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viernes, 21 de agosto de 2015

Juan Quiroz, no sólo fue el reconocido maestro de Pedro Shimose sino que también fue su Jefe en Presencia Literaria. Pedro no lo menciona aunque todos sabemos que el Padre Quiroz lo tuvo por colaborador permanente y animador del trabajo literario del diario católico. no extrañe por tanto el homenaje que le brinda recordando su obra imperecedera en las letras boliviana. Digno y Justo Recordatorio.

Al recordarse el centenario del nacimiento de Juan Quirós (Cochabamba, 29.08.1914 – La Paz, 06.03.1992) –maestro de la crítica literaria– la Academia Boliviana de la Lengua (ABL) le rindió homenaje en un acto público presidido por don Armando Mariaca, vicedirector de la Academia (Centro Cultural de España / La Paz, 27.08.2014). Los académicos Raúl Rivadeneira Prada, Jaime Martínez Salguero y José Roberto Arze pronunciaron discursos sobre la vida y la obra de quien honró el sacerdocio, la crítica literaria, la poesía, el periodismo y la cátedra universitaria.
Su labor crítica en El Diario, La Nación y Presencia (La Paz, 1953-1990), en la revista Signo por él fundada y dirigida, y en dos antologías poéticas, promocionó a dos generaciones de escritores entre los que pueden citarse a Alcira Cardona, Hernando García Vespa, Jaime Canelas, Julio de la Vega, Jorge Suárez, Roger de Barneville, Gonzalo Vásquez Méndez, Roberto Echazú, Matilde Casazola, Eduardo Mitre, Gaby Vallejo, Jesús Urzagasti, Norah Zapata-Prill, Antonio Rojas, Jaime Nisttahuz, Nicomedes Suárez, Blanca Wiethüchter, Edmundo Paz Soldán, etc. En la ceremonia, la Academia anunció que dedicaría a Quirós parte del número 29 de su Anuario, promesa que cumplió. El Anuario 29 de la ABL –presentado en la Alliance Française (La Paz, 24.05.2015)– consta de 339 páginas, divididas en dos partes. La primera, dedicada a la vida y la obra de Juan Quirós, y la segunda, subdividida en cuatro secciones: I. Estudios / II. Incorporación de nuevos académicos / III. In memoriam / y IV. Vida académica.
En lo que atañe a las páginas dedicadas a Quirós, estas registran ensayos de Raúl Rivadeneira (Juan Quirós, semblanza y obra), Pedro Shimose (J.Q., poeta), Óscar Rivera-Rodas (La crítica literaria de J.Q.), Alfonso Gamarra Durana (J.Q., poema), Carlos Coello Vila (J.Q. y la revista Signo), Carlos Castañón Barrientos (J.Q. y el Movimiento cultural Prisma), Armando Mariaca Valdez (Presencia de Monseñor Quirós en Presencia), Teodosio Imaña Castro (J.Q., catedrático universitario), Jaime Martínez Salguero (J.Q., de carne y hueso) y José Roberto Arze (La biblioteca de J.Q., signo de su cultura personal).
Así queda fijada la trayectoria de este escritor insigne. El tiempo –contra todo conato de ingratitud, indiferencia u olvido– lo ha consagrado ya como uno de los más grandes maestros de la crítica en Bolivia (Anuario 29 de la ABL está a la venta. Puede adquirirse llamando a la secretaría de la Academia, en La Paz / tel. 2-2445381) // Madrid, 21.08.2015.
El Deber – Santa Cruz

viernes, 14 de agosto de 2015

Shimose titula bien: de "Traumas, relojes Despertadores y Catálogos Lujuriosos" cuando se refiere justamente a tres temas escabrosos, lo hace con el humor de siempre y cala hondo en su tratamiento...sabroso texto. bien Pedrito!

Acaba de publicarse un “drama con acompañamiento de cachondeo y dolor de corazón”. Como la carne es débil, algunos diputados y senadores han caído en la tentación de la carne. EL DEBER informó (ED/ 03.08.15) que, por los laberintos sulfurosos del Congreso, circulan demonios provistos de catálogos con ofertas de diablillas ‘calatas’ dispuestas a hacer pecar a los honorables que, por otra parte, no ofrecen mucha resistencia que digamos. Mediante comunicado, la Asamblea Plurinacional considera difamatoria la noticia “sobre una actividad ilegal en el Parlamento” (ED/ 06.08.15) y está que brama. Pero todo quedará en agua de borrajas porque la culpa es de Satanás, que nunca duerme. Lo que algunos diputados y senadores hojean con avidez no son catálogos de “trabajadoras del sexo”, sino ejemplares de la revista Playboy en versión aimara, quechua y guaraní, como manda la Constitución Plurinacional. 

*** Según el procurador general del Estado, don Héctor Arce, el embajador de Bolivia en el Vaticano, don Armando Loaiza, no dijo lo que dijo, solo “reflexionó” en voz alta, delante de un periodista chileno, al decir que el presidente Evo padece de un “trauma anticatólico”. Sorprende que sea el procurador del Estado y no el presidente Evo Morales quien explique este lío plurivaticano. Según Héctor Arce, “el jefe de Estado es de formación de esa religión” (sic). En buen romance, quiso decir que Evo es católico. Y si es católico, ¿por qué calla? (¿al presidente católico se le ha comido la lengua el gato?). El procurador general, “católico profundo” como se autodefine, cree que los “serios cuestionamientos (sic)” del Gobierno con el “sindicato católico” no tienen nada que ver con el ‘Hermano’ Francisco, sino con el cardenal Terrazas y la Conferencia Episcopal. No se ha enterado, por lo visto, de que el papa juega en otro equipo y en otra división. ¿Lo entenderá cuando repase el catecismo? (ED/ 10.08.15).

*** El gobernador de Oruro, don Víctor Hugo Vásquez, ha tenido la ocurrencia de regalar relojes con despertador a 40 funcionarios que llegan con retraso a su puesto de trabajo. El gobernador cree que con este gesto regulará la puntualidad de sus subalternos (ED/ 05.08.15). El canciller Choquehuanca oficializó el reloj aimara, el año pasado (Cumbre cruceña del G-77 + China), con las agujas girando al revés, hacia la izquierda. Que el gobernador orureño no olvide este detalle, no vaya a ser que en vez de llegar mañana, a las 8:25 de la mañana, sus empleados lleguen a las 8:25 en punto, pero del día de ayer. El regreso al pasado, con despertador. // Madrid, 14.08.2015.

miércoles, 29 de julio de 2015

Claudio Ferrufino vive "en su exilio estadounidense" escribe sin parar. produce una obra tras otra, como ésta "Un libro de peso" a cuatro manos con un español MADRID COCHABAMBA, no son crónicas dice el coautor, anque sí lo son, se refieren a 20 temas diferentes de ambas ciudades y pronto estará en la librerías. la obra es esperada con ansias.

¿Autopropaganda al ser yo uno de los autores? Nada de eso. Sucede que he recibido en mi refugio norteamericano los primeros ejemplares del libro (Editorial 3600, La Paz, con prólogo de Miguel Sánchez-Ostiz, contratapa de Willy Camacho y cubierta de Demian Ortiz) y me ha gustado. Ha pasado un año desde que a instancias de Pablo Cerezal (autor español de Los cuadernos del Hafa, obra de culto) iniciamos la aventura. Dos escritores acompañándose, no confrontados, hablando de sus ciudades, Madrid y Cochabamba, en una perspectiva brumosa que hermana a cualquier urbe. Tal vez por eso, Pablo lo subtituló Cartografía del desastre, porque su interior aviva ruinas, que ni impávidas ni silenciosas están o son, sino dinámicas, agonizantes, paridoras, plenas de emoción que no aplaca la valeriana de las viejas brujas.
Preguntan si son crónicas. Respondo que literatura; no que una desplace a la otra, pero carecen del meollo que las harían texto periodístico, sin disminuir tampoco su existencia en un ámbito más personal e íntimo, con las libertades artísticas y de estética (trabajo) que la literatura permite. Sin embargo, son crónicas urbanas, algo rurales también en el caso boliviano, donde ni el 52, ni la modernidad y peor la todavía presencia de generaciones que vivieron el salto, mantienen el rostro nacional como una simbiosis campo-ciudad, muy enraizado el campo en la idiosincrasia boliviana, fuera incluso de las diferencias sociales y hasta raciales.
Estas páginas abordan temas comunes: música, cine, muerte, amor, putas, libros, vicios y aficiones; Vallecas, barrio madrileño y Cala Cala, cochabambino, comparten esas minucias sobresaltadas del ser humano. El entorno las decora, agría o endulza, pero a la larga un cuerpo es lo que es, y un llanto lo mismo, sin importar el lugar ni cómo se llamaba ella (la escribimos dos hombres). Así como todo se olvida, igual se recuerda.
Un punto de apoyo entre ambos estilos, naturalezas, pasaporte y visión, un pivote, viene a ser que los protagonistas, casi casi autobiografía, salen de una clase media trabajadora que se mece entre dos mundos esperpénticos, el de arriba y el de abajo, el cielo y el infierno. En este medio, aunque los anarquistas de la Fracción del Ejército Rojo Alemán afirmarían que en medio no hay nada, es más sencillo manejarse e incursionar en lo otro, en cualquier dirección, y retornar cabizbajos al abrigo del café con leche, del pan con mermelada. Luego de las batallas, siempre las cortinas de la madre se mecen con suavidad de arrullo. De ahí hasta la próxima, en esa guerrilla insomne que es crecer y experimentar.
No confundamos, no es un texto “coming of age” para nada. No hay maestros que regañan ni morales que abofetean. Refugio, sí, el ya nombrado, pero fuera de eso la guerra, con consonancia terribles a veces y gratificantes otras. No es libro de niños bien ni cagaleches; Dostoievski, Nietzsche, Lou Reed, Rimbaud y Henry Miller desquiciados. El marqués, Sade, deambula escapado de Charenton para asociarse en la bruma. No letra con sangre; letra de sangre y esperma.
Desperté a las 4 de la mañana. Hasta las 8 había ya releído las trescientas once páginas. Este libro no es nuestro, ya se escapó. Por eso no puede creerse propaganda; sus autores ya no están, murieron, y, si viven, caminarán por nuevas Troyas de humo y alarido.
Queda acomodar el libro en el estante. Sobrecogedor, cómo explicarlo, una conjunción galáctica, un terremoto. Un tornado, mejor, de esos que pasan y dejan nada, solo memoria.

viernes, 24 de julio de 2015

Horacio vivía a pocas cuadras de mi vivienda Ingavi, esquina Bustillos y su voz se hizo popular en la radio potosina. pronto cambió a La Paz y según lo destaca Pedro Shimose ayudó en la fundación de PRESENCIA, el gran diario católico hoy desaparecido. Horacio cubría noticias del Palacio y el Dr. Paz le llegó a tener aprecio, compartían el hobby de la fotografía y se saludaban con gran cordialidad.

Ha muerto un gran periodista, un testigo de la historia boliviana de los últimos 65 años, un amigo potosino nacido en Sucre. Y no es broma; decidió ser potosino porque le dio la real gana y porque sostenía que en esa Villa Imperial, él había ‘nacido’ como ser humano. Allí transcurrieron su infancia y adolescencia. Horacio Alcázar (Sucre, 10.10.1930 – Santa Cruz de la Sierra, 15.07.2015) ha muerto a los 85 años, consciente de haber vivido una época interesante: guerras, revoluciones sociales, guerrillas, Concilio Vaticano II, hazañas aeroespaciales, el fin del colonialismo, la constitución de la Unión Europea, la desintegración de la URSS, la transición de China comunista al capitalismo, las innovaciones tecnológicas, cibernéticas, informáticas y todo lo que vino después y nos cambió la vida. 

Horacio dominó los secretos del periodismo radiofónico, escrito, fotográfico y digital. Contribuyó a fundar diarios (Presencia, en La Paz, y El Mundo, en Santa Cruz) y fundó empresas comerciales (Fotopress, Publipress). Perseguido por la dictadura banzerista, vivió exiliado en Buenos Aires. Amnistiado, volvió a la patria, pero su vida estaba rota. Aceptó su destino con resignación cristiana y reconstruyó su existencia con dignidad y fortaleza. Era un periodista de pura cepa: creativo, culto y entusiasta. Sus grandes virtudes fueron la modestia, la mesura y la discreción. Como jefe, pasaba inadvertido. ¡Jamás abusó ni hizo ostentación de su autoridad! ¡Jamás elevó el tono de voz! ¡Jamás censuró en público a sus subalternos! Cuando nos equivocábamos al escribir una crónica o al titular una noticia o cuando “pisábamos el palito”, al fiarnos de una fuente falsa, Horacio nos tiraba de las orejas mediante notas pinchadas en el tablero de redacción, en una sección titulada La picota del escarnio. En aquel ambiente y una vez cerrada la edición –pasada la medianoche– realizábamos sesiones de autocrítica, entre tragos, chismes y guitarreadas que, a veces, terminaban como el rosario de la aurora. Sin embargo, a las 10 de la mañana, Horacio estaba al pie del cañón: leído nuestro propio diario, examinados los periódicos de la competencia y dispuesto a planificar la nueva jornada. 

Cuando murió abatido por el cáncer, el cielo cruceño estaba encapotado, hacía frío y el surazo arrastraba el lamento de quienes le amaban y respetaban. Ahora que su cuerpo ha descendido al fondo de la tierra, solo cabe rezar una oración en su memoria y recordarlo como un periodista valiente cuando se trataba de defender sus ideales democráticos, siempre unidos a los combates por la libertad. // Madrid, 24.07.2015.

jueves, 16 de julio de 2015

poema que leyó Mariano Baptista en el zepelio de Luis Ramiro Beltrán (Moro Mayor) escrito por Alfonso Gumucio (Moro Menor) como un homenaje al hombre generoso, comprometido, apasionado, alegre y contagioso.

Aire para una tarde de sol

En este mundo pocos respiran.

El aire es con frecuencia violeta
demasiado mezquino y enrarecido.
No lo queremos compartir.
Peleamos por parcelas de aire.
Matamos por parcelas de miedo.

Hacemos como que vivimos,
pero en realidad estamos vegetando a medias
habitantes desorientados
en una construcción de engaños.
Respirar no es solamente inhalar
y expulsar el aire,
sino renovarlo y purificarlo para todos
es un servicio público.



Es lo que hacía a Luis Ramiro especial:
su manera de respirar era ética.
En otras palabras: inspiraba cuando respiraba.

Era un hombre generoso
y comprometido y apasionado y alegre
y contagioso.

Luis Ramiro era peligrosamente contagioso
por su integridad y su aire quijotesco.
Este país sería mejor
con unos cuantos contagiados.

Quiso enseñarnos a ser buenos.
No solamente buenos investigadores,
buenos científicos sociales,
buenos comunicadores y buenos ciudadanos,
sobre todo buenas personas,
dotadas de nobleza, solidaridad y compromiso.

Al Moro mayor del Moro menor,
su discípulo y su amigo.

Moro Gumucio 

sábado, 4 de julio de 2015

de fino sentido del humor, Carlos Antonio Carrasco quién fuera condiscípulo de Vargas Llosa en el La Salle de Cochabamba, se ocupa del nuevo amor del arequipeño y realista y amigable augura al gran escritor una nueva novela de amor.

Lo recuerdo nítidamente, sopando su canuto en el tintero y dibujando en el cuaderno, con sumo cuidado, las palabras que el hermano Lucio pintaba en la pizarra. Prestaba suma atención a la dicción española del fraile, sin poder ocultar sus prominentes incisivos que emanaban de su pequeña boca. Era el único peruano en la clase, y sin que ello sea un complejo se diría que se mostraba, más bien, taciturno, introvertido.
Al año siguiente ya no apareció para continuar el quinto curso de primaria en el Colegio de La Salle de Cochabamba. Empezaba 1946, cuando, durante ese invierno, el populacho paceño colgó de un farol al presidente Gualberto Villarroel. Con contactos esporádicos, seguí su fulgurante carrera literaria, leí una veintena de novelas suyas, comenté algunas de ellas, respondió unas líneas nostálgicas a mi felicitación por el Premio Nobel y a través de la prensa monitoree sus multifacéticas actividades.

Si la reinvención de sí mismo como principal actor de su comedia Los cuentos de la peste fue episodio singular en aquel teatro madrileño, Mario sigue sorprendiéndonos en su quehacer público y por el perfil de su vida privada. Pocos se casan con sus primas hermanas; y menos, muchos menos, con sus tías. Hombre de coraje y tenaz aplomo, últimamente ha confirmado la separación e inminente divorcio de Patricia, con quien había festejado hacía pocos días sus bodas de oro matrimoniales. La causa primordial para ese desfase se llama Isabel Preysler, bella exmodelo filipina de 64 años (que aparenta 63) casada primero con el cantante Julio Iglesias, luego con un marqués hispano, para después quedar viuda hace nueve meses del antiguo ministro de Hacienda español Miguel Boyer.
La noticia sobre este affaire afirma que estando ahora libres los dos, resolvieron fortificar la amistad que los unía desde hace 20 años. Naturalmente ese tórrido romance no es entendido por comentaristas envidiosos de la chance que tiene el novelista peruano al implantar una cálida primavera en el otoño de su vida. Se le critica por dejar a su mujer con la que estuvo casado 50 años, pero si la hubiese abandonado a los 50 días, la admonición hubiese sido mayor. Mario, como canta Julio (su predecesor de alcoba), “por querer ser siempre el primero… se olvidó de vivir”. Escribió en detalle la aventura de sus personajes, imaginando llegar a ser tal vez alguno de ellos, para romper la monotonía de un hogar ordenado, aburrido. Pero lamentablemente la vida “se vive solo un momento”, y a su edad, tanto para nobeles como para núbiles, cada día es valioso y el reloj de la existencia, en cruel cuenta regresiva, se acelera indefectiblemente.
Sería deplorable desperdicio que ese literato de portentosa inventiva se resigne a calzar pantuflas y a jugar con sus nietos, en lugar de dar rienda suelta a su papilla gustativa para saborear la vida con su favorita. Además, ambos son marqueses, amantes de la farándula, ricos, famosos y con buena salud. Ya sea en las residencias que Mario posee en Madrid, en Londres, en París o en Nueva York, será una pareja de celebridades altamente apreciable y halagadoramente frecuentable. Erudito en los misterios de la educación sentimental, Isabel será la musa, algo ajada, de su nueva novela, en la que, entrelazados, cocinarán una bella historia de amor para deleite de sus lectores y envidia de sus detractores. 

lunes, 29 de junio de 2015

Gastón que asegura haber intercambiado opiniones con dos patriarcas como Hugo Bilbao y Edwin Tapia sobre el despiadado humanismo que impera en el medio actual y la encíclica papal sobre la Ecología y de un libro infantil que le laceró el alma por su musicalidad y fondo educativo de Luz Cejas que le tocó presentar...

La prolífica escritora Luz Cejas de Aracena, presentó su último libro titulado “La Guarida del Dragón”. Se trata de un cuento en verso, hermosa literatura infantil de profundidad educativa con una versificación que incita a evocar a Rubén Darío, a Gabriela Mistral. Autora de más de una veintena de textos de hermoso formato y gran contenido. Es miembro activo de la Unión de Poetas y Escritores de Cochabamba, de la Asociación Latinoamericana de Poetas; y ha recibido distinciones de varias instituciones literarias, legislativas y universitarias nacionales y latinoamericanas. A propósito de la entrega de la obra aludida debo relatar algunas incidencias de contexto. 

En una reunión familiar tuve el honor de dialogar con dos intelectuales de fuste, el Dr. Hugo Bilbao La Vieja y Edwin Tapia Frontanilla, siempre prestos al debate reflexivo, a la provocación de temas filosóficos; esta vez: el porvenir de la Humanidad. Luego de una breve lectura de la violencia mundial, concluimos pesimistas, insistiendo en que dominan las fuerzas del mal pues por todas partes se advierte crisis de convivencia hacia el fin de la historia humana; quedamos con un sabor amargo de desesperanza.

Casi simultáneamente, escuché la conferencia de un alto miembro de la Cruz Roja Internacional, Hamid Jamshidi. Un experto en salvamento y protección de niños en situaciones de guerra. Demostró con imágenes patéticas el sufrimiento provocado por la maldad de los que gobiernan el mundo y provocan hambre, desamparo, orfandad, trauma, miseria, en el Asia, Africa, Europa, y en nuestro continente americano. Los que generan sufrimiento infantil y por la falta de ética, dan lugar a seres humanos proclives a la delincuencia y a la maldad intrínseca. La misma conclusión: especie humana carente de fraternidad, en riesgo de explosión demográfica, ecocidio, estallido nuclear planetario. Fin de la historia.

Frente estos temas registré dos eventos de esperanza. Primero la Encíclica Papal “Laudato Sí”. La Carta Magna de la ecología integral. El Grito de la Tierra-el Grito de los Pobres, del papa Francisco. Constituye un hito revolucionario donde se asocia la ecología Integral con la reivindicación social. De trascendencia política, ordena dar fin a la era del antropoceno en que estamos inmersos. Cuidar la Casa común, salvar la Creación de la Madre Tierra con toda la vida que contiene. Relievar la fraternidad universal. En realidad, esta Encíclica nació en Tikipaya cuando Leonardo Boff y Miguel d´Escoto elaboraron juntos “La Carta de la Tierra” y “La Ley de la Madre Tierra”, importantísimos documentos sobre las cuales elaboró el papa Francisco su sapiente y revolucionaria Encíclica. 

Luego, di lectura al hermoso libro de literatura Infantil de Luz Cejas. Sus versos cual las Rondas Infantiles de Gabriela, gustarán a todas las niñas en floración de virtudes. La musicalidad y el fondo educativo asociados llevan, con naturalidad y sencillez, a asumir valores morales en el proceso de formación de un ser superior creativo y bondadoso. Ese el valor de la obra enmarcados en el magisterio de la grandeza. 

Gracias a estos dos últimos sucesos, permuté mi pesimismo en renovada esperanza existencial. Sí, entre todos debemos asumir un cambio de conducta y de conceptos; nuevos referentes y paradigmas redentores. Se impone humanizar la tierra. Esculpir con amor el alma de los niños. Darles, desde el inicio de la vida, un sentido de coherencia moral para que siendo mayores tengan siempre el privilegio de pensar, sentir y obrar en lógica coherencia. Pedí aplausos a la insigne escritora artista.