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martes, 27 de diciembre de 2011

retomamos la prosa de Pedro Shimose cuando se refiere a la retirada de Paulovich de la gestión periodística después de medio siglo...mezcla de nostalgia y reminiscencia coloquial, si hasta nos provoca tristeza.

Sesenta años después de publicar su primera columna, Paulovich, o sea, Alfonso Prudencio Claure (La Paz, 27/08/1927), ha colgado la pluma. Dejará de escribir su celebérrima columna La noticia de perfil, obligado por una ceguera que le impide seguir tecleando su vieja Olympia. Ajeno a las nuevas tecnologías, Paulo ha permanecido atento a la actualidad a través de la radio y los periódicos. La televisión le hace daño a la vista por las radiaciones catódicas, espasmódicas, sódicas y prosódicas. 
En contra de lo que los amigos creíamos y nunca nos atrevimos a preguntarle, no ha dictado jamás sus artículos a ninguna supuesta secretaria porque se niega a convertirse en ‘dictador’. No descubro nada nuevo al decir que a Paulo no le gustan los dictadores, sean civiles o militares, nacionales o plurinacionales. Le provocan sarpullidos que él ha sabido mitigar con ungüentos contra la amargura y cataplasmas contra la tristeza. Paulovich ha vivido en un mundo tierno y maravilloso, rodeado del cariño de sus tías imaginarias Encarna, Restituta viuda de Batistuta y Clotilde von Karajan Quiroga, su comadre Macacha viuda de Racacha, sus amigos cochabambinos del Ateneo Pericles, y los yatiris Uayruru, Calimán y Titirico del Club Malena, de El Alto de La Paz, que le leen el porvenir en hojas de coca. Ellos fueron los primeros en adivinar que Paulovich se iba. 
Paulovich es un maestro del periodismo humorístico como lo fueron, en su momento, Juan Francisco Bedregal, Gustavo Adolfo Otero (‘Nolo Beaz’) y Walter Montenegro (‘Buenavista’). La originalidad de Paulo es su lenguaje bolivianísimo con el que retrata a los originarios de los 36 ayllus constitucionales. Está de vuelta de todo. Desde pequeñito ha oído demasiados discursos, ha olido demasiada podredumbre, ha visto demasiados golpes de Estado, demasiadas ‘revoluciones’, demasiados referendos y demasiados ‘cambios’ al estilo del Gatopardo, ese príncipe italiano que decía que “algo debe cambiar para que todo siga igual”. Eso se advierte en sus artículos recopilados en Bolivia, typical país (1960), Rosca, Rosca, ¿qué estás haciendo? (1960-1961; 2 vols.), Florecillas y espinillas (1973), Memorias de un joven puro (1973), Diccionario del cholo ilustrado (1978), Manual del perfecto negrero (1981) y Ríete y serás feliz (1995), entre otros. Abro al azar su libro de florecillas y leo: “Todos quieren vivir a costa del Estado, por eso nos hallamos en este estado” y “Bolivia es un país minero. Suiza es un país quesero. Suiza está llena de dólares a pesar de que el queso vale menos que el estaño”. Y así podría seguir espigando citas ‘paulovichianas’, pero no.
Alarmado por el perfil de la noticia de su despedida, hablé con Paulo. “Mi decisión es revocable, siempre que el ‘referendum revocatorio’ de mi oftalmólogo me haga cambiar de idea”, me dijo. Le pregunté si vendría a España, a reunirse con su familia de Zaragoza. “¿Y qué haría yo en España?”, respondió con una pregunta, a la gallega. Hace 50 años, Paulo dijo: “Nunca pretendí ni pretendo ahora, decir cosas trascendentales. Mi único afán fue y sigue siendo el tratar de expresar lo que piensa y dice nuestra gente con referencia a los problemas que vive. Con sus mismas palabras. Con su mismo acento chungón y, a veces, sentimental”. Así caracterizó su columna diaria este periodista que ahora nos dice: “Hasta siempre”. A lo mejor, un día cualquiera nos sorprende de nuevo con su Noticia de perfil, recuperada para gozo del entristecido movimiento social de sus lectores que lo admiran, leen y quieren. Eso quisiéramos. // Madrid, 27/12/2011.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Pedro Shimose desde Madrid evoca la obra y figura de César Chávez el maestro, escritor, poeta, 12 libros en su haber y notable intelectual cruceño


El pasado martes 13, un grupo de amigos, parientes, residentes benianos, colegas de la Academia Boliviana de la Lengua y del Instituto Normal Simón Bolívar, acompañaron al escritor y pedagogo César Chávez Taborga (Magdalena, 06/01/1924 – La Paz, 12/12/2011) a su última morada en el Cementerio Jardín de La Paz. Al pie del sepulcro y bajo un cielo encapotado, aquellos que siempre le estimaron pronunciaron sentidas oraciones fúnebres: el pintor Gil Imaná, el bibliógrafo José Roberto Arze, el director de la Academia Boliviana de la Lengua, Mario Frías Infante, y el representante del Centro Cultural Moxos en La Paz, Dr. Hans Dellien Salazar, entre otros. A pesar del chilchicito, evocaron la figura quijotesca del maestro Chávez Taborga, su personalidad y su obra escrita: 12 libros publicados y uno aún inédito –Entre pintores y poetas del Grupo Anteo– que debería ser editado antes de que se lo coman los turiros.
Los últimos años de César fueron duros. Ciego y enfermo, la muerte de su esposa uruguaya fue uno de esos “golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”, como diría Vallejo. A la vejez, César fue perdiendo la vista poco a poco y Aída Martínez Balzarotti, su culta e inteligentísima mujer a quien llamábamos familiarmente ‘Beba’, se convirtió en sus ojos, sus pies, sus manos, su sombra protectora y su paño de lágrimas en las horas amargas del desaliento. César la definió, en sus dedicatorias, como “el amor soñado y la pasión vivida” y la “serena luz en mi camino”. Y esos epítetos son justos, porque Beba fue su inspiración, su acicate, su alegría, su compañera fiel en la dicha y en la adversidad; ella, y nadie más que ella, puso orden y cordura en la vida de César. La última carta que César me envió –que dictó y firmó, apenas, el pasado 28 de noviembre– me hablaba de Beba como una bendición en su vida y me decía que pronto volveríamos a vernos para seguir hablando de poesía. Nunca le abandonó la esperanza.
César Chávez Taborga pertenece a una extraordinaria generación boliviana de maestros y pedagogos: Carlos Salazar Mostajo, Guido Villa-Gómez, Humberto Quezada, Enrique Ipiña, Dora Gómez de Fernández, Jaime Escalante, Iván Guzmán de Rojas, Luis Carranza Siles, Roger Becerra Casanovas, Horacio Rivero Égüez, Adolfo Rodríguez Castedo, Ciro Aparicio y Jorge y Jesús Rioja Aponte, entre otros. Como ensayista, dejó páginas dignas de ser recordadas como Evocación y mensaje y aquellas dedicadas a Tamayo, Felipe S. Guzmán y Villa-Gómez. Escritores de la talla de Augusto Guzmán, Porfirio Díaz Machicao y Carlos Castañón Barrientos alabaron su obra pedagógica y literaria. Perfil de la poesía beniana (1974) y Expresión poética del Beni (2005) son libros señeros en la bibliografía boliviana. Como editor, César fundó y dirigió dos revistas: la revista pedagógica Minkha, en los años 50, y la revista cultural Moxitania, en los 90. Polifacético, también escribió letras de canciones populares que siguen palpitando en el corazón del oriente boliviano como ese taquirari –Payuje de amor– interpretado por Los Taitas.
En cuanto a su prosa ancilar, estrictamente pedagógica, Chávez Taborga supo mantener el rigor metódico del científico, la claridad expositiva del conferenciante, la medida parsimonia del profesor y la excelencia retórica del ensayista. Ha muerto un gran maestro y escritor, pero ante todo, ha muerto un buen amigo. Descanse en paz, quien nunca halló reposo, porque, como dijera el poeta, César “era una llama al viento y el viento la apagó”. // Madrid, 23/12/2011.

* Escritor

jueves, 15 de diciembre de 2011

Fuego Incesante libro de imantada, quieta y meditabunda poesía. fragmento de un instante previo al vuelo y su memoria. Jacobo Liberman sobre Armando Soriano

Jacobo Liberman prologó algunos de los casi 30 volúmenes que ha producido el poeta, escritor, abogado y profesor universitario Armando Soriano Badani como esa colección de hermosos poemas “Fuego Incesante” que nos permite seleccionar algunos títulos como Gil Imaná, Javier del Granado, Ricardo Pérez Alcalá, dos pintores y un poeta los primeros ya fallecidos y el tercero, potosino contemporáneo a los que Soriano se refiere con galana pluma.

Guardamos en el recuerdo un sin número de poemas, sin embargo el autor atesora muchos otros en su cofre mágico. Ratifica el prologuista que “el poema es un nexo entre dos misterios: el del poeta y el del lector” citando a Dámaso Alonso. No se otorga tregua en su encendido fluir y corresponde al florecimiento de su contextura lírica, porque viene de una antigua andadura de escritor cuando una necesidad expresiva de juventud, de amor a vuelo de ave de paraíso, lo alentaba en afanes de huir del llano existir sin relieve. 

Armando no pertenece a esa categoría de transitorios poetas de pasajera voz y piar temprano. Su gesticulante palabra, su énfasis declamativo y el hervor de un mundo inasible desborda en una cascada de relámpagos.

Gil Imaná

Guiada por el genio palpitante/ la espátula discurre inquisitiva/exhumando el misterio coruscante/ de la raíz telúrica cautiva.
Figuras de energía dominante/revelan en maestría deductiva/de nuestra raza su vigor vibrante/con real visión y mágica inventiva.
Del pasado las piedras y los litos/se levantan como ancestrales gritos/en el gris yermo de celestial nivel/mientras rostros de adusto expresionismo/desvelan su alma en el cabal purismo/del sublimado linaje del pincel.

Javier del Granado

El secreto del hondo pensamiento/fluye del manantial de su alma clara/tiñendo de emoción su agil acento/que el íntimo latido fiel ampara/ la fruición de la vida o su tormento/en el son de su lira se almibara/arrancando inspirado advenimiento/de la expresión sutil noble y preclara. Bucólico cantar su frente inflama/nimbada de virtud y mansedumbre/mostrando de su verbo la alta cumbre.
Luciérnagas de amor su ardor reclama/ en su poesía de multiple alfabeto/que sublima la magia del soneto.

Ricardo Pérez Alcalá

Escruta, por el lienzo, dócil mano/guiada por el numen luminoso/ y un cosmos de color, desde el arcano/se plasma con su rasgo prodigioso. Alguna imagen finge un aire insano/con su lúgubre resto caviloso/y un espectro sombrío sobrehumano/trágico vaga en sino soledoro. Fiel barbada figura se refleja/con impoluta perfeccion realista/en fascinante espero del artista/ Y en las figuras el ensueño deja/ la onírica visión del sentimiento/grabada en la nobleza del pigmento.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

si hay un poeta boliviano que puede postularse con suficientes méritos al Nobel de Literatura es Armando Soriano Badani autor de 30 o mas obras literarias a cual más exquisita

nacido en Cochabamba aunque toda su existencia transcurre en La Paz, Armando Soriano Badani atesora una vena poética incomparable por su originalidad, delicadeza, por los temas elegidos, por la riqueza idiomática que cultiva y nos obsequia en sus obras que aparecen cual obra de la magia un año tras otro y con los títulos más diversos entre cuentos, poesía, prosa, antologías y estudios que se combinan con el largo ejercicio de jurista inseparable de sus códigos y su sapiencia de hombre de bien.
próximo a los 90 don Armando, familiarmente "el chino soriano" para sus amigos poseé una imaginación tan variada y fértil que provoca admiración y produce sorpresa, porque ha hecho de su pluma la eterna compañera inseparable, cuando evoca al amor, al terruño, a la naturaleza o cuando desgrana sus antologías del cuento, o de pintores, o tratando simplemente asuntos de la legislación social boliviana que domina.
de ninguna manera pretendemos inventariar sus obras dominadas por la poesía como Alba Rota, el Illimani en la Literatura, Perfil del atardecer, Agonía de las viñas, Rumbo a la Fatalidad, Perennidas de los ensueños, o La Huella Transparente, Rebelión de los anhelos, A rio revuelto, Fuego Incesante, Unos pasos por el Cielo. Su obra Escondida en mis Sueños es quizá una confesión de amor de adolescente con esencia romántica de enamorado y con nostalgias que el tiempo no logra borrar y más por el contrario rebrotan con el paso de los años.
sobrio y recatado don Armando huye de la notoriedad no obstante su formación en Francia, la docencia ejercida por décadas, su paso por el periodismo literario, los premios y distinciones recibidas, pertenece a un privilegiado grupo de grandes valores, que son la reserva espiritual de un pueblo noble y digno, en que se agitan la impostura y la indecencia, que consiguen brillar aunque por efímeros instantes perdidos, quizá mejor decir, desaparecidos de la historia.
en este espacio iremos glosando su obra, citando sus poemas, refiriendo sus acciones para rescatar con justo derecho, los méritos de un gran literato boliviano, que brilla con luces propias a toda hora.

martes, 29 de noviembre de 2011

Shimose logra en texto corto poner tenso el recuerdo de Jorge Negrete. relata su historia realmente apasionante y el carácter de su arte. quién de nosotros no admiró siempre al charro mejicano?

Cuenta el tenor español Plácido Domingo que, de niño, quería ser Jorge Negrete. Con el tiempo, Domingo abandonó su sueño infantil hasta llegar a ser el gran cantante de ópera que es, pero su admiración por Negrete no disminuyó. Animado por ese sentimiento, le rindió un cálido homenaje al grabar, en 1982, un “long play”/”videoclip” con canciones del repertorio del charro inmortal.
Hijo de militar, Jorge Negrete Moreno (Silao, Guanajato, 30.11.1911 – Los Ángeles, USA, 05.12.1953) recibió una educación esmerada: universitario, dejó a medias sus estudios de medicina e ingresó en la Academia Militar. Estudió canto y abandonó el ejército con el grado de Capitán de Caballería para dedicarse al arte. En sus inicios interpretó romanzas, tangos, boleros y canciones napolitanas con el seudónimo de “Alberto Moreno”. En 1936 viajó a Nueva York e intentó cantar ópera en el Metropolitan Opera House, pero no lo consiguió. Decepcionado, se ganó la vida como camarero en restaurantes de ambiente latino. Una noche de 1937 sustituyó al cantante de una orquesta de baile dirigida por el cubano Eliseo Grenet. Contratado como solista, hizo su primera aparición en el cine, en una película de la Warner Bros, titulada “Cuban Nights”, donde hace el papel de guajiro cubano. Al año siguiente retorna a México y la floreciente industria cinematográfica de su país lo acoge y lanza al estrellato. 
Por su carácter, su apostura, su cultura nada corriente (hablaba cuatro idiomas), su prodigiosa voz, su destreza ecuestre y sus modales caballerescos en un mundo que iba desapareciendo, Negrete encarnó la figura del charro mexicano “noble, valiente y leal”. Protagonizó 35 películas que reflejan la realidad del México de entreguerras, caracterizada por un nacionalismo para el que ser mexicano era distintivo de hombría, honor y dignidad, cualidades definidas en corridos y rancheras que él, como nadie, propagó por el mundo. Las canciones que le dieron más popularidad – escritas por Manuel Esperón y Ernesto Cortázar – expresan la situación y la mentalidad de una época: un machismo de ordeno y mando que consideraba a las mujeres como “muebles nomás”; un romanticismo que despreciaba la vida y exaltaba la muerte en un clima de violencia irrefrenable; una sociedad patriarcal en retirada, donde los caporales enamoran a las hijas de los hacendados y un medio rural crepuscular con sus paisajes bucólicos, sus ranchos, sus héroes a caballo y sus noches de luna llena con serenatas al pie de la ventana de la mujer amada, con tríos y mariachis, incluidos.
Negrete llegó a trabajar con Luis Buñuel (“Gran Casino”, 1947) y fue amigo de pintores (Diego Rivera, Frida Kahlo, Orozco), de músicos (Ponce, Revueltas, Moncayo), de escritores (Rómulo Gallegos) y de poetas como Octavio Paz. Éste escribió letras que Esperón musicalizó en forma de romanzas. Negrete las cantó en “El rebelde” (1943). Luchador sindicalista, fundó y presidió el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica y la Asociación Nacional de Actores (ANDA). Murió a causa de una hepatitis contraída en su juventud. Fumador empedernido, nunca bebió.
Sus películas “¡Ay Jalisco, no te rajes!” (1941), “Historia de un gran amor” (1942), “El peñón de las ánimas” (1942), “Así se quiere en Jalisco” (1942) “El rebelde” (1943), “Hasta que perdió Jalisco” (1945), “El ahijado de la muerte” (1946), “Allá en el Rancho Grande” (1948) y “Si Adelita se fuera con otro” (1948) forman parte del imaginario de dos generaciones de latinoamericanos, ¿cómo no recordarlo? // Madrid, 29.11.2011.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Alcides Parejas se refiere a la personalidad de Teresa Gisbert arquitecta, docente, creadora de arte y activista por la conservación del patrimonio cultural. recia figura que dignifica a la mujer boliviana en el parnazzo cultural y artístico

Estamos viviendo una etapa tenebrosa de la historia del país en la que estamos contemplando la destrucción sistemática de la bolivianidad, la mayor parte de las veces acompañada de nuestro silencio cómplice. En medio de este panorama perverso que cada vez se hace más espeso y difícil, hay de tanto en tanto unos actos que son como oasis en medio del desierto. Me refiero al acto en el que se homenajeó a doña Teresa Gisbert Carbonell.

El Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) ha tenido el gran acierto de conceder el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanas, en la categoría Trayectoria Intelectual, a la Arq. Teresa Gisbert, “por su contribución al desarrollo de las ciencias sociales, en la historia del arte, la arquitectura, el conocimiento y preservación del patrimonio nacional y la cultura”. Doña Teresa se merece esto y mucho más.

Es de todos conocida la figura de Teresa Gisbert, investigadora y docente. Esta figura está estrechamente unida a la de don José de Mesa, su esposo: son como las dos caras de una moneda, diferentes, pero que forman parte de una unidad tremendamente sólida. Gracias a la labor tesonera, transparente y luminosa de esta mujer excepcional hoy estamos en condiciones de hablar de la cultura boliviana como una creación original que perdurará en el tiempo. Teresa Gisbert, por otra parte, está íntimamente ligada a la docencia universitaria y es –confesada o no—maestra de muchas generaciones de arquitectos e historiadores del arte de la Bolivia y de muchos de los países andinos. Finalmente, Teresa Gisbert se destaca como una figura pública que dirigió durante muchos años las principales instituciones culturales del país, en las que dejó su impronta.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para referirme a Teresa Gisbert como persona. He tenido el privilegio de estar muy cerca de ella; verla actuar en el trabajo, en la administración pública, en la cátedra, pero sobre todo como amigo tanto en el Chocolate de Abela como en innumerables viajes a través de Bolivia. Hija de inmigrantes españoles, doña Teresa es una boliviana ejemplar que ama apasionadamente este país, a pesar de los pesares. Es una mujer de una gran ternura, aunque a veces lo trata de disimular, no siempre con éxito. Mujer independiente, defensora de los derechos de la mujer sin caer en el feminismo estéril y facilón. Toda su vida ha tratado de conservar su individualidad (todos sus trabajos son firmados con su nombre de soltera); sin embargo, siempre ha tenido una relación excepcional con don José de Mesa, su esposo, con quien ha hecho la mayor parte de sus investigaciones. Es más, yo diría que doña Teresa es un ejemplo del amor que es para siempre, del amor que se da al tú, del amor generoso que siempre está dispuesto a dar.

Durante los ocho años que viví en La Paz, una vez por semana asistía con mi mujer al Chocolate de Abela, una especie de tertulia literaria de la que formaban parte, entre otros, los Mesa Gisbert. Esto me acercó mucho a Teresa y consolidó nuestra amistad que dura hasta hoy a pesar de la distancia.

Doña Teresa Gisbert Carbonell se ha dejado el pellejo por Bolivia, porque la ama apasionadamente. Doña Teresa Gisbert Carbonell sigue trabajando por Bolivia, porque es de las que piensa que obras son amores. Gracias a Dios, tenemos Teresa Gisbert Carbonell para rato.

viernes, 11 de noviembre de 2011

provoca estupor: ministra Salguero se gasta 50.000 dólares en la construcción de un stand y la demostración de 50 diablos en una exposición de libros donde expulsó al escritor A.Rodríguez autor del librito "evadas" como quién dice "melgarejadas" Pedro Shimose

Si ser ministro de Cultura de una República llamada Bolivia ya era una tarea harto compleja, ser ministra de Culturas del Estado Plurinacional debe de ser 36 veces más difícil. Quizás por eso, por el ministerio de las 36 culturas originarias han pasado, de 2006 a 2011, cuatro ministros, incluida la señora Elizabeth Salguero. ¿Se imaginan a la ministra peleando, como una fiera, por un presupuesto que satisfaga las expectativas de 36 naciones etéreas? ¿Se la imaginan haciendo encaje de bolillos para que el Ministerio de Economía le conceda $us 50.000 destinados a la presencia boliviana en la XXXI Feria del Libro de Santiago de Chile, donde el invitado de honor era nuestro país? ¿Se la imaginan intentando conseguir el apoyo del ministro Choquehuanca, enemigo declarado de los libros? Es posible que todo se solucionara gracias a la intervención del ‘vice’, que ese sí sabe de libros.
No soy de aquellos que desenfundan la pistola cada vez que se pronuncia la palabra cultura, pero me asustan aquellas ‘revoluciones culturales’ que hundieron en el horror genocida a Camboya y casi llevan al desastre a China Popular. Desde muchacho combato la ‘kultura’ (con ‘k’) y la ‘cultureta’ teledirigida por la propaganda, de modo que comprendo los agobios de la señora ministra, suplicando ayuda para que la presencia del libro boliviano en Chile sea un éxito. Así se explica que a la Feria del Libro de Santiago de Chile hayan ido 19 escritores y 50 críticos literarios disfrazados de diablos y caporales. A esa fiesta se incorporaron un festival de cine y dos exposiciones de tejidos tarabuqueños y fotografías promotoras de turismo.
Todo se justificaría si se tratara de un festival de la cultura boliviana, pero a ver: ¿qué hacen 50 danzarines en una Feria del Libro? ¿Cómo se explica un festival de cine en una Feria del Libro? ¿Y una exposición de fotos y tejidos artesanales? Solo les faltó montar un panel dedicado a la coca y a los autos ‘chutos’. Esta confusión, por supuesto, no refleja la confusión de una persona; refleja la imagen de un Gobierno confuso (el del MAS) y un pueblo (el nuestro) confundido por la impostura y la demagogia. De los $us 50.000 destinados a la Feria, 20.000 –según la ministra– se destinaron a pagar la instalación de la caseta (EL DEBER, 15/10/11) ¿Y cuánto nos cuesta “la comitiva de cinco personas del ministerio”? Conste que Chile nos regaló “el espacio físico” en la sede ferial, el alojamiento gratuito en hoteles de cinco estrellas (¿para cuántas personas?) y el transporte para el desplazamiento de los escritores invitados por la ciudad de Santiago. Al parecer, esto fue un sueño, porque el escritor Darwin Pinto Cascán “se quejó del trato que ha recibido la delegación (de escritores) por parte de las autoridades bolivianas (en Chile)” y añadió: “Es una vergüenza que nuestros escritores se estén buscando la vida en Santiago, después de que se anunciara a bombo y platillo su presencia en esta Feria” (EL DEBER, 06/11/11). Y aquí no acaba la cosa.
Mientras los escritores –según Pinto Cascán– “se estaban buscando la vida en Santiago”, la ministra de Culturas expulsaba del pabellón del Estado Plurinacional al escritor boliviano Alfredo Rodríguez, que andaba por allí promocionando –por su cuenta– su libro Evadas. Cien frases de Juan Evo Morales Ayma para la historia. Según el autor, la ministra, acompañada por una corte de funcionarios masistas, lo echó del pabellón plurinacional. De pronto, la ministra de Culturas se convirtió en ministra de Censuras. ¡Hay que ver! // Madrid, 11/11/2011.
  * Escritor