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martes, 3 de diciembre de 2013

Maggy Talavera le prologó su libro, junto a Mariano Baptista y lo leyó de un tirón, 300 páginas para recordar lo que Winston Estremadoiro escribió a lo largo de varios años en su columnas (Lamentos del bar) o Barlamentos con Saetas para Evo Morales Ayma

Eso de que los bolivianos nos quejamos sin dolor tiene mucho de cierto. No porque no haya motivos para estar adoloridos hoy como ayer, sino más bien porque poco o nada hacemos para curar los males que nos aquejan. Fue lo que me dije después de leer el libro que Winston Estremadoiro me compartió antes de que saliera de imprenta, para que tuviera el privilegio de prologarlo, tarea compartida con Mariano Baptista.
“Barlamentos: Saetas a Evo Morales” titula el libro de Estremadoiro que, en poco más de trescientas páginas, compila solo un tercio de los artículos de opinión que el autor ha escrito desde 2001 a la fecha. Suficientes para recorrer de nuevo y en menos de un día los hechos que más han marcado nuestra historia reciente. Suficientes también para darnos cuenta cómo es frágil nuestra memoria, cuán a menudo repetimos errores y de qué madera estamos hechos en esta Bolivia que cambia solo de traje.
Es cierto también que a los humanos en general, y particularmente a los bolivianos, no nos agrada darnos cuenta que nos equivocamos y menos aun reconocer que somos los principales responsables de los males que nos atormentan. Tal vez esta sea una de las razones por las que varias personas trataron de desanimar a Estramadoiro en su afán de refrescarnos la memoria, recordando lo escrito en algunos de sus Barlamentos. Más aun en tiempos pre electorales, en los que la memoria de los votantes suele ser el “enemigo” a vencer por quienes aspiran a ganar sus votos.
Que lo diga Estremadoiro, visto como enemigo por quienes ya quisieran no solo el fin de la historia, sino de la memoria colectiva y de las libertades de pensamiento y de expresión, y que han dado muestras de estar dispuestos a todo para acallar voces que se gritan a viva voz o que se traducen en letras impresas que se multiplican como panes y peces. Vetado en algunos espacios, Winston no ha dado retro ni para tomar impulso, como lo demuestra esta vez con sus Barlamentos hechos libro.
Por suerte Estremadoiro es necio, digo yo recordando “El necio” de Silvio Rodríguez, y decidió nomás seguir “soñando travesuras” y, además, publicarlas. Un gesto valiente que nos permitirá avanzar en el rescate de nuestra memoria, valores y el coraje que tanto necesitamos en Bolivia para encontrar remedio a los males que nos aquejan, y así tener más motivos para celebrar en bares, que razones para alimentar lamentos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Gastón Cornejo nos refiere su sorpresa y su alegría de reencontrar un viejo y querido libro en el stand de Los Amigos del Libro, del malogrado escritor, político, poeta y médico Alberto Guzmán López, libro que daba por perdido. se deleita Gastón y nos hace compartir de semejante hallazgo. Felicidades en verdad!

ALBERTO GUZMÁN LÓPEZ.

En la visita inicial a la Feria del Libro, en los elegantes y cómodos ambientes del Hotel Cochabamba, tuve un importante hallazgo mientras esperaba la presentación literaria de la entrañable escritora Gaby Vallejo Canedo.

En el Stand de Los Amigos del Libro apareció ante mis ojos el libro tan preciado de antaño: “PAQARIJTANPU RUNA SIMIPI” (Posada del amanecer en la lengua del hombre) del médico, escritor, político y excelso poeta Alberto Guzmán López.

Dedicado a mi persona antes de morir, mostré su bello contenido poético a otro poeta chileno en Santiago. Le encantó pues también él cultivaba temas originarios mapuche-araucanos. No hubo tiempo de fotocopiar el texto y en un rapto de generosidad y comunión afectiva se lo entregué exigiéndome pedir al autor o a su esposa, la Dra. Rina Tapia, otro ser maravilloso en el exilio, la renovación de su regalo. Más tarde, en Bogotá, él muerto y ella no disponía de un solo ejemplar. Quedé frustrado para siempre. Ahora vuelvo a atesorar el libro y a un precio de regalo.

Incentivado por los importantes trabajos del eminente arqueólogo Dick Edgar Ibarra Grasso, el amigo “Tomate” como lo apodamos cordialmente gracias a su facies rubicunda, compuso poemas profundos al estilo de Neruda en Machu Picchu.   

En su prólogo, Ibarra Grasso afirma que Alberto “realizó un poemario donde recorre los tiempos y los espacios que en el continente americano marcaron los antepasados indígenas. Toma la palabra  de quienes fueron los creadores de numerosas culturas y que durante milenios  transcurrieron  “sin pausa y sin prisa, como la estrella” al decir de otros poetas  que glosaron la sabia de la vida, de los soles y de las sombras

En su materia poética Alberto canta hermosos versos relatando cronológicamente la historia, la cultura Viscachani del Paleolítico, el Tihuanacu, el reino Colla, los Incas y otras culturas subsidiarias de la Prehistoria americana y boliviana.

Ahí, aparece en esquema y verso, el importante tesoro de Oro hallado en la Coronilla en 1917 calificado como el mejor tesoro precolombino encontrado, el mismo que constaba de 1700 gramos de metal precioso pertenecientes al final de la cultura de los Túmulos. Hallazgo que luego partió a La Paz donde quizá, quizá, este guardado ad integrum en el Museo del Oro de esa ciudad. Cochabamba carece de museos de alta jerarquía, excepción del museo arqueológico universitario, el de Alcidez D´Orbigny y el de Historia de la Medicina, sitios culturales que no tienen mayor apoyo efectivo municipal así como sucede con los Archivos históricos y las bibliotecas.
Una muestra del trabajo aludido de Alberto: “Perviven en el vientre/del altiplano andino/los úteros terrestres de esta historia;/las piedras con la edad que está perdida/aún gritan sus delirios por la vida/con voz aymara enloquecida y sola”

Alberto Guzmán y Rina Tapia, médicos selectos, luego de ser aprendidos y torturados en prisión por los esbirros de la derecha Banzerista del Plan Cóndor, fueron exiliados de la Patria con el ropaje corporal fracturado y ofendido. Él terminó en Colombia y ella sigue trabajando medicina con los pobres, pinta, canta, también hace poemas y enseña el idioma quechua en el Senado del país que acogió sus penas: la gran Colombia de Simón Bolívar que acogió sus penas.  

Bendita remembranza que llega al corazón, Alberto y Rina.


Gastón Cornejo Bascopé
Noviembre 2013.




viernes, 25 de octubre de 2013

es literatura o linguística, es politica, es historia y es especialmente ilustración. Gracias Pedro Shimose

En el artículo Demora de milenios [EL DEBER, 07.10.13], Humberto Vacaflor –amigo y colega desde los tiempos del diario católico Presencia – habla de ‘sicofantes’. Según él, estos han crecido como mamuris y picapicas en los jardines del paraíso plurimasista. Humberto nos introduce en los antecedentes históricos de estos soplones y calumniadores profesionales, y nos transporta a la Grecia antigua para hablarnos de los ‘sicofantes’, delatores “encargados de cuidar los intereses del Estado y de la sociedad”, convertidos en extorsionadores, “una de las plagas de la vida pública ateniense”. Vacaflor se apoya en el filólogo polaco Tadeusz Zielinski (1859-1944), autor de una Historia de la civilización antigua, para decirnos que la etimología de la palabra ‘sicofante’ se perdió.

Pero no se perdió. Cierto es que en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1983), del etimologista Joan Corominas, no viene la palabra ‘sicofante’, pero en el Diccionario de uso del español, de la lexicógrafa española María Moliner, aparece la palabra ‘sicofante / sicofanta’, del griego ‘sykophantes’ y esta, de las voces ‘sykon’= higo y ‘phaino’= descubrir. Según Moliner, ‘sicofante’ es el “denunciador de los exportadores de higos”. Confieso que Borges hizo que me interesara por esta rara palabra. Al arremeter contra la lenidad de la Real Academia Española, Borges se negaba a escribir ‘sicología’, sin la letra ‘p’ inicial. Decía que una cosa era ‘Psicología’, el estudio del alma o psique, y otra muy distinta ‘Sicología’, el estudio de los higos. ¿Qué tienen que ver los higos con las almas?


Así llegué a la palabra ‘sicofante’, pues los alimentos más preciados de la cocina mediterránea eran –en la antigüedad– la sal, el vino, el aceite de oliva, el trigo y los higos. Gracias al próspero comercio de higos nacieron los ‘sicofantes’, funcionarios cuya misión era denunciar el contrabando de higos. Con el tiempo y sin control alguno se corrompieron, convirtiéndose en insaciables y feroces extorsionadores, soplones y calumniadores. Hoy pululan, según Humberto, los sicofantes plurinacionales que han llegado a Bolivia con “demora de milenios”. (A la misma conclusión llegó el oscarizado embajador plurinacional Sean Penn cuando, hace nueve meses, denunció a los sicofantes del Caso Ostreicher). A propósito, muerto Bakovic, ¿dónde está Ostreicher? / Madrid, 25.10.13

martes, 10 de septiembre de 2013

Ramón Rocha acertado cuando describe Cochabamba apelando a distintos autores de tiempos diferentes. su clima. su paisaje. su campiña y su producción. Bien hecho !ojo de vidrio!

Uno ama su paisaje por inhóspito que sea, pero los cochabambinos sentimos un bienestar muy particular desde chicos, tan sólo por haber nacido en este valle tibio, rodeado de una cadena montañosa que nos cobija, donde nos criaron al aire libre, siempre dispuestos al esfuerzo físico del paseo en bicicleta, del trote o, mejor aún, de los deportes de competencia. Desde la laguna Alalay o en el tramo de la Ciclovía que bordea el cerro de San Pedro, o en las alturas del Cristo de la Concordia, cómo de majestuoso se ve el paisaje. Hay un punto de mira en el puente Cobija que me encanta por la vista de la cordillera. Esos cerros inmensos parecen patas de león o de esfinge. Cuando el sol se entra, vuelven la mirada al ocaso como si presentaran armas. Es un espectáculo inolvidable.
Siempre me ha gustado imaginar qué sentirían los primeros viajeros que llegaron a este valle cuando terminaron de atravesar un paso en la cordillera y de pronto se abrió a sus pies el valle cochabambino. El primer viajero ilustre que llegó a Cochabamba fue el inca Huayna Kapac, poco antes del año del descubrimiento. Dicen que en aquel tiempo era más importante Pocona, porque estaba ubicada en uno de los confines del imperio y era centro de acopio de la hoja de coca y puesto militar contra las invasiones de los pueblos del trópico que seguramente ascendían a asolar el imperio por Montepunco, puerta del monte. A Huayna Kapac le encantó este valle y se reservó para su augusto reposo lo que hoy es Queru Queru. Dicen que le pareció muy despoblado y le explicaron que era porque los pueblos originarios habían sido trasladados a Quito como mitmaes. Sus descendientes tienen oficina y representación en el Parlamento. Son el pueblo de los salasacas y guardan la memoria de haber nacido acá, en Cochabamba.
Cochabamba era un valle inmenso y lleno de ojos de agua y arroyos, cortado por el actual río Rocha que regaba bosques, alfalfares y sementeras. ¿Qué sentirían los primeros españoles al contemplar por primera vez este cuenco de vida que los incas llamaron Khochapampa? No es difícil imaginarlo, porque hay testimonios de numerosos viajeros que llegaron en los siglos XVIII y XIX, con la ventaja de que eran viajeros científicos, estudiosos de la geología, la flora, la fauna y cuantas maravillas brindan la naturaleza y el hombre.
Cómo de riesgoso habrá sido viajar en esos tiempos. Hay múltiples crónicas de viajeros de Europa que hacen dramáticas descripciones de parajes por los cuales viajamos hoy sin problemas, en carros de lujo y sobre una faja asfáltica que desciende suavemente al trópico. Hablo de Colomi, Corani, y la entrada al Chapare, que en los primeros años de la República sólo tenían senderos abiertos por los viajeros indígenas.
Aún así se aventuraban cada vez más lejos, pero todos coinciden en su admiración por las riquezas de nuestro valle. Monseñor Francisco Pierini, quien había sido exprefecto de las Misiones de Guarayos y Chimoré dio una conferencia en 1909 que fue registrada en El Heraldo y El Ferrocarril en la cual no disimula su entusiasmo por el valle de Cochabamba.
“Su afamado valle, las pendientes de sus cerros y sus colinas son de una fertilidad incomparable en granos, legumbres, frutas y productos de toda clase, gozando de un clima templado, admirablemente benigno; sus viñas nacientes dan vinos iguales a los mejores de Burdeos y no desesperó de ver todas sus faldas, desde las alturas del Tuti hasta más allá de Capinota y Apillapampa, plantadas de viñas feraces. De cualquier horizonte que el viajero entre en las campiñas de la heroica ciudad, no sabe qué admirar más, si el paisaje pintoresco lleno de vida, de cultivos, de fábricas de alcoholes, cervezas, de viñedos, trigales y vegetales, manifestando la actividad laboriosa de los habitantes, o la gran cadena de cerros, dominados por el majestuoso Tunari, el cual como centinela alerta, parece cuidar y proteger la ciudad dormida a sus pies en medio de fértiles campiñas; por sus alturas nevadas corren vientos suaves, que refrescan ciudad y cosechas; mientras que de las entradas de la cordillera vierten aguas cristalinas, torrentes impetuosos, algunos de los cuales ya alimentan usinas y molinos eléctricos, mientras que en los precipicios y abismos anfractuosos de sus picos elevados a 4.000 metros de altitud, se ha sabido almacenar, por represas potentes, millones de metros cúbicos de agua, para riego permanente del valle”.
El autor es cronista de la ciudad

jueves, 8 de agosto de 2013

encontró nuestro poeta al autor de "Camino de la Patria" y en buen momento, cuando aún resuena en el espacio el festejo del 6 de agosto que no termina. Gastón nos habla de un gran poema y de su colombiano autor

LA PATRIA

Ha mucho tiempo asistí a un recital de poemas selectos  en el “Teatro Achá”. Se presentaba la reconocida artista argentina Berta Singerman quien, como una Hada en vuelo, chal extendido y brazos abiertos, recitaba este hermoso verso cuya autoría ignoraba hasta el presente. Ahora, gracias al correo virtual aprendo que se titula “Camino de la Patria” y su autor es Carlos Castro Saavedra poeta colombiano en cuyo busto de homenaje está inscrito el poema. Aprendo detalles de la composición que en la voz, ya más madura de la consagrada artista cobra trascendencia.

Se trata de un bello poema aplicable a todas las patrias del planeta, muchas veces ingratas en el acogimiento de los hijos en su seno, desdeñados por los gobiernos transitorios, violentados, en todos los continentes. Ella recita y hiere mi interioridad.

Yo lo aplico a mi realidad concreta, a mi Patria Bolivia, con su utopía aún lejana en mi utopía soñadora. Como alguien comenta en su correo virtual el poema es aleccionador, conmovedor; y la artista es prodigiosa en el mensaje que conmueve.


CAMINO DE LA PATRIA


Cuando se pueda andar / por las aldeas / y los pueblos sin  ángel de la guarda.
Cuando sean más claros los caminos / y  brillen más las vidas que las armas.
Cuando los tejedores de sudarios / oigan llorar a Dios entre sus almas.
Cuando en el trigo nazcan amapolas / y nadie diga que la tierra sangra.
Cuando la sombra que hacen las banderas / sea una sombra honesta y no una charca.
Cuando la libertad entre en sus casas / con el pan diario, con su hermosa carta.
Cuando la espada que usa la justicia / aunque desnuda se conserve casta.
Cuando reyes y siervos junto al fuego, / fuego sea de amor y de esperanza.
Cuando el vino excesivo se derrame / y entre copas vida se reparta.
Cuando de noche grupos de fusiles / no despierten al hijo con su habla.
Cuando al mirar la madre no se sienta / dolor en la mirada y en el alma.
Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos /  teja él mismo sus sueños y su manta.
Cuando en  lugar de sangre por el campo / corran caballos, flores sobre el agua.
Cuando la paz recobre su paloma / y acudan los vecinos a mirarla.
Cuando el amor sacuda las cadenas / y le nazcan dos alas en la espalda.
Sólo en aquella hora / podrá el hombre decir / ¡que tiene patria!

Qué bien plasma el verso para mi Patria enferma y contradictoria. Llegamos a otro Aniversario, sin justicia social, sin dignidad ni coherencia política. La construimos dolorosamente a un ritmo espaciado y tortuoso. Con ansiedad me interrogo: ¿Qué pensarán los hermanos del TIPNIS sobre el concepto de Patria? ¿Los Beneméritos ya extintos? ¿Los postergados, los ignaros, los perseguidos….?
La Patria tiene una connotación sagrada en nuestras vidas, ella es digna del mayor respeto y del más puro sentimiento.

Yo amo a mi Patria como también tú, la amas con exceso y en ello logramos empatía y compromiso.

Sublimemos pues en su honor, congregados, la veneración y el amor debido a ella, hasta cerrar los ojos de la precaria existencia.

Sí, que le nazcan dos alas en la espalda a todos los hijos de la Patria. Ya imagino logrando simbología al artista del pincel y los colores; configurando al boliviano del mañana, al ser superior, ahíto de bondad y sentimiento; el futuro hijo de la Patria, nimbado de valores y principios, inteligente y digno, con aura de bondad, honestidad y sacrificio.

Sea él alcanzado, ejemplo de pureza y de mensajes.


Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, 6 de agosto 2013.





















La Verdad Esencial reciente libro de Gonzalo Lema. Un escueto texto de Ramón Rocha aparecido en Los Tiempos.

SOBRE "LA VERDAD ESENCIAL", LIBRO DE ENTREVISTAS A POETAS BOLIVIANOS ESCRITO POR GONZALO LEMA, QUE CIRCULÓ CON "LOS TIEMPOS" EN ESTAS FIESTAS. No hay que esperar mucho de los poetas. Su contienda primordial es con la palabra, la niñez, la vida, la muerte, el insomnio, los tigres, tres o cuatro temas que suelen ensimismarlos al borde de la ajenitud sobre la historia del país, de la cual su lectura es episódica e impresionista. Pedro Shimose, por ejemplo, es así: fecundo y entrañable en su poesía, parco y hasta reticente en su narrativa oral. El Soldado, cuya amistad frecuento, tiene un hondo escepticismo y oídos propicios para la crítica, no para el elogio de lo cotidiano. Urzagasti vivía sumergido en el mundo de su niñez, cuando vivía presto a la cosecha del mito y todavía ajeno a las letras. Mitre tiene aproximaciones insospechadas y positivas a lo cotidiano del tango y los boleros, que también son poesía; es ciudadano de varios mundos y quizá no se siente limitado en ninguno. En fin, quizá Vilma Tapia es quien con mayor hondura habla de su atisbo temprano de la cultura aymara y la quechua, pero el denominador común es la vida entre la soledad y el aislamiento, la soledad como apuesta voluntaria y el aislamiento provocado por el entorno social. No olvidemos que incluso “Casa Tomada”, de Julio Cortázar o la soledad de Borges admiten también una lectura política basada en la irrupción de los grasitas, de los cabecitas negras del peronismo, que los sume en el aislamiento o en la emigración de por vida.

domingo, 4 de agosto de 2013

GASTON CORNEJO EN EL DIA DE BOLIVIA, REPRODUCE UN VERSO ANÓNIMO QUE EXPRESA EL AMOR A LA PATRIA Y QUE EL POETA HACE SUYO.

LA PATRIA
(?)
Cuando se pueda andar
por las aldeas y los pueblos,
sin  ángel de la guarda.

Cuando sean más claros los caminos
y  brillen más las vidas que las armas.

Cuando los tejedores de sudarios
oigan llorar a Dios entre sus almas.

Cuando en el trigo nazcan amapolas
y nadie diga que la tierra sangra.

Cuando la sombra que hacen las banderas
sea una sombra honesta y no una charca.

Cuando la libertad entre a las casas
con su pan diario, con su hermosa carta.

Cuando reyes y siervos junto al fuego,
fuego sea de amor y de esperanza.

Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos
 teja él mismo sus sueños y su manta.
Cuando al mirar la madre
no se sienta dolor en la mirada y en el alma.

Cuando en  lugar de sangre por el campo
corran caballos, flores sobre el agua.

Cuando la paz recobre su paloma
y acudan los vecinos a mirarla.

Cuando el amor sacuda sus cadenas
y le nazcan dos alas en la espalda.

Sólo en aquella hora
podrá el hombre decir
¡que tiene patria!

Qué bien plasma el verso de autor desconocido para mi Patria enferma y contradictoria. Otro Aniversario sin justicia social, sin dignidad ni coherencia política partidaria.
La Patria tiene una connotación sagrada en nuestras vidas, ella es digna del mayor respeto y del más puro sentimiento.
Yo amo a mi Patria como también tú, ciudadano, la amas con exceso, en ello logramos empatía y compromiso. Sublimemos en su honor, congregados, la veneración y el amor hasta cerrar los ojos de la precaria existencia.
Sí, que le nazcan dos alas en la espalda a todos los hijos de la Patria. Ya imagino  logrando simbología al artista del pincel y los colores; configurando el Hombre del mañana, el ser superior ahíto de bondad y sentimiento. El futuro hijo de la Patria,  con aura de valores y principios, inteligente y digno, dechado de honestidad y sacrificio,  sea él, ejemplo de pureza y de mensajes.

Gastón Cornejo Bascopé
6 de agosto 2013.