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lunes, 25 de julio de 2011

aprovechando su presencia en la llajta OPINION entrevistó a Mariano Baptista Gumucio meritorio cochabambino de vena literaria vigorosa y fecunda. la crónica nos pinta su obra y figura.

Mariano Baptista Gumucio es escritor, historiador, periodista y estuvo ligado a la política. Ganó premios internacionales por su aporte a la literatura boliviana y participó en varios eventos culturales. Es, sin lugar a duda, un orgullo cochabambino.

Baptista Gumucio nació el año 1933 en Cercado Cochabamba, recuerda que  “lo trajo al mundo una comadrona por Bs 50”. Sus padres son Mariano Baptista Guzmán y Mercedes Gumucio Reyes, tiene cuatro hijos y varias proyecciones por delante.

Es conocido por su aporte a la literatura boliviana pero muy pocos saben que le encanta comer una ensalada con variedad de verduras, el choclo con quesillo y el surubí. Su lugar favorito para ir de paseo es Toro Toro de Potosí aunque disfruta las visitas que realiza a las provincias y municipios del país.

Actualmente reside en la ciudad de La Paz y desde allí escribe algunos de sus ensayos y planifica varias de sus próximas publicaciones. 

Con gran orgullo Mariano Baptista se considera el mayor “antologador” de Bolivia ya que recuperó papeles y libros que se habrían perdido sin su intervención.

Baptista se considera un recopilador de la historia y la cultura de Bolivia por ello, entre sus trabajos más importantes está la colección de libros dedicada a cada departamento donde intenta “levantar la autoestima de los bolivianos”.

En esta colección de libros logró publicar de cinco departamentos: La Paz, Pando, Oruro, Sucre y Potosí. Aún le falta de Beni, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija.

El conocimiento que tiene de los departamentos le ha llevado en no creer en el regionalismo.

“Yo no creo que una región sea superior a otra. Me siento boliviano en cualquier lugar”, dijo Baptista.
POLÍTICA Fue Ministro de Educación y Cultura en las gestiones 1969-1970, 1979 y 1989-1991. También fue Embajador en los Estados Unidos y Cónsul General en Santiago de Chile.

Por su experiencia como ministro y al ver el cambio de la educación con la Reforma Educativa a la Ley Avelino Siñani y Elizardo Pérez, Gumucio considera que la educación es un proceso lento que debe ser mejorado por la nueva norma.

Baptista afirma que las autoridades de turno están muy poco interesadas en la literatura y que la juventud le dedica más tiempo a las nuevas tecnologías, por ello, el reto para los escritores bolivianos es que la literatura debe ser más amena y gráfica.

“El reto es ocuparse del país con objetividad y verdad. Es un tiempo difícil pero no es imposible”, señaló Baptista.

65 publicaciones en 78 años de vida

Mariano Baptista Gumucio comenzó a escribir desde la edad escolar. Su primera obra fue a los 18 años y hasta la fecha tiene 65 publicaciones.

Entre sus publicaciones está: Revolución Universidad en Bolivia, La Guerra Final, Cazadores de Esfinges, Los días que vendrán, Páginas para la revolución, Itinerario inconcluso, Pido la paz y la palabra, De las guerrillas a la escalada nuclear, La cultura que heredamos, Pasajero en la aeronave tierra, Este país tan sólo una agonía, Latinoamericanos y latinoamericanas, El Vicepresidente de la República, Si Bolívar volviera, El secreto para cambiar Bolivia y otros.
PREMIOS Entre las condecoraciones y premios que ganó están: la Orden del Sol (Perú), de Andrés Bello (Venezuela) y San Carlos (Colombia). Condecoración Medalla “Palhevi” por la Unesco por el programa de alfabetización de Bolivia en 1967, premio “Franz Tamayo” por el ensayo Otra historia de Bolivia 1977.

Premio de Educación “Andrés Bello” por la Organización de Estados Americanos en 1990. Premio “Illimani de Oro”: Por el programa de televisión  “Voces en Libertad, 2002”; premio “Marriott Internacional” por el programa de televisión “Identidad y Magia de Bolivia” el 2003.

Condecoración con “Bandera de oro”, del Senado Nacional en 2006.

También publicó literatura sobre la historia de Bolivia.

lunes, 4 de julio de 2011

Haold Olmos nos refiere en "La Noche del Poeta" un encuentro con Pedro Shimose que explayó sus recuerdos de la Riberalta adorada de la mano de su padre un japonés integrado con el Beni.

Lo vi pasar dando trancos por la Plazuela del Estudiante de Santa Cruz hace poco más de una semana rumbo a la Biblioteca Municipal. Saco de lana acorde con el frío que padecía la ciudad, iba presuroso quizá a completar su búsqueda para lo que escucharíamos de él cerca de un centenar de privilegiados que el lunes pasado nos reunimos en el salón Pedro y Rosa de EL DEBER a escucharlo contar historias. Nos habló sobre su infancia en Riberalta, los primeros años de su juventud y sobre la figura delicada y sabia de su padre, un hombre de naturaleza tranquila que había emigrado años antes de Japón en busca de tierras más acogedoras. El de entonces era un Japón que distaba mucho del de hoy, y su gente, temerosa de las guerras y necesitada de tierra, emigraba. Y por supuesto, para oír retazos de algunos de sus poemas sobre los que levantó el pedestal en el que se encumbra.
Pedro Shimose nos contó cómo su padre lo tomaba de la mano y caminaban juntos hasta el barranco que le ponía freno al impetuoso río Beni y que, al juntarse con el Madre de Dios, les permitía contemplar la agonía deslumbrante del sol rojo que desaparecía sobre la confluencia de los dos ríos, de los mayores de Bolivia y de la cuenca amazónica. O cómo le enseñó a mirar una rosa y admirar los crisantemos, la flor de Japón.
De nuestros años comunes de colegio, cuando los amigos lo visitábamos en su casa, recuerdo que conservaba un busto de su padre que él mismo, ya por sus 18 o 20 años, había esculpido. Evocar su niñez y juventud fue trasladar a quienes lo escuchábamos hasta los años que todos hubiéramos querido que se quedaran quietos y no se movieran más. Y a mostrarnos una Riberalta cuando era “apenas un pueblito de 5.000 habitantes” con los mismos paisajes y personajes seguramente parecidos a los que inspiraron el Macondo de García Márquez.
Shimose nos leyó poemas, incluso algunos suyos. Fue causante de suspiros de nostalgia al recordar cómo en el colegio de ese lugar lejano de nuestra geografía se aprendía a recitar a Neruda y cómo se conocía aquel poema En paz del mexicano Amado Nervo y su glorioso cántico final: “Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”. Nos habló del peruano César Vallejo y hasta de un anecdótico encuentro con el cubano Nicolás Guillén, que en uno de sus poemas menciona los ríos Pilcomayo y Mamoré como si los hubiera navegado y conocido sus recodos cuando, en verdad, no era así, pues los mencionaba solo por el gusto musical que sentía al pronunciar sus nombres.
Nos habló de poetas benianos como Ambrosio García, todavía insuficientemente reconocido. Y, sobre todo, nos reveló su pasión por un rincón especial del colegio Pedro Krámer: la biblioteca, con una colección de libros que de alguna manera había hecho llegar la Fundación Patiño y cuya llave le había confiado el director del colegio, el profesor don Jorge Rioja. Tal vez por los años y por efecto de manos depredadoras, de la biblioteca no se ha vuelto a saber.
Para todos los que estuvimos allí, comenzando por el patriarca de la familia Rivero, don Pedro, fue una de las veladas más emotivas en mucho tiempo. Por eso abordé el tema en esta columna, que se ha ocupado mucho de otros temas, especialmente políticos y económicos, y que ahora quiso darse una escapada por el mundo de las añoranzas que Shimose nos hizo revivir.

* Periodista, http://haroldolmos.wordpress.com

sábado, 2 de julio de 2011

siempre que puede Pedro Shimose se acerca a Santa Cruz, visita sitios y personas amigas. Adhemar Suárez Salas lo encuentra en El Deber, conversan. retrato de sus cavilaciones

Está sentado. Una luz espléndida, casi mediterránea, baña el salón Pedro y Rosa del Diario Mayor EL DEBER. Con serena quietud, Pedro Shimose rompe la gélida noche evocando momentos sublimes de su iniciación como vate y escritor. Recupera instancias y, en varios casos, personajes que ya no están, voces que fueron la firme expresión de un ideal exigente y utópico.
Alude al escritor Hernando García Vespa, que nos describe el paisaje embriagador que nos prodiga una ‘puesta del sol’ allá en Riberalta.
Durante la presentación de su biografía poética, ante un auditorio intimista y confidencial, este carismático personaje mezcla su seriedad con una fina ironía, sin dejar de rebatir un solo concepto con el cual no concuerde. Ya en liza, brinda una imagen ligeramente angustiada que no termina de disiparse a medida que habla. De a ratos, se tiene la figura de un doble personaje; por un lado, aquel que puede y logra reírse de todo y, por otro, el ser racional y adusto que seduce a sus invitados con argumentos irrefutables sobre los poetas y los poemas que le inyectaron la potencia de su numen creador.
Se detiene, con una pausa respetuosa, cuando subraya la impronta que le legaron sus progenitores: “Mi padre me enseñó a amar la naturaleza. Mi madre, a cultivar la poesía en su máximo esplendor, porque ella misma me recitaba unos versos tan bellos como el jardín riberalteño, pletórico de rosas y crisantemos”. Así descubrió el secreto del mar, meditando sobre una gota de rocío.
El conferencista hizo un recorrido por los poemas que le marcaron desde sus inicios como lector. Dio lectura a fragmentos de dichos poemas que le cantan al amor, a la naturaleza y a la vida. Y también a la soledad y al silencio. Hizo lo que pregonó el poeta sevillano, Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Aunque su última entrega consistente en su monumental antología de la poesía del oriente boliviano alumbra los cielos de la literatura, apenas fue aludida por su autor, cimentando aquello que “por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser un buen hombre”. Y Pedro Shimose lo es, a raudales.
Gracias por habernos prodigado una hora de su tiempo dorado, de su amistad y su pasión encendida.
* Abogado

jueves, 16 de junio de 2011

Ateo y líder obrero por décadas, Filemón Escóbar presenta su nuevo libro "El Evangelio encarnación de los DDHH" ante la intelectualidad boliviana

Conocido por troskysta, anarquista,  un ex líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), Filemón “Filipo” Escóbar, pasa ahora a ser un acérrimo defensor de la Iglesia Católica, alta jerarquía incluida, mediante la publicación de su nuevo libro. “El Evangelio es la encarnación de los derechos humanos… Una respuesta a los ataques del MAS: la Iglesia Católica y su lucha por la recuperación por la democracia”, que así se llama la obra, será presentada, hoy a las 19.00 horas, en el campus Muyurina de la Universidad Católica Boliviana.

Ante la inmediata pregunta del ¿por qué?, Escóbar -que con soltura llama “Changito”, “Pendejito”, “Analfabetito” o dice “Ahora sí te voy a joder” a su entrevistador- señala, con igual soltura, que la jerarquía católica es la “autora directa” de la huelga de hambre que iniciaron cuatro mujeres mineras en 1978 y que acabó con el régimen dictatorial de Hugo Banzer.

“La dictadura militar -dice el autor (Potosí, 1936)- ya estaba durando siete años, no había indicios de tirarlo al Bánzer. Cuatro mujeres mineras con sus 14 hijos hacen la huelga de hambre por una acción inteligente del padre Gregorio Iriarte, director de Pío XII, y del arzobispo de Oruro, ahora cardenal, Julio Terrazas”.

Por lo anterior, y destacando la minera Domitila Chungara, y los clérigos Luis Espinal y Xabier Albó en el ayuno que se extendió a “todas las iglesias del país”, el exdirigente señala que “la democracia vive en el país gracias a la Iglesia”.

Para Escóbar, jerarcas actuales de la Iglesia, como Terrazas, son “mucho más” que reconocidos líderes y activistas católicos como Espinal y Mauricio Lefebvre, pues el actual cardenal “los manejaba a ellos, los alentaba y daba ejemplos” y, por otro lado, “es un machete (por macho)”.


Consultado si con su postura no echa por la borda su trayectoria izquierdista, Escóbar asegura que más bien sale “ganando”, porque la Iglesia “aplastó al banzerismo, evitó masacres en las minas en las época de Barrientos y del Che Guevara”, pues en los templos se ocultaban “los mineritos”. El exminero nacido en Uncía manifiesta que escribió su libro por los “ataques” del Gobierno del MAS a la Iglesia, a la que el Ejecutivo llamó “Chapulín Colorado del Imperio” defensora de la oligarquía cruceña y de la división del país. “Y hay algo más grave -continúa Escóbar- ¿Sabes qué dice ese llokalla (mocoso, en quechua) del (dirigente del MAS Feliciano) Vegamonte? Que la Iglesia Católica consume drogas. ¡Carajo! Qué hijo de puta este llokalla. Cuando más bien ha sido (el arzobispo Tito) Solari quien descubrió el lío del tráfico de cocaína”. Según el autor del libro, en los actuales poderes Ejecutivo y Legislativo “no hay nadie que sepa qué son las dictaduras militares”, a excepción del ministro de Obras Públicas, Walter Delgadillo.

“Llokallas que no conocen dictadura”

“Este es el drama del actual Gobierno, del gabinete al actual presidente (…) El 99 por ciento del parlamento actual son llokallas que no conocen las dictaduras militares ni casas de seguridad”, dijo quien fuera uno de los fundadores del MAS (de donde fue expulsado) y quien antes pregonaba a Evo Morales como futuro mandatario de Bolivia.

Escóbar, que califica al actual vicepresidente Álvaro García Linera como “fierrerito” (alguien “que jugó a la guerrilla”), advierte sin embargo que la defensa de la Iglesia se centra únicamente al papel de la entidad en la segunda mitad del siglo XX -“Nunca voy a escribir de la Iglesia de la época de la conquista”-, asegura. En su libro, el autor expone sus vivencias, entre otros, junto a clérigos como Gregorio Iriarte y Roberto Durrette, de amplio trabajo social en las minas; Miguel Parrilla y el padre Berta, de labor benéfica en Santa Cruz y Cochabamba, a través de experiencias como Colonia Piraí y la Ciudad del Niño, respectivamente; así como junto a Luis Espinal, de quien resalta su labor crítica ante el cine y los medios de comunicación, mas no su postura crítica ante la Iglesia Católica. “Mi pellejo lo conservo gracias a la Iglesia: ellos no se identificaron con el comunista o trotskista, sino con el ser humano” dice Escóbar en la contratapa de su obra editada por Plural.

martes, 14 de junio de 2011

Filemón Escóbar sale a la palestra para defender a la Iglesia Católica y ofrecer un testimonio de la protección y amparo que le brindaron sacerdotes como Gregorio o Roberto. Repaso de historia

“Siempre fui ateo y lo seguiré siendo”. De esa manera, Filemón Escóbar inicia El Evangelio es la encarnación de los derechos humanos…, una respuesta a los ataques del MAS: la Iglesia Católica y su lucha por la recuperación de la democracia, su quinta y última obra. 

Editada por Plural, es un resumen de la historia de las luchas sindicales y populares contra las dictaduras y toda forma de opresión durante los 60 años precedentes. Pone de manifiesto la valentía de los religiosos para acoger y proteger a los perseguidos por los tiranos. 

El trabajo será presentado este viernes desde las 19.00 en la Asociación de Periodistas. 

“Mi pellejo lo conservo gracias a la Iglesia: ellos no se identificaron con el comunista o el trotskista, sino con el ser humano. ¡Qué gran conciencia de solidaridad! Mil gracias padres, y por eso salgo en defensa de la Iglesia, porque la conozco por dentro”. 

Filemón Escóbar, “Filipo”, nació en Uncía y a sus 21 años fue elegido secretario de Cultura del Sindicato Minero de Siglo XX. Inició así una carrera sindical y política que lo llevó a ser militante y dirigente de la Federación de Mineros y de la COB. 

“Todos los medios de comunicación, radio, televisión y prensa escrita, durante más de cuatro años, han reproducido en sus titulares los ataques despiadados de los actuales Presidente, Vicepresidente, ministros y algunos parlamentarios contra la Iglesia Católica y, en particular, contra el cardenal Julio Terrazas y el arzobispo Tito Solari (…) Todos ellos no tienen ningún respeto a los que lucharon por la democracia y que, gracias a ello, ahora disfrutan del poder”. Es otro de los párrafos que justifican esta obra. 

HISTORIA DE UN ENCUENTRO. “Caí preso en enero de 1967, durante la dictadura de Barrientos. En marzo se habló de la presencia del Che Guevara en Bolivia. Me figuro que el Gobierno ya sabía del foco guerrillero y apresó a toda la izquierda. Más de 50 dirigentes estuvimos confinados en Puerto Rico”. 

Escóbar recuerda que después de la muerte del comandante guerrillero, el 8 de octubre de 1967, los confinados fueron trasladados a la cárcel de San Pedro. 

“Filipo” se casó mientras era un preso político y Barrientos murió en Arque en abril de 1969. 

Los detenidos fueron puestos en libertad y, poco después, encontró en una calle al sacerdote Mauricio Lefebvre, a quien había conocido en Siglo XX. “Me dijo que nos iban a tener unos 15 días en libertad y nos iban a volver a detener. Me propuso ir a una mina autogestionaria en Quime. Me fui junto a otros cuatro compañeros a la mina Qory Campana. El cura nos recordó que había fundado la carrera de Sociología de la UMSA. Habló con los estudiantes de esa universidad para que trabajen en la mina autogestionaria. Cuando alguien se accidente, el estudiante de Medicina pasará como médico. En el emprendimiento, el que sea ingeniero también será obrero”. 

Lefebvre fue asesinado el 21 de agosto de 1971, cuando estalló el golpe de Estado de Banzer y auxiliaba a un herido. 

“Murió Barrientos y abandonamos ese proyecto. Volvimos a las minas de Catavi y de Siglo XX. Sobrevino el golpe de Ovando contra Siles Salinas y formó un buen gabinete con Marcelo Quiroga, Alberto Bailey, Mariano Baptista Gumucio y otros. Se nacionalizó la Gulf, se reincorporaron los mineros presos sin perder antigüedad y se aprobó la Fundición de Vinto”. 

Se lamenta de que en ese proceso de defensa de los recursos naturales irrumpieran dos focos guerrilleros: Teoponte y el de la Unión de Campesinos Pobres (Ucapo) liderado por Óscar Zamora Medinacelli. 

El movimiento Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL) prestó apoyo a los sobrevivientes del movimiento de Teoponte. 

Entonces sobrevino el golpe de Estado de Rogelio Miranda contra Ovando. Corría octubre de 1970. “Discutimos en la COB si íbamos a la huelga general indefinida. Con mi voto, ganó esa posición por 41 votos contra 40. Fue una paralización extraordinaria. Nunca vi algo así. Hasta los cafés y los cines pararon en La Paz. Fue el inicio de la Asamblea Popular y llevamos al general Torres de presidente”. 

Escóbar califica como un error no haber aceptado la propuesta de Torres para que la COB ocupara la mitad de los cargos del gabinete ministerial. Fue el segundo, dijo, y dio lugar a la dictadura de Hugo Banzer. 

“El primero fue el año 64. Dijimos que cualquier cosa era preferible a que el doctor (Víctor) Paz siga en la Presidencia, y dimos lugar a la dictadura de René Barrientos y las masacres de 1965 y 1967”. 



LA VIDA EN UN CLAUSTRO. Durante cuatro de los siete años del régimen dictatorial de Banzer, Escóbar se refugió en el colegio Juan XXIII de Cochabamba. Se escondía bajo el alias de “Don Lucho”. Durante ese tiempo fue protegido del sacerdote Pedro Basiana y de la Iglesia Católica. 

“De ahí pasé a la Colonia Piraí, de Santa Cruz, que albergaba a muchachos delincuentes. Como eran menores y no podían estar presos, los enviaban a la Colonia. No conozco muchachos más inteligentes que los delincuentes juveniles. Los exámenes eran pruebas de montar caballo sin montura y arrear 30 cabezas de ganado. Se medía el tiempo de ordeño de vacas, cómo cuidar las grandes camadas de lechones sin que mueran. En otro plano, se estudiaba matemáticas, física… O sea, las materias eran secundarias a la acción del hombre con la vida cotidiana”. 

De manera paralela, en el colegio Juan XXIII, los religiosos tomaban pruebas de inteligencia a los jóvenes de escasos recursos. Los mejores, independientemente de su nivel de instrucción, eran becados. 

“De allí egresaron un famoso oculista que no ha olvidado sus raíces y ayuda a las personas de escasos recursos, un conocido analista político, Leopoldo Fernández y otras destacadas autoridades municipales y nacionales”. 

¡Qué izquierdista hace esto por la gente pobre! 

El sacerdote salesiano Antonio Berta aplicaba otro programa pedagógico en la Ciudad del Niño de Cochabamba. Era común que recibiera niños abandonados, inclusive de pocos días, a quienes acogía en un ambiente especial que tenía 10 cunas. 

Los infantes eran atendidos por seis empleadas expertas en la crianzas de recién nacidos. 

“Soy testigo de cómo una niña y tres niños, a quienes vi tomar leche, gatear, caminar, aprender a leer, egresaron como técnicos medios. Qué izquierdista hace eso por la gente pobre. ¡Qué mierda hacemos nosotros por esa gente! Eso hace la Iglesia Católica. Reeduca a los menores delincuentes y da escuelas para los muchachos inteligentes pobres”. 

Berta falleció hace cuatro años y fue sepultado en ese mismo lugar, al pie de un árbol que cultivó con paciencia y amor durante mucho tiempo. 

La obra está dedicada a Gregorio Iriarte y Roberto Durette, dos oblatos que vivieron la represión militar en la piel y dieron cobijo a los perseguidos. Menciona a Julio Terrazas, porque su acción impidió un baño de sangre en el Chapare durante el Gobierno democrático de Banzer y a todos los religiosos comprometidos con la fe y su servicio a los demás. 

Para destacar 

El exdirigente defiende a la jerarquía eclesiástica de los ataques del Gobierno. 

La lucha de los religiosos permitió abrir el espacio democrático que se vive en el país. 



Jorge Jové

martes, 24 de mayo de 2011

Mario Vargas Llosa: "El 'Movimiento 15-M' debería canalizarse dentro de las instituciones. La democracia se creó para ser perfeccionada desde dentro" :: Política :: Gobierno :: Periodista Digital

Mario Vargas Llosa: "El 'Movimiento 15-M' debería canalizarse dentro de las instituciones. La democracia se creó para ser perfeccionada desde dentro" :: Política :: Gobierno :: Periodista Digital: "la opinión del escritor sudamericano sobre el 'Movimiento 15-m' y las acampadas en la Puerta del Sol que han marcado la actualidad informativa de los últimos días:

'Es un movimiento de gente que está sufriendo mucho por la situación económica y que quiere un cambio para que desaparezca ese problema de los 5 millones de parados. Está inspirado en una problemática con la que es imposible no solidarizarse. Al mismo tiempo creo que debería canalizarse dentro de las instituciones de la democracia por que es un sistema que está creado para ser criticado y perfeccionarse desde dentro'"

martes, 10 de mayo de 2011

No llores María. Cuando muera el tirano podrás volver a la Patria

No llores María. Sufro al verte sufrir. No se te terminaron acaso las lágrimas de tanto llorar por regresar a Bolivia? Hemos hecho cuanto ha sido posible, te dimos la bienvenida junto a tus tres hijos pequeños. No te faltó nunca el pan, el techo y el abrigo. No creo que puedas quejarte del trato recibido. Desde el primer día se te trató como a persona humana. La solidaridad del Reino te permitió durante muchos meses que aprendieras el idioma, mientras tus hijos se consiguieron amiguitos, concurrieron a la escuela y empezaron a sobresalir en los deportes, pasaron los años ellos son "felices" han remontado el hambre, la desnutrición, la carencia de todo, se puede decir que ahora "lo tienen todo", especialmente futuro, se están formando hombres de bien, aunque dos son mujercitas y uno es varón. Tus lágrimas y tus oraciones han hecho que estén bien encaminados camino a una profesión digna que les permitirá una vida también digna y altiva...pero tú no dejas de llorar. Qué tienes María? Que sí, te faltan los choclos y las humitas, las salteñas y el chicarrón...lo sé, te faltan las comadres y las caseras y tus primas y primos que se olvidaron de tí cuando estabas en el MAS y sentían envidia porque creían ellos que Evo te daba de todo, que gozabas de su protección y de su ayuda. Tus parientes nunca supieron que tú María arriesgabas tu salud, tu seguridad, la de tus hijos y hasta de tus vecinos que no eran, nunca fueron del MAS. Ellos nunca supieron de las largas vigilias en "cualquier sitio" donde tus movimientos sociales te ordenaban trasladarte. Ellos no saben lo triste que resultaba estar siempre al aire, bloqueando, tirando piedras, dando mueras a los oligarcas, a los ricos, a los curas, a los mineros, a los estudiantes, a los opositores, a todos los cristianos...para tí todos eran enemigos de Evo, por tanto también tus enemigos, nunca supieron del hambre que pasabas, de la falta del trabajo que tantas veces te habían prometido, y poco a poco del abandono de tus dirigentes, de los kuracas y hilakas, de los dirigentes del barrio, de los grupos de choque de las bartolinas, ya no te tomaban en cuenta por lo desnutrida que estabas por estar casi siempre ocupada consiguiendo vestido, alimento y transporte para tus hijos, porque entonces tú eras madre, pero también padre de esas criaturas...la central campesina de tu barrio te abandonó y tuviste que pedir ayuda primero a la Iglesia, al párroco de tu zona, al mismo que por culpa del MAS mirabas "desde arriba" estos curas te decían "son agentes del Vaticano, aliados de los oligarcas y no producen nada", ahora te daban de la olla común, y discretamente te pasaban ropa y algunos billetes para comprar papa y fideo, refresco y aceite...finalmente cuando no dabas más y te sentías completamente sola y desvalida, pediste que te llevaran a Suecia y en Suecia María estás llorando porque a pesar de tener casa, abrigo y medicina te falta todo, la chicha y el chicharrón, la empanada y el fideoshuchu, te faltan tus comadres y el sol que aquí es egoísta se aparece de vez en cuando...en cambio allí en Vinto se muestra cada día. No llores María. Pronto no habrá más tiranos y en paz y libertad podrás volver a la Patria.
(Inspirado por el texto que escribió Jacqueline Patiño en el Foro de Facebook)