siga existiendo».
Como en sus mejores novelas, el discurso del escritor peruano fue rico en reflexiones políticas, memorias personales, digresiones literarias y conmovedoras gratitudes, que a medida que avanzaba el discurso le permitieron retomar temas, interpolar ejemplos y desplazarse por esa vasta «cartografía» geográfica y sentimental que tanto destacaron los académicos suecos. Así, Vargas Llosa reconoció sus deudas con París y Barcelona, España y el Perú, Carmen Balcells y Carlos Barral, Isaiah Berlin y Karl Popper, Julian Sorel y Ana Karenina, Comala y el improbable Sur donde fue apuñalado Juan Dahlmann.
En realidad, al entreverar ficción y no-ficción, países imaginarios y territorios del atlas, personajes literarios y personas de «carné» y hueso, Vargas Llosa puso al mismo nivel sus querencias y lealtades, ya que reclamó para sí todas las ciudadanías de su felicidad («Quiero a España tanto como al Perú», sentenció) e hizo hincapié en que el amor a los países no es obligatorio, sino íntimo, libre y entrañable como el de los amantes, los padres o los amigos. Al comenzar su discurso, confesó conmovido que a su madre le habría encantado estar en aquella sala, y entonces me alegré de que sí estuvieran allí Carmen Balcells, Fernando de Szyszlo, Freddy Cooper y tantos amigos que han venido de tan lejos para contemplar cómo Mario ha hecho nevar de emoción a Estocolmo

martes, 7 de diciembre de 2010

EMOTIVO Y CALIDO EL DISCURSO DE VARGAS LLOSA ACEPTANDO SU INGRESO A LA ACADEMIA SUECA. Palabras gratas para Cochabamba, Bolivia


"A Perú yo lo llevo en las entrañas", declaró el escritor Mario Vargas Llosa, al pronunciar este martes en Estocolmo su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, que fue un canto de amor a su país, a la cultura francesa, a España y, sobre todo, a los libros.
Con voz pausada, salvo en algunos momentos en que se le hizo un nudo en la garganta, el escritor peruano nacionalizado español pareció saborear cada palabra de su discurso, en el que recuerdos de su Arequipa natal, de París y Barcelona se mezclaron con personajes salidos de las páginas de Julio Verne, Alejandro Dumas, Victor Hugo, Gustave Flaubert y Jorge Luis Borges.
"Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida".
Así empezó el discurso del Premio Nobel de Literatura 2010, que durante una hora cautivó y emocionó a los cerca de 200 privilegiados que tenían entradas para escucharlo en un hermoso salón de la Academia Sueca, en el barrio viejo de Estocolmo.
Vestido con traje azul oscuro, camisa celeste y corbata gris, el escritor, de 74 años, rememoró su infancia, en la que "viajó con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino", luchó "junto con D'Artagnan, Athos, Porthos y Aramis" y se arrastró "por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean".
Dio gracias, también, por haber podido dedicar buena parte de su tiempo a esa "pasión, vicio y maravilla que es escribir".
Y sacó el látigo para fustigar duramente las dictaduras, "de cualquier índole", y los fanatismos, religiosos o ideológicos.
"Como todas las épocas han tenido sus espantos, la nuestra es la de los fanáticos, la de los terroristas suicidas, antigua especie convencida de que matando se gana el paraíso", denunció el escritor, ensayista, dramaturgo, periodista y a veces poeta, que recibirá el Nobel el viernes, de manos del Rey Carlos Gustavo de Suecia.