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domingo, 4 de agosto de 2013

GASTON CORNEJO EN EL DIA DE BOLIVIA, REPRODUCE UN VERSO ANÓNIMO QUE EXPRESA EL AMOR A LA PATRIA Y QUE EL POETA HACE SUYO.

LA PATRIA
(?)
Cuando se pueda andar
por las aldeas y los pueblos,
sin  ángel de la guarda.

Cuando sean más claros los caminos
y  brillen más las vidas que las armas.

Cuando los tejedores de sudarios
oigan llorar a Dios entre sus almas.

Cuando en el trigo nazcan amapolas
y nadie diga que la tierra sangra.

Cuando la sombra que hacen las banderas
sea una sombra honesta y no una charca.

Cuando la libertad entre a las casas
con su pan diario, con su hermosa carta.

Cuando reyes y siervos junto al fuego,
fuego sea de amor y de esperanza.

Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos
 teja él mismo sus sueños y su manta.
Cuando al mirar la madre
no se sienta dolor en la mirada y en el alma.

Cuando en  lugar de sangre por el campo
corran caballos, flores sobre el agua.

Cuando la paz recobre su paloma
y acudan los vecinos a mirarla.

Cuando el amor sacuda sus cadenas
y le nazcan dos alas en la espalda.

Sólo en aquella hora
podrá el hombre decir
¡que tiene patria!

Qué bien plasma el verso de autor desconocido para mi Patria enferma y contradictoria. Otro Aniversario sin justicia social, sin dignidad ni coherencia política partidaria.
La Patria tiene una connotación sagrada en nuestras vidas, ella es digna del mayor respeto y del más puro sentimiento.
Yo amo a mi Patria como también tú, ciudadano, la amas con exceso, en ello logramos empatía y compromiso. Sublimemos en su honor, congregados, la veneración y el amor hasta cerrar los ojos de la precaria existencia.
Sí, que le nazcan dos alas en la espalda a todos los hijos de la Patria. Ya imagino  logrando simbología al artista del pincel y los colores; configurando el Hombre del mañana, el ser superior ahíto de bondad y sentimiento. El futuro hijo de la Patria,  con aura de valores y principios, inteligente y digno, dechado de honestidad y sacrificio,  sea él, ejemplo de pureza y de mensajes.

Gastón Cornejo Bascopé
6 de agosto 2013.


sábado, 3 de agosto de 2013




Homero Carvalho Oliva


Poesía ante la Incertidumbre. Exquisito texto que trata de Eduardo Mitre y Gabriel Chávez Casazola en su Antología de Nuevos Poetas Españoles.


Recuerdo que, hace algunos años, el poeta Eduardo Mitre fue incluido en una antología publicada en España. En La Paz, un suplemento cultural se dio a la tarea de polemizar sobre el tema y muchos poetas se sintieron agraviados porque no eran ellos o Jaime Sáenz los incluidos; una tontera porque siempre deberíamos alegrarnos cuando uno de nosotros es tomado en cuenta junto a otros poetas del mundo.

Por eso mismo me alegré cuando me enteré de que el poeta Gabriel Chávez Casazola fue incluido en el libro Poesía ante la incertidumbre, Antología de nuevos poetas en español, y me pidió que escribiera algunas palabras para la contratapa del libro. De-safío que acepté gustoso aun sabiendo, por experiencia, que no es fácil escribir este tipo de textos, porque se trata de resumir en pocas palabras una propuesta antológica. En fin, acepté, porque soy un irresponsable.

La selección de Poesía ante la incertidumbre es una exégesis intensa del significado humanista que, los autores incluidos, consagran al sustantivo incertidumbre, que cobra vigencia en sus versos convirtiéndolos en conmovedores poemas. Es posible que después de la lectura de algunos de estos poemas creamos que hemos naufragado entrando al tercer milenio, sin embargo los poetas nos anuncian que aún nos quedan los restos de la nave para reconstruirla y seguir nuestro camino.

Es cierto que los autores rondan los 40 años, pero todos ellos muestran una gran madurez tanto poética como personal, constituyéndose en herederos de los grandes poetas de Iberoamérica. Y es importante, para nuestro país, que entre los seleccionados para esta edición se encuentre Gabriel; esta inclusión nos reconforta y nos homenajea.

Esta antología es de lectura imprescindible para conocer y comprender la poesía que se está escribiendo en español. Los poemas de este libro y, por supuesto, sus autores, ratificaron mi premisa de que si bien la filosofía nos ayuda a realizar las preguntas precisas y correctas, la poesía nos ayuda a responderlas o por lo menos a resolverlas, aunque las palabras sean como un soplo efímero, como el aliento sagrado de los chamanes de nuestro territorio amazónico invocando a los dueños de la selva, del aire y del agua para alejar a los malos espíritus. Malos espíritus que nunca se van del todo y siempre vuelven y por eso los humanos, en un descuido de Dios y del diablo, consagramos el espíritu de la palabra para crear la poesía, poesía nuestra, necesaria como la primera palabra que escuchamos al despertar para sentirnos vivos

viernes, 2 de agosto de 2013

Pedro Shimose
Confesión en Rio

(humor y mofa mezclados en un sabroso texto que el poeta hace público en varios medios

Ave María Purísima.  – Sin pecado concebida. – De haber pecado me acuso, santo padre del sindicato católico.  – ¿Cuánto tiempo hace que no te confesás, ovejita descarriada?
– Desde hace 500 años, santo padre. 
– ¿De qué te acusás, hijo mío?
– De haber intervenido militarmente las oficinas de Petrobras, como si en guerra contra Brasil estuviéramos. Ahora sé que no era necesario.
– ¿Y, entonces, por qué lo hiciste?
– ¿Por qué va a ser, tatita? Para impresionar a los cambas.
– Pero lo que conseguiste fue humillar a la presidenta de Brasil, que pedía diálogo.
– Verdad es nomás, tatita. Cuando ella llegó a la Presidencia ni me invitó al acto de posesión.
– Pero ahora te ha invitado a la JMJ del sindicato católico.
– Sí, pero no quiso salir conmigo en las fotos, juntitos. Siempre en segundo plano; siempre detrás de la Cristinita. Eso es discriminación, santo padre. 
– ¿Y lo volverías a hacer?
– ¿Qué cosa, tatita? No se oye.
– Digo que si volverías a ocupar militarmente las oficinas de Petrobras.
– ¡Cómo, pues! A no ser que me pillara en campaña electoral. Entonces, le metería, nomás.
– ¿No tenés nada más que contarme? 
– A unos hinchas brasileños metí presos también y tres aviones militares brasileños requisé, con ministro incluido.
– Mal hecho, hijo mío. ¿Y de qué otros pecados te acusás?
– De negarle la visa al senador Pinto, asilado en la embajada de Brasil, en La Paz.
– ¿Y por qué no se la das?
– Porque al presidente indio nadie le da órdenes.
– No seás soberbio, hijo mío. La soberbia es el peor de los pecados.
– Es que los ‘llunkus’ no me dejan ser humilde. Eres el “hombre providencial”, me dicen y yo les hago caso. Hasta “eres el mesías de las 36 naciones”, me dicen. ¿Qué debo hacer, santo padre?
– Yo no soy el santo padre.
– ¿Y entonces, con quién me estoy confesando?
– Con Dilma Rousseff, meu filho. // Madrid, 02.08.2013. 

sábado, 8 de junio de 2013

homenaje merecido a Mariano Baptista, que bien podría ser llamado "el peregrino de la cultura" pues en busca de valores culturales ha recorrido la Patria entera, Manfredo Kempff que bien lo conoce, nos habla de un libro suyo referido a la "mujer cruceña"

Empezaré afirmando mi criterio de que Mariano Baptista Gumucio es un producto de la más selecta cultura nacional, que, a su vez, la difunde a lo largo y ancho del país, sin contar con más medios que los de su propia capacidad y tesón. No serán suficientes los reconocimientos que le hagan a este notable intelectual, porque, por su propia sencillez, no busca protagonismo de ninguna naturaleza, sino proporcionar mayor ilustración a su patria.
Proveniente de una familia de abolengo cultural y político, que sería ocioso explicar en tan breve espacio y que se conoce sobradamente, con Mariano y su familia me une una estrecha amistad que comenzó hace siquiera un cuarto de siglo, cuando él dirigía el periódico paceño Última Hora y yo lo colaboraba con algunas notas.
Luego fuimos durante breve tiempo colegas de Gabinete, y después me cooperó como director de Canal 7, cuando me desempeñaba como Ministro de Informaciones, y debimos pasar las de Caín, sin un centavo, endeudados hasta la coronilla, y sin poder ni soñar con el derroche millonario que dedica a la propaganda el actual Gobierno.
Pues bien, entre los muchos libros que ha escrito Mariano Baptista, tengo en mis manos una compilación suya que titula “Santa Cruz vista por cronistas y autores nacionales y extranjeros, siglos XVI al XXI”, una verdadera joya para quienes se interesan por la historia cruceña desde la fundación de la ciudad hasta nuestros días, que en algo más de 300 páginas entrega un mosaico fantástico de escritos sobre lo que fue el pueblo viejo hasta su despegue hacia el progreso.
Lorenzo Suárez de Figueroa, Juan Pérez de Zurita, Francisco de Viedma, junto a los más modernos D´Orbigny, Castelnau, René-Moreno, Hetzog, Bayo y Segurola, y los contemporáneos Finot, Céspedes, Serrate, Milliet, Botelho, Mesa, Roca, Alcides Parejas, Paula Peña, Manfredo Kempff Mercado, además de otros autores, describen a Santa Cruz con la visión del lugareño en algunos casos y la de los forasteros en otros. Lo notable es que si se leen los fragmentos de las crónicas sobre nuestro pueblo, es innegable que se encuentran extraordinarias coincidencias, casi se podría decir que un denominador común.
Las coincidencias son que Santa Cruz era una “república de mujeres” donde la cruceña se destacaba no sólo por su incomparable belleza sino por su incansable trabajo al lado del esposo y su activa participación en la vida social. Dicen varios cronistas que en nuestra villa había mucho más mujeres que hombres, lo que no es posible por las leyes de la propia naturaleza. Lo que sucedía, afirman, es que los varones o trabajaban en labores de campo y se ausentaban, o se habían alistado en los ejércitos de la Independencia o se habían trasladado a Charcas, los menos, para convertirse en doctores en la universidad. Pero es criterio general que la mujer cruceña, con su lindura, era el eje de ese mundo ahora lejano y tan sacrificado.
El orgullo racial era otra de las características de los viejos cruceños que se ufanaban de un criollaje hispánico del que se sentían parte y que los llevaba a tomar distancias con el indígena andino y las etnias nativas en general. “Los enemigos del alma son tres: Colla, camba y portugués”, cita René-Moreno, recordando esos tiempos. El hablar solamente español era otra de las características de ufanía cruceña.
El afán de descubrir nuevas tierras, heredado de los españoles, era otra de las peculiaridades del cruceño, quienes, según cita Tórrez López, “… (habían) conquistado para la civilización casi dos millones de kilómetros cuadrados de tierras bárbaras en las pampas bravas y las selvas ásperas del corazón de América…”. Es evidente que desde el pequeño y pobrísimo pueblo, partieron recuas de mulas y pesados carretones tirados por bueyes a desentrañar los lejanos confines de la inmensa llanura verde.
Mas la juerga, el ocio, los juegos de azar, están presentes en un par de cronistas como algo deplorable. Al parecer, no todo eran bondades en la vieja ciudad y los hombres eran proclives a la holgazanería y el vicio. El alemán Hertzog, opinaba en 1908 que el cruceño era, en general, de complexión débil, falto de carácter, y muy vanidoso. Pero en lo que difiere con otros viajeros de manera sorprendente, es que ni siquiera encontraba en las mujeres de Santa Cruz tanta hermosura, porque, según él, no habían “verdaderas bellezas como lo afirma la fama” y que las muchachas se marchitaban “tan rápido como la amapola con el sol”. Tal vez alguna decepción amorosa lo hizo sentirse ofendido a Hertzog y de ahí sus ácidos comentarios.
Lo interesante de esta compilación de crónicas de Mariano Baptista es que, en pocas páginas, el lector puede perfectamente tener una visión cierta de lo que fue la Santa Cruz, colonial, republicana e independiente, en esa su indeclinable lucha por subsistir, por superar su aislamiento, por integrarse al resto de la nación. Una batalla desventajosa que continúa librando en pleno siglo XXI, frente a un Gobierno como el actual, que lo único que le interesa de Santa Cruz es el absurdo sometimiento al pachacutismo, sus votos electorales, y muy poco más.

viernes, 17 de mayo de 2013

Pedro Shimose toca las fibras románticas que todos los nacidos en los primeros cincuenta del siglo pasado hemos guardado en un sitio reservado del espíritu. Pedro honra a César Portillo de la Luz, autor entre otros del inolvidable bolero Contigo en la Distancia, cada frase lacera el corazón y el efluvio memorioso brota a raudales


Pocos saben que el autor del bolero Contigo en la distancia es el músico cubano César Portillo de la Luz. (No existe un momento del día / en que pueda apartarte de mí, / el mundo parece distinto / cuando no estás junto a mí). Hoy escribo esta columna porque César (La Habana, 31.10.1922 – idem, 04.05.2013) ha muerto, cuando muchos creíamos que hacía tiempo se había ido al más allá, a sembrar tabaco para siempre.
El notable poeta, ensayista y periodista cubano Gastón Baquero (1918-1997) –exiliado en Madrid hasta su muerte– me pidió, más de una vez, que rectificara el dato de la procedencia de este invento musical. En mi ignorancia, yo creía que la cuna del bolero era México, pero no. El bolero nació en Cuba y de allí viajó a México, donde echó raíces y dio origen a una generación excepcional de compositores y cantantes melódicos. En los años 20 y 30 reinaron el tango, la rumba, la conga, la guaracha y el danzón cubano, exportados en discos de 78 revoluciones; en los 40 y 50 fueron la radio y el cine los medios que impusieron el bolero y la canción ranchera. Como hablamos del bolero, uno de los más populares fue Contigo en la distancia. (No hay bella melodía / en que no surjas tú, / ni yo quiero escucharla / cuando me faltas tú).
En aquel tiempo, los caribeños estaban divididos entre ‘sonistas’ (partidarios del son cubano que preguntaban de dónde eran los cantantes) y boleristas que remozaron el bolero añadiéndole ‘filin’ (del inglés ‘feeling’, sentimiento). Crearon un bolero más urbano e intimista, más complejo y más rico en elementos armónicos y melódicos propios del jazz. Entre los inventores del ‘filin’ se hallaba un guitarrista pobre, pintor de brocha gorda que, a los 24 años, había compuesto Contigo en la distancia. (Es que te has convertido / en parte de mi alma / ya nada me conforma / si no estás tú también).
Como Wifredo Lam –prodigioso pintor cubano– este músico mestizo descendía de criollos, indios taínos e inmigrantes chinos. Estrenado en México (1946), Contigo en la distancia formó parte del repertorio de todos los grandes cantantes melódicos y las más conocidas orquestas del mundo, incluida la Orquesta Sinfónica de Londres. (Más allá de tus labios, / el sol y las estrellas, / contigo en la distancia, / amada mía, estoy). Portillo de la Luz compuso alrededor de 300 canciones, pero ninguna gozó de la popularidad de Contigo en la distancia, nadie sabe por qué. El autor murió, a los 90 años, sin descifrar este misterio. // Madrid, 17.05.2013

martes, 30 de abril de 2013

Jesús Urzagasti murió de repente. su ausencia de las letras es sentida por las virtudes que exhibió en vida. junto a Juan Quiroz de Presencia profundizó en las letras y produjo prosa y poesía no tan conocida como reclama su ilustra memoria. LTD (subeditorial)


Si un concepto puede definir a Jesús Urzagasti es que siempre buscó la esencia. No sólo en la novela y la poesía, sino también en la vida cotidiana y, fundamentalmente, en el periodismo, con el que estuvo relacionado desde que joven, recién llegado a la sede de gobierno desde su amado Chaco, ingresó en el periódico Presencia.
Solitario participante en los más célebres lugares de tertulia, Jesús mostraba en la vida una formidable y consecuente actitud de humildad que sólo puede ser apreciada en los espíritus amplios y que no fue modificada por el éxito, por más serio que éste fuera. Generoso con los más, alentaba a sus pares y a quienes venían tras él a ingresar provistos de pacíficas armas en el duro y complejo proceso de la creación literaria. Como expresión de esa posición, también fue un leal, pero contundente crítico, que siempre se refirió a la esencia del objeto a interpelar sin personalizar el análisis.
Y en el periodismo, hizo suyo el lema del periódico en el que trabajó la mayor parte de su vida: la búsqueda de la verdad. Era riguroso en la cobertura de las noticia y en la elaboración  de las notas, y en el campo de la opinión, siempre mostró una actitud plural de respeto a la diferencia. Tenía un estilo directo, era un fiel enemigo de la retórica y un conocedor e investigador del idioma al que, seguramente, muy pocas veces se le escapó un gazapo.
El sábado en la madrugada falleció Jesús Urzagasti, dejando, probablemente, muchas páginas inéditas que, esperemos, sus familiares nos harán conocer.
Paz en su tumba.

viernes, 26 de abril de 2013

Pablo Cingolani tiene alma de poeta, será por eso que Claudio Ferrufino nos invita a deleitarnos esta pintura de la Luna Rio Abajo de La Paz...delicioso


Hoy es la primera noche de luna llena en temporada seca, la primera luna llena del invierno en los Andes. Es una noche tan clara, tan transparente, que no sólo deleita y embriaga, sino que embruja, te sacude y te hace sentir absolutamente vivo.

De día, el cielo estaba tan diáfano, tan cargado de intensidad ultravioleta, tan denso, tan espeso, que podías cortarlo en rebanadas para comértelo, para que te llene de fuerza. Ahora, la noche es al revés: es tan liviana que semeja una alfombra mágica que puede deslizarte hacia dónde quieras, música de sirenas desconocidas, el velo ausente de lo que aún no has visto, aún no has tocado, aún no lo sabes, pero lo sueñas: tal cual, la noche, ahora, es eso: la posibilidad de todo sueño, que cualquier sueño se cumpla, por soñarlo nomás.

Fui al almacén a comprar unas vituallas y fue ahí, mientas caminaba, yendo y viniendo, cuando advertí toda la potencia expresiva de la luna, de esta luna que escribo. Estaba tan cerca, que podía tocarla. Estaba tan cerca, que podía establecer de manera exacta dónde se estaba alzando. Y ahora lo anoto: la luna, esta primera luna, estaba dispuesta de manera vertical y directa sobre la quebrada del río Huacallani, ni más ni menos.


Lo que siento, no es una comprobación geográfica –menos de GPS y esas vainas que desorientan-, es una verificación propia, de mis ojos, de mi alma, que la vieron así. La luna estaba justamente encima de la quebrada y porqué afirmo esto es un muy pero muy sencillo: el cerro de adelante, estaba en sombras, pintado de un azul tan oscuro que atemorizaba; el cerro de atrás de la quebrada resplandecía, bañado por los rayos selenitas, estaba vivo de tanta luz, te llamaba, te estremecía.

Y yo fui. Me dejé llamar, me dejé llevar. Y como dije: la noche era tan sutil, tan etérea y transparente, que no me costó nada elevarme y dirigirme -¿volando? ¿Soñando? ¿Quién sabe?- hacia la quebrada que tanto amo, allí donde siempre voy a honrar a los muertos, a todos los muertos, porque allí está la madre de todas las vertientes y de todas las aguas, allí es donde se conjugan la vida con el más allá, más hoy que la luna caía en picada iluminada, más hoy que toda la belleza del mundo se concentraba en ese tajo entre los cerros.

Vivir entre montañas te procura tantas visiones extraordinarias que la única manera de compartirlas es invitarte a que las vivas vos mismo. Puedo escribir que del fondo de la quebrada, aparecieron –como si fueran de plata- los guerrilleros que amparaba la Simona, todos altivos, todos dispuestos; puedo escribir que se oyó un eco de otras geologías, la carcajada de un ángel o de un arriero o de la arena o las confesiones de un cactus ebrio: puedo escribir que no hay nada más bello que caminar las montañas una noche de luna llena y eso, tal vez, quizás, me lo creas.

Aunque, diré, no se trata de creer, sino de sentir. Sucede que vos estás allí, donde me lees, y yo estoy aquí, entre las montañas, y el silencio, donde escribo. Sucede que tal vez la palabra sirva para eso: para evocar y alentar aquello que está más allá de lo posible y de lo verificable. Tal vez, esa sea la magia. Tal vez, eso sea confiar. Tal vez, uno nunca sepa por qué lo hace, pero escribe igual, tratando de que toda la serenidad de la luna, toda esa perfección insustituible, no se escape de tus dedos, pueda conectar, decir algo, algo que no sea redundante, algo que te permita, tal vez, soñar.

Soñar: la luna que vi alzarse sobre Río Abajo, sobre la quebrada de Huacallani, era una catapulta de sueños al resto del universo. Sentía que toda la energía del mundo estaba situada allí, marcada, señalada, tatuada sobre los azules de las montañas que se alejaban, se acercaban, se estremecían, se acariciaban, se distanciaban, se mezclaban, callaban, gritaban, brillantes, silenciosas, invictas.

Hoy es la primera noche de luna llena en temporada seca, la primera luna llena del invierno en los Andes. Hoy, esa luna, es fundacional, es virginal, es propiciatoria. Mi canto es, por ello, tan irremediable como la belleza que me brindó.

Luna de esperanza y victoria. Luna de la quebrada del Huacallani. Nuestra luna, la de acá nomás, la luna de Río Abajo, la que escribo.

Proclamo: derecho a tu propia luna; derecho a tus sueños, a todos los que vos quieras tener, a todos los que nadie te podrá quitar jamás.

Sólo si alzas el rostro, y despojado y audaz, la ves a Ella, a la Madre de Todas las Intensidades y de Todos las Intenciones, a la Diosa Blanca. Está allá afuera y te está esperando.

Río Abajo, 25 de abril de 2013