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sábado, 17 de octubre de 2015

el último libro del insigne patricio cochabambino Edwin Tapia Frontanilla estará entre las 200 obras del Bicentenario de Bolivia. Opinión nos lo cuenta.


El libro “Prensa, sociedad y Estado”, de Edwin Tapia Frontanilla será propuesto a la comisión editorial que seleccionará las 200 obras que formarán parte de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia.

En el marco de la presentación de “Prensa, sociedad y Estado” en la IX Feria Internacional del Libro, anoche José Illescas dijo que postulará la obra de Tapia Frontanilla a la comisión editorial de la Biblioteca del Bicentenario.

A su turno, Hugo Bilbao La Vieja dijo que el libro contribuirá a mejorar la sociedad, a rescatar los valores e incluso “guiará las acciones”, debido a que tiene mucha carga patriótica, humanista y deontológica.

Respaldó dicha noción el presidente del Comité Cívico de Cochabamba, Gunter Paz, al aseverar que las herramientas que proporciona “Prensa, sociedad y Estado” son esenciales para entender la realidad.

Para cerrar el acto especial, el autor agradeció a la concurrencia y dijo que "(...) hay que volver a discutir el concepto del ser humano y así se resolverán los problemas que actualmente existen".

jueves, 8 de octubre de 2015

hoy la Academia Suecia anunció el Nobel de Literatura para la escritora rusa, como hace 25 años anunciaba a Octavio Paz mexicano, gloria de las letras hispanas al que Susana Seleme dedica su glosa



A 25 años de un Premio Nobel
Susana Seleme Antelo

Hace 25 años, Octavio Paz (1914-1998) recibió el Premio Nobel de Literatura. Y es un deber de la memoria recordarlo, no solo por ese más que merecido premio, sino porque fue un mexicano de pura cepa, que se hizo universal como poeta, hombre de letras y ensayista, y también como el político apasionado por la libertad. Es decir, por su pensamiento político.

Por eso nunca encontró a interlocutores de su talla en el seno de la izquierda mexicana y como definió su amigo Enrique Krause [1], fue un hereje cuyo pensamiento se rebeló contra el fanatismo doctrinario de su tiempo. Aquel con el que sus políticos e intelectuales satanizaban, durante gran parte del siglo XX, el pensamiento libre y desechaban cualquier debate al margen del dogma comunista.

La Real Academia Española de la lengua define a la herejía como la negación “de los dogmas establecidos por una religión” o una persona que se aparta “de la línea oficial de opinión seguida por una institución, una organización, una academia, etc.” Octavio Paz fue un hereje porque se rebeló contra el dogma y la obediencia aniquiladora de la libertad y del pensamiento crítico. Por eso, usó su libertad como capacidad de decidir y fue hereje frente a la ideología imperante en su época: el sistema totalitario burocrático que llamaba “socialismo real”.

Octavio Paz, como George Orwell, Albert Camus y Jorge Semprún, por citar solo a tres “disidentes” más del pensamiento ideológico marxista imperante en el siglo xx, fue consecuente hasta arriesgar su libertad, cuya esencia siempre fue distinta al pensamiento dominante de una parte de la intelectualidad mundial, catalogada como de izquierda y la única válida para sus representantes [2]. Al contrario de ellos, Paz y otros mostraron un espíritu crítico, nunca displicente, para luchar por la libertad, de suyo la libertad política, de expresión, de escritura y de acción.

Arropado en esa libertad de decidir, Paz se responsabilizó de sus actos frente al acoso de la izquierda mexicana y otras, aun después de la caída del muro de Berlín en 1989, y de haber obtenido el Premio Nobel en 1990. El conocimiento de la existencia de los ‘gulags’ y pogromos en la entonces esfera comunista de la Unión Soviética, dejaba escaso margen para la duda sobre esa realidad, o para contemplación acrítica del rumbo de la Revolución Cubana, más allá de los logros de sus primeros años, y los mitos ideológicos-mediáticos en torno a sus más emblemáticas figuras.

Sobre este tema vale la pena citar lo que escribió el propio Paz cuando se le criticaba y acusaba de no reconocer los aciertos de la doctrina socialista: “…un mayor número de conciencias se pregunta cómo y por qué una empresa generosa y heroica que se proponía cambiar la sociedad humana y liberar a los hombres, ha parado en lo que parado. El análisis y la denuncia de las nuevas formas de la dominación –lo mismo en los países capitalistas que en los socialistas y en el mundo subdesarrollado– es la tarea más urgente del pensamiento contemporáneo, no la defensa de los ‘grandes logros’ de los imperios totalitarios”.[3] Y agregaba que la izquierda mexicana debía recobrar su herencia legítima que se llamaba crítica, empezando por la crítica de sí misma.

Octavio Paz se opuso a lo que le impedía pensar, quiso ser un hombre pensante y, por eso mismo, crítico. Así, pensó y criticó para denunciar la dominación, la opresión, la injusticia que se camuflaba tras la doctrina socialista-comunista en el último tercio del siglo pasado. Pero no se detuvo ahí, también denunció la naturaleza elitista del poder político y criticó al Occidente capitalista y sus sociedades opulentas de grosero consumismo, que obvian la igualdad como fuerza económica productiva.

Como afirmaba Hannah Arendt no sólo pensamos en algo, sino también en contra de algo, de ahí que “el sentido de la política es la libertad”. En la estela de Octavio Paz, hubo muchos herejes contra el dogma. Sin embargo, como afirmaba Arendt, “la propia existencia de la política, la causa de la libertad contra la tiranía,... la idea de la libertad ha quedado sepultada sin que nadie se conmueva [4], porque “la intención de liberar no coincide con el deseo de libertad”, ni de libertad política.

Bajo esos impulsos dominantes, el de la guerra contra “los otros” vía la revolución, con el empleo justificado de la violencia, o en la lucha armada, se estaba y está en presencia de la nula aceptación de la libertad de ‘los otros’, atacados con violencia real y simbólica, ayer y hoy. Arendt afirmaba que las guerras y la revoluciones justifican la violencia, y dicha “justificación constituye su limitación política”. Es decir, se producen “al margen de la esfera política”, que para Arendt no es de proveniencia bélica, como piensan otros escritores, sino compromisos, concesiones, diálogos e institucionalidad democrática en la lucha por el poder del Estado, cuyos intereses diferentes y antagónicos, en su forma más radical podría llevar a la totalización de la política o la concentración total del poder. El régimen actual en Bolivia, es un ejemplo de ese impulso totalitario.

De ahí que herejes como Octavio Paz, para oponerse al dominio del pensamiento único, siguen siendo necesarios. Y sigue siendo necesario “ser fieles, porque hay mucho que defender” , como escribió en “El laberinto de la soledad”. Hoy no se podría vivir en el mundo sin los herejes, como Paz y aquellos que se mantienen fieles a su herejía para defender los valores de la libertad y denunciar los nuevos intentos que atentan contra el derecho al pensamiento crítico y a convivir en un Estado democrático. Es decir, con libertad jurídica y sin guillotinas político-judiciales, ni una corrupta agenda administrativa sociopolítica, cuyos órganos en todos sus niveles avalan la re-re-reeleción de la demagogia populista de Evo Morales y sus hombres en Bolivia.

A 25 años de haber obtenido el Premio Nobel, honramos la herejía de Octavio Paz que hoy, como entonces, se opone a la dominación que oprime y reprime el pensamiento crítico, los derechos humanos, políticos, civiles, culturales y medioambientales.










[1] Enrique Krauze:“El divorcio entre Octavio Paz y la izquierda”. Letras Libres. Madrid, Octubre 2011. Madrid.


2 Ello no invalida que se mire al capitalismo como lo que fue y es: sistémico, interconectado, centralizador, transfronterizo y global que vivió el siglo XX y vive el XXI. Y que el poder del capital gobierna el mundo, incluido el que ha generado, sostiene y promueve la delictiva cadena de producción capitalista de la cocaína.







3 Revista “Letras Libres” Op.cit p 16-17

[4]Arendt, Hannah. Sobre la Revolución. Alianza Editorial. Buenos Aires 2008. Pp11-23-37. La autora afirma que “Ni la violencia ni el cambio pueden servir para describir el fenómeno de la revolución; solo cuando el cambio se produce en el sentido de un nuevo origen… para dar lugar a la formación de un cuerpo político nuevo, cuando la liberación de la opresión conduce al menos a la constitución de la libertad, solo entonces podemos hablar de revolución.” P. 45

viernes, 2 de octubre de 2015

en tono amable, aunque por momentos sarcástico Shimose comenta los sucesos de la semana. su estilizada pluma dice muchas verdades y profundas en pocas líneas para dentro y fuera de Bolivia.

La semana pasada fue una semana movidita porque pasaron muchas cosas en muy poco tiempo. Por ejemplo: inmediatamente después de que el papa Francisco visitara Cuba y conversara con Fidel Castro bajo secreto de confesión, el Gobierno colombiano y las FARC se comprometieron a acelerar el proceso de paz, bajo la escrutadora mirada del hermano de Fidel. El sumo pontífice prosiguió viaje a Washington a saludar al presidente Obama y pronunciar discursos y sermones, y oficiar misas en Nueva York y Pensilvania “con olor a oveja”, como a él le gusta.

Las palabras del papa levantaron roncha en el Congreso de EEUU y conmovieron a políticos católicos como el demócrata Joe Biden –vicepresidente de EEUU– y el republicano John Boehner, presidente del Congreso. Después de escuchar las palabras del sumo pontífice sobre el capitalismo, la desigualdad, el cambio climático, los inmigrantes, los refugiados, el embargo a Cuba y la pena de muerte, dicen que Boehner no pudo contener las lágrimas y anunció su dimisión de tan alto cargo y su retirada de la política, tanto por presiones del Tea Party (influyente movimiento social del Partido Republicano) como por motivos de conciencia. 

Problemas análogos preocupan al científico británico Stephen Hawking, que en una entrevista (El País/ Madrid, 25.09.2015) respondió a la pregunta: ¿cuál cree que será nuestro destino como especie?: “Creo que la supervivencia de la raza humana dependerá de su capacidad para encontrar nuevos hogares en otros lugares del universo, pues el riesgo de que un desastre destruya la Tierra es cada vez mayor”. Como el próximo año recordaremos el centenario de la publicación de la teoría de la relatividad general, Hawking también habló sobre Albert Einstein (1879-1955). 

A propósito de Einstein, el año de su nacimiento –1879– es para nosotros, los bolivianos, un recuerdo doloroso porque en 1879 estalló la Guerra del Pacífico que perdimos contra Chile, con Perú como aliado nuestro. En 2013, Bolivia elevó un alegato ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) para obligar a Chile a negociar una salida soberana al mar. En réplica, Chile interpuso una demanda de incompetencia de la CIJ para arbitrar este diferendo. El jueves 24 de septiembre, La Haya admitió su competencia, pero no se me precipiten, esto no es más que una escaramuza. La verdadera ‘guerra’ empezará en julio del próximo año. Y habrá muchas batallas de inciertos resultados. Por el momento, ¡ya viene el cortejo!, ¡ya viene el cortejo de la Constitución!, ya se oyen los claros clarines de la cuarta elección… // Madrid, 02.10.2015.

viernes, 25 de septiembre de 2015

hoy se refiere al pueblo funfado por Choque Salomé "Coroxa, que debió ser Caraxo" primero porque en verdad no existe, aparece para justificar los 4 millones de dólares que el masista Choque hizo desaparecer como por arte de magia, es que se gastaron dineros del Fondo Indígena que seguirán en la nebulosa hasta que "algún fiscal patriota" exija su devolución al Tesoro. Pedro Shimose nos ilustra.

En lo que va del siglo XXI, la vida sigue siendo un tango, verás que todo es mentira, verás que nada es verdad, yira, yira… El Estado Islámico (Daesh) no es islámico; Grecia no es griega; España no quiere ser española; el British Labour Party no es laborista; la República de Bolivia no es republicana y el Estado Plurinacional será, dentro de poco, un Reino de 36 principados indígenas imaginarios; el Movimiento Al Socialismo se ha vuelto Movimiento Al Neoliberalismo; un barco mercante de un país ‘mediterráneo’ y pacifista navega por el mar Mediterráneo cargado de armas y con el pabellón boliviano flameando a todo trapo (la tricolor, no la aimara de las justas medievales de Siena, los tercios de Flandes, el orgullo gay y la Nación aimara); el Fondo Indígena, Originario y Campesino (Fondioc) se ha fundido en el crisol del ‘ama sua’ (no seas ladrón), incorporado a la guía moral de la ONU por el embajador del Tipnis; las Oenegés se han hecho Oenegás porque han dejado de ser útiles al ‘proceso de cambio’; las autonomías se han vuelto ‘autoNoNós’ y así, sucesivamente. Por eso no llama la atención que el senador masista Jorge Choque Salomé haya fundado un pueblo virtual en el altiplano paceño llamado Coroxa, para fundir a sus congéneres del Fondioc con la estafa de casi un millón de bolivianos. 

El senador Choque Salomé y tres dirigentes más están acusados de enriquecimiento ilícito y falsedad documental [El Día, 19.09.15] o sea que han pecado contra el mandamiento del ‘ama sua’ (no seas ladrón). No se les acusa de faltar al precepto ‘ama kella’, porque flojos no son. Me los imagino trabajando como mitayos en la fundación de un pueblo que no existe y craneando el gran golpe al Indian & Peasant Fund (Fondioc). También han sido ratificadas las denuncias que implican a otros esforzados dirigentes aimaras del Fondioc en el robo de Bs 31,1 millones (más de 4 millones de dólares). 

Todo está en los juzgados, pero yo sigo creyendo en la inocencia de los acusados, porque los aimaras no pueden ser ladrones, mentirosos ni holgazanes. La raza superior aimara ha impuesto su código ético a escala planetaria, con la bendición del buda sonriente de la Secretaría General de la ONU. Se cometería, además, una gran injusticia. Fundar un pueblo virtual no es moco de pavo ni escupitajo de llama. La hazaña del senador merece el Cóndor de los Andes por su contribución al desarrollo del realismo mágico. Solo le reprocho haber bautizado a su pueblo fantasma con el nombre de Coroxa. En vez de Coroxa, el pueblo debió llamarse Caraxo. // Madrid, 25.09.2015

viernes, 11 de septiembre de 2015


conjugan varios temas: el poema, el autor, la canción (un bolero),los intérpretes y la reciente adopción del tema por un homosexual. Pedro Shimose nos está probando que un tema cualquiera en poesía, en música, hasta puede provocar polémica, dejando a salvo la belleza de la expresión...muy bien Pedro, de nuevo!


David Aruquipa Pérez, licenciado en Administración de Empresas (UMSA), presentó en Cochabamba, el 12 de junio, el libro Si tú me dices ven, lo dejo todo en el que cuenta la historia de 10 parejas homosexuales (¿gays y lesbianas?) (Los Tiempos, 04.07.2015). Don David dice que “Si tú me dices ven, lo dejo todo es el título de un bolero muy lindo de Los Panchos”. Así es, previa y necesaria aclaración. La famosa canción de Alfredo Gil –compositor, requinto y tercera voz del trío Los Panchos– se llamó ‘Lodo’, pero el público impuso como título el expresivo verso inicial de la letra del bolero. Lo que se ignora es que el ‘Güero’ Gil (nosotros diríamos el ‘Choco’ Gil, porque era pelirrojo, tirando a rubio) se inspiró en el poema Si tú me dices ‘¡ven!’ (incluido en el libro Elevación, 1917) del poeta mexicano Amado Nervo (Tepic, estado de Nayarit, México, 1870 – Montevideo, 1919). El poema de Nervo es un ejemplo del carácter polisémico del lenguaje (palabra o verso que admiten varios significados).

El poema original es una confesión de amor a Dios. Nervo sintió la llamada de la vocación religiosa y estuvo a punto de convertirse en fraile. El poeta se dirige al Dios cristiano en místico arrebato: “Si tú me dices ‘¡ven!’, lo dejo todo… / No volveré siquiera la mirada / para mirar a la mujer amada… / Pero dímelo fuerte, de tal modo, / que tu voz, como toque de llamada, / vibre en el más íntimo recodo / del ser, levante el alma de su lodo / y hieras el corazón como una espada” (el poema sigue, pero nosotros nos detenemos aquí).

El compositor Alfredo Gil transformó este magnífico poema religioso en una canción laica en la que un hombre enamorado hasta las cachas le declara su amor desesperado a una mujer disoluta que, para colmo, no le da pelota (de ahí el título inicial del bolero – ‘Lodo’–, que nada tiene que ver con la noción de pecado en el poema de Nervo). Para rematar el ejemplo polisémico, Aruquipa Pérez adopta, sin saberlo, el verso de Nervo para referirse al amor homosexual. “Si tú me dices ‘¡ven!’, lo dejo todo…” no significa lo mismo para un espíritu religioso que para un hombre heterosexual enamorado perdidamente de una mujer perdida o para un gay enamorado de otro gay, indiferente a sus requiebros. Así es la potencia polisémica de la gran poesía. Dicho esto, espero que algún varón o mujer publique otro libro que cuente la historia de 10 parejas heterosexuales. Aunque parezca increíble en estos tiempos, las parejas heterosexuales también se aman intensamente. // Madrid, 11.08.2015.



miércoles, 26 de agosto de 2015

mi padre Bernardino que conoció personalmente a Mauricio Hoshschild, quién a menudo viajaba en tren de Potosí a Oruro, de Potosí a La Paz y Chile, se refería siempre a él co mucho respeto "don Mauricio era persona educada y cordial. agradable conversar con él", ahora Verónica Ormachea ha escrito un libro que según Carlos Mesa revela facetas suyas antes desconocidas.

La cantidad de vidas humanas que Hochschild salvó es incalculable, en función de su riqueza personal y el momento histórico, dice Mesa al comentar la novela de V. Ormachea
Hasta hace no mucho tiempo, y probablemente en los últimos años con mayor intensidad, nuestra lectura de tres figuras fundamentales de la historia empresarial boliviana ha sido una lectura crítica, una lectura de execración, una lectura de ponerle una cruz a quienes, sobre todo la historia nacional revolucionaria, había calificado como los verdaderos saqueadores y depredadores de la riqueza histórica del país. Esas tres figuras fueron Simón Patiño, Carlos Víctor Aramayo y  Mauricio Hochschild. A partir de la revolución de 1952, la lógica de  El metal del Diablo de Augusto Céspedes (una novela que es una suerte de afirmación política y de militancia ideológica), marcaba a Patiño, Hochschild y Aramayo como los enemigos de la nación. En esa lógica binaria entre nación y antinación de Carlos Montenegro, estos tres personajes eran todo aquello que no debíamos buscar ni debíamos referir y mucho menos admirar.
Es en ese contexto que aparece la novela de Verónica Ormachea. Los infames surge de una construcción histórica de hechos acaecidos a partir de personajes, como no puede ser de otro modo, vehiculados hacia  la ficción, y hace una alternancia entre un episodio fundamental, dramático y terrible de la historia mundial, el nazismo (lo que representa el nazismo como destrucción de los valores esenciales del humano) con un personaje de esos tres execrados barones del estaño: Hochschild.
Tuve oportunidad de compartir con Verónica el proceso creativo de la novela y ese proceso tuvo una línea de evolución que permitió llegar al final que ustedes van a poder leer en las páginas ya editadas. Lo que originalmente era un apéndice, el personaje que simplemente servía como un nexo puramente narrativo, se convierte probablemente en el personaje más importante, más fuerte de la novela. Me refiero a Hochschild. Y a partir de la fuerza del personaje histórico principal uno puede encontrar el sentido de los personajes fundamentales de la novela. Los personajes de ficción son dos jóvenes de origen polaco que se van a cruzar con la realidad boliviana.
Vuelvo al punto de partida: a Patiño, Hochschild  y Aramayo. Hoy tenemos la posibilidad en la distancia de releer sus figuras, de releer lo que significó su capacidad de crear riqueza en una sociedad. Definitivamente cualquiera de ellos puede ser juzgado de diversos modos y no vamos a santificarlos ni vamos a convertirlos en héroes, pero también definitivamente es ya impensable esa lectura binaria de blancos y negros, de buenos y malos de la historia boliviana construida a partir de la confrontación que hizo el revisionismo histórico del 52.
En una entrevista que concedió Verónica a Página Siete, ella hace una mención absolutamente pertinente sobre la significación de Hochschild: Hochschild es el equivalente en Bolivia de Schindler, el Schindler para los judíos-bolivianos. La cantidad de vidas humanas que Hochschild salvó es incalculable, no solamente en función de su riqueza personal, no solamente en función de sus aportes de inversión directa en el proyecto de inmigración judía en el momento más dramático del nazismo, sino también en su espíritu que por supuesto tenía que ver con su propio origen. A diferencia de Schindler, Hochschild era judío, pero no era un judío militante, ni siquiera un judío de creencias profundas. Era un hombre más bien heterodoxo, un hombre pragmático, pero tenía un fondo de sentido humanístico que permitió que desarrollase una tarea imprescindible para comprender cómo y por qué llegaron a Bolivia a fines de los años 30 y principios de los 40 entre 10.000 y 13 .000 judíos. Muchos de ellos se quedaron en Bolivia, se convirtieron en bolivianos y contribuyeron a la construcción de la sociedad boliviana.
Verónica construye el personaje histórico con elementos de novela, un personaje cuya vida real supera a la ficción, un personaje que se convierte, de rescatador marginal que ha venido de Chile, en uno de los grandes empresarios mineros del país, un personaje que es amigo personal del presidente Germán Busch y que va a ser víctima de Busch que quiere fusilarlo, que va a ser aprisionado por el gobierno de Gualberto Villarroel y que luego va a ser secuestrado inmediatamente después de haber salido de prisión. Un personaje que en medio de esos avatares tiene tiempo para establecer una relación con las organizaciones judías que llevaban adelante la migración.
Pero la novela no es exclusivamente la historia de Hochschild, es fundamentalmente una historia de dos personajes que van a atravesar una parte dramática del siglo XX. Tiene que ver con la Polonia acosada por el  nazismo, con el gueto de Varsovia, con ese momento de inflexión tan complicado para los judíos europeos, para los judíos alemanes, para los judíos polacos, de tomar la dimensión exacta del drama que se iba a vivir cuando ya Hitler había llegado al poder, cuando se había producido la Noche de los Cristales Rotos, cuando se había aprobado leyes explícitamente antisemitas, cuando era impensable aun en el peor escenario que un Gobierno con una estructura y una tradición histórica como la alemana pudiera buscar la solución final.
La novela tiene dos grandes escenarios, la Europa, y Polonia en particular, brutalmente desgarrada por la invasión nazi, y la Bolivia de la  transición de los años previos al nacionalismo revolucionario.
Pero si uno tuviera que descubrir una epopeya y recomponer y revalorizar un momento de la historia debería ser ése que Verónica escoge en el año 38 y el año 40, en que el país se convierte en uno de los pocos países latinoamericanos  con decisión de Estado, de política de Gobierno de recibir un número muy significativo de judíos. Esa decisión de Estado no habría sido posible sin la voz, la acción, la capacidad organizativa de Hochschild.
Desde luego, como lector boliviano, la parte más fascinante de la novela ha sido la parte boliviana, y un desafío complicado para la autora era cómo narrar los horrores de los campos de concentración nazi de una manera tal que no sea repetitiva y no vuelva a contarnos lo que hemos visto tantísimas veces. Creo que el desafío para ella ha sido la parte de la narración europea: es un verdadero descubrimiento. En la parte boliviana ustedes van a encontrar asuntos que nos atañen directamente. Esto es algo muy importante y ella lo logra como novelista. Éste no es un tema estrictamente de interés de los bolivianos de origen judío, es de interés para todos nosotros, para redescubrir una etapa absolutamente olvidada de nuestro pasado. El enlace entre las dos historias está muy bien logrado en la novela.
En fin, se trata de una novela atractiva, de una novela importante en términos de los temas tocados. Creo que Verónica está en el marco de las narraciones de la literatura histórica, de la novela histórica,  como un referente importante de la novelística boliviana.
*Extracto de las palabras pronunciadas por el autor en la presentación de la novela Los infames, de Verónica Ormachea, durante la Feria del Libro de La Paz. 

viernes, 21 de agosto de 2015

Juan Quiroz, no sólo fue el reconocido maestro de Pedro Shimose sino que también fue su Jefe en Presencia Literaria. Pedro no lo menciona aunque todos sabemos que el Padre Quiroz lo tuvo por colaborador permanente y animador del trabajo literario del diario católico. no extrañe por tanto el homenaje que le brinda recordando su obra imperecedera en las letras boliviana. Digno y Justo Recordatorio.

Al recordarse el centenario del nacimiento de Juan Quirós (Cochabamba, 29.08.1914 – La Paz, 06.03.1992) –maestro de la crítica literaria– la Academia Boliviana de la Lengua (ABL) le rindió homenaje en un acto público presidido por don Armando Mariaca, vicedirector de la Academia (Centro Cultural de España / La Paz, 27.08.2014). Los académicos Raúl Rivadeneira Prada, Jaime Martínez Salguero y José Roberto Arze pronunciaron discursos sobre la vida y la obra de quien honró el sacerdocio, la crítica literaria, la poesía, el periodismo y la cátedra universitaria.
Su labor crítica en El Diario, La Nación y Presencia (La Paz, 1953-1990), en la revista Signo por él fundada y dirigida, y en dos antologías poéticas, promocionó a dos generaciones de escritores entre los que pueden citarse a Alcira Cardona, Hernando García Vespa, Jaime Canelas, Julio de la Vega, Jorge Suárez, Roger de Barneville, Gonzalo Vásquez Méndez, Roberto Echazú, Matilde Casazola, Eduardo Mitre, Gaby Vallejo, Jesús Urzagasti, Norah Zapata-Prill, Antonio Rojas, Jaime Nisttahuz, Nicomedes Suárez, Blanca Wiethüchter, Edmundo Paz Soldán, etc. En la ceremonia, la Academia anunció que dedicaría a Quirós parte del número 29 de su Anuario, promesa que cumplió. El Anuario 29 de la ABL –presentado en la Alliance Française (La Paz, 24.05.2015)– consta de 339 páginas, divididas en dos partes. La primera, dedicada a la vida y la obra de Juan Quirós, y la segunda, subdividida en cuatro secciones: I. Estudios / II. Incorporación de nuevos académicos / III. In memoriam / y IV. Vida académica.
En lo que atañe a las páginas dedicadas a Quirós, estas registran ensayos de Raúl Rivadeneira (Juan Quirós, semblanza y obra), Pedro Shimose (J.Q., poeta), Óscar Rivera-Rodas (La crítica literaria de J.Q.), Alfonso Gamarra Durana (J.Q., poema), Carlos Coello Vila (J.Q. y la revista Signo), Carlos Castañón Barrientos (J.Q. y el Movimiento cultural Prisma), Armando Mariaca Valdez (Presencia de Monseñor Quirós en Presencia), Teodosio Imaña Castro (J.Q., catedrático universitario), Jaime Martínez Salguero (J.Q., de carne y hueso) y José Roberto Arze (La biblioteca de J.Q., signo de su cultura personal).
Así queda fijada la trayectoria de este escritor insigne. El tiempo –contra todo conato de ingratitud, indiferencia u olvido– lo ha consagrado ya como uno de los más grandes maestros de la crítica en Bolivia (Anuario 29 de la ABL está a la venta. Puede adquirirse llamando a la secretaría de la Academia, en La Paz / tel. 2-2445381) // Madrid, 21.08.2015.
El Deber – Santa Cruz