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lunes, 6 de diciembre de 2010

por fin una crónica bien parecida a la traducción de los medios suecos de la relajante conferencia de Vargas Llosa que en horas más recibirá el Nobel.

Parece mentira, pero Mario Vargas Llosa estaba nervioso cuando se enfrentó hoy a mediodía a periodistas de medio mundo que querían saber de él, de sus opiniones y de su estado de ánimo en la primera jornada oficial de su semana como Nobel de Literatura 2010, en un Estocolmo bajo cero.

Se atrabancó al llegar al salón de la Academia sueca donde hace dos meses se anunció que era el Nobel de este año, y no le salía la sonrisa que le pedía los fotógrafos, sobre todo los de su país, ¡es que esas cámaras intimidan mucho!". Después se asentó, y ya fue el Mario de siempre; no esquivó ninguna pregunta, corrigió una vez a su traductor (hablando de Flaubert) y habló de literatura y de política, como suele ser su sino.

Le preguntaron por Wikileaks, por cierto; sobre esta gran filtración mediática que de la que EL PAÍS ha sido vehículo en español, el Nobel dijo: "Tengo opiniones contradictorias acerca del asunto. Por un lado me resulta formidable este ejercicio de transparencia; es importante que todo salga a la luz, pues esto nos alivia de mentiras e intrigas. Pero me parece peligroso que si todo sale a la luz, si desaparece toda confidencialidad, si no hay privacidad, ¿cómo va a funcionar un Estado? La esencia misma de la democracia se pondría en peligro".

"No deja de ser paradójico", continuó el autor de La guerra del fin del mundo, que los estados democráticos sean los más vulnerables y que las dictaduras sean las que estén defendidas y protegidas contra esos riesgos que yo vislumbro en torno a estos hechos".

Habló de muchas más cosas Mario Vargas Llosa. Este es un sumario de preguntas y respuestas.

¿Qué nos quiere decir con su literatura?

"No quiero dar mensajes, quiero contar historias; escribir es enriquecer nuestras experiencias con historias imaginarias, enriquecer nuestra sensibilidad, aumentar nuestro desasosiego frente al mundo tal como lo vemos.

¿Es usted machista y neoliberal?

"No, no soy machista. Soy un firme defensor de la igualdad entre hombres y mujeres; en mis libros aparecen escenas de machismo, pero es lo que a habido y hay lamentablemente en el mundo que describo. ¿Neoliberal? No, soy un liberal, creo en la democracia, en todas las libertades, y estoy en contra del autoritarismo y del totalitarismo.

¿Cómo ha visto el recibimiento que han hecho los peruanos a su premio?

Estoy conmovido por esa actitud, y eso para mí supone un premio suplementario. Desde hace diez años Perú vive una democracia, si quieren imperfecta, pero que ha garantizado la convivencia en paz. Mi deseo es que ese estado de derecho se refuerce en el futuro y no dé un paso atrás.

¿Tiene ánimos para seguir escribiendo o el Nobel es un punto y final?

"No me voy a dejar enterrar por el Premio Nobel. Tengo anhelos, proyectos hasta el final".

¿Es cierto que sus novelas están a la izquierda de usted mismo?

"Les dejo a los críticos y a los lectores las interpretaciones ideológicas con respecto a mis libros".

¿Cómo hace los libros?

"Los ingredientes con la imaginación, el entusiasmo y la fantasía… Cuando comienzo una historia ya llevo trabajando tiempo en ella, utilizo materias primas que van funcionando en mi imaginación, la fantasía hace luego el resto".

¿Intentaría la política de nuevo?

"Jamás. Fui candidato en un momento particular de Perú, pero jamás lo volveré a ser".

¿A qué escritor le gustaría rendir tributo ahora?

"A Flaubert. Gracias a él supe que la falta de talento se puede suplir con la disciplina, la perseverancia y la paciencia… Fue esencial para mi vocación".

¿Le asusta lo que pasa en México?

"Creo que México está defendiéndose con mucho coraje de los graves problemas que afronta a causa del narcotráfico. Lo combate con mucha dureza. Ahora bien, no se puede derrotar esa lacra con una política puramente represiva. Creo que debe descriminalizar la droga, controlándola, y ese dinero que ahora se usa en la lucha contra el narcotráfico usarlo para su persecución, para la curación de los afectados y para la reeducación de los que estén en el tráfico y en el consumo. Como se ha hecho, con éxito, con el tabaco. Sólo así se puede acabar con esta terrible violencia".

¿Ahora ya hace humor en sus libros? ¿Es el otoño de su vida?

"¡No me llame anciano! No usé el humor al principio, porque seguí la conducta de Sartre, que en su obra no emitía ni una sonrisa. Parecía que el humor era incompatible con la literatura. Pero luego me encontré con la historia de Pantaleón y las visitadoras, y ya ahí empecé a usar el humor".

¿Ya se cree la noticia del Nobel?

"Pensé que era una pasada, como decimos en Perú, una broma, como lo que le sucedió a Moravia. Pero cuando se confirmó, a los catorce minutos de la primera llamada de Estocolmo, ya nos metimos en un torbellino frenético que espero que acabe el 10 de diciembre. Es una experiencia que ha trastornado mi vida de disciplina y de trabajo".

¿Va a pronunciar la palabra Barcelona en su discurso, y así calmará a los que hayan visto su saque de honor en el Bernabeu como un guiño muy madridista?

"Ja ja ja. Ya verá usted cómo nombro a Barcelona. Pero no se impaciente; en veinticuatro horas oirá nombrar Barcelona en mi discurso".

Mario, soy Freddy Cooper, tu amigo de hace tanto tiempo. ¿Crees que estamos en el reino de lo efímero en la cultura?

"Sí, Freddy, cada día progresamos más en las comunicaciones, pero cada día todo es más banal, más superficial y más efímero en todas las manifestaciones del arte y de la literatura. Vivimos una revolución audiovisual que tiene una enorme influencia, pero lo cierto es que esa banalización existe y este es uno de los grandes problemas del futuro".

Tras la pregunta de Cooper, arquitecto, que fue coordinador de la campaña política de Vargas Llosa en 1990, al Nobel le preguntó una periodista griega a quién le daría el Nobel si pudiera hacerlo. Y el autor de El sueño del celta explicó:

-Resucitaría a Jorge Luis Borges para dárselo.

El País – Madrid

las agencias llovieron con preguntas a Mario Vargas quién respondió cómodo y entusiasta incluyendo las que tienen que ver con las filtraciones del W.L

El Premio Nobel de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa declaró el lunes en Estocolmo que la publicación de documentos por WikiLeaks le parece "formidable" porque favorece la transparencia, pero también "peligrosa" porque "fragiliza la esencia de la democracia".


"Mi opinión (sobre la filtración de cables diplomáticos estadounidenses por WikiLeaks) es contradictoria", declaró el escritor peruano en una conferencia de prensa en Estocolmo donde dio inició a un programa de actividades que culminará el viernes cuando recibirá el premio Nobel de Literatura 2010.


"Por una parte me parece formidable la transparencia, que todo salga a la luz. Eso nos defiende contra las intrigas, las maniobras, que están siempre vinculadas a la vida política y sobre todo al poder", declaró.


Pero "por otra parte, si todo sale a la luz, si desaparece toda forma de confidencialidad, de privacidad, no veo cómo podría funcionar un Estado", observó Vargas Llosa que fue atribuido el Nobel de Literatura por una obra en la que retrata "las estructuras del poder".
"Los Estados serían de una fragilidad tal que las instituciones una tras otra se desprestigiarían y la esencia misma de la democracia se vería en peligro", advirtió el novelista y ensayista de 74 años.


Subrayó además que era "paradójico" que sean justamente los Estados más democráticos los que resultan "más vulnerables a ese tipo de exposición nudista de todas sus interioridades".


"Las dictaduras están preservadas, defendidas ante ese riesgo", subrayó Vargas Llosa, cuya larga carrera literaria, que despuntó en 1959, está jalonada por novelas impactantes como "La fiesta del chivo", "La ciudad y los perros" y "Conversación en la Catedral".

sábado, 4 de diciembre de 2010

"haré lo imposible para no defraudar a los madrileños" prometió Mario y rememoró otros tiempos

MARIO VARGAS LLOSA, HIJO ADOPTIVO DE MADRID

Discurso del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa

De más está decirles lo conmovido y lo agradecido que estoy con este reconocimiento que me hace la muy antigua y muy moderna villa de Madrid. He escuchado con emoción y con cierta nostalgia las palabras del alcalde recordando ciertos episodios de mi trabajo como escritor y de mi vinculación con la ciudad de Madrid. Efectivamente ésta es una vinculación muy antigua. Yo llegué a Madrid a mediados de 1958, con una beca que daba la Universidad de San Marcos de Lima y el Banco Popular para hacer un Doctorado en la Complutense. Para mí fue una época decisiva de mi vida, fundamentalmente en lo que concierne a mi vocación. Por primera vez dispuse de tiempo suficiente para leer y para escribir, ya que los cursillos del Doctorado en la Complutense no me tomaban mucho tiempo. Fue para mí algo maravilloso después de unos años muy difíciles en el Perú, en los que el tiempo que me quedaba para escribir era muy escaso debido a los trabajos alimenticios, poder dedicar muchas horas al día, incluso fines de semana completos a la literatura, a leerla y a intentar escribirla.

El Madrid de entonces era muy distinto a la urbe abierta a los cuatro vientos y a todas las ideas y a las gentes que es Madrid hoy en día. Era una ciudad, por comparación, pequeñita, ensimismada, bastantes aislada del mundo. A veces para enterarse de las noticias había que ir a la casa de Le Monde, que un día sí y otro también solía estar prohibida por la censura; o había que escuchar Radio París en la pensión en la que yo vivía en la calle Doctor Castelo y en la que a la hora de la cena un rito cotidiano era que el dueño encendía Radio París y todos escuchábamos las noticias de España, que no se leían en los diarios de España.

Pero la ciudad tenía muchos encantos. Era cálida y fraternal, era muy fácil hacer amigos y uno conocía a los vecinos y entablaba conversación en los tranvías, en los ómnibus o en las plazas. Una ciudad que me llenó de literatura clásica que yo conocía poco y mal entonces. Recuerdo que en el Madrid de finales de los 50 se podían seguir todavía las trayectorias de los personajes de Fortunata y Jacinta, o los personajes de las novelas anarquistas de Pío Baroja, cosas que hice yo mientras las iba leyendo.

Por otra parte, es una ciudad donde yo tomé una decisión que en cierta forma cambió mi vida. Hasta entonces, aunque la literatura era lo que más amaba y a lo que yo hubiera querido dedicar toda mi vida, pensaba que aquello era imposible y que era fundamental que buscara trabajos alimenticios. Y en Madrid tomé la decisión de tratar de organizar mi vida alrededor de la Literatura. Es decir, a partir de entonces buscaría trabajos que fundamentalmente me dejaran tiempo para dedicar mi mayor energía y el mayor número de horas a las Literatura. Había llegado a la conclusión de que solo de este modo podría llegar a ser un escritor. Que ser un escritor de domingos y de días feriados, como hasta ese momento en el Perú, jamás haría de mí un escritor. A lo más, un aficionado. Y esa decisión ‘madrileña’ la tomé mientras escribía “La Ciudad y los Perros” en una tasca de la esquina de la calle Doctor Castelo con la avenida de Menéndez Pelayo, donde había un camarero bizco que cada tarde se me acercaba, me daba una palmada en la espalda y me decía “Y ¿cómo va eso?”. Allí tomé la decisión que psicológicamente fue fundamental. No era fácil encontrar trabajos que me tomaran poco tiempo y me dejaran escribir, pero sólo el hecho de haberlo decidido dio un enorme impulso a mi trabajo de escritor e hizo que me sintiera un escritor.

Desde entonces he venido muchas veces a Madrid. Desde hace ya bastantes años, mi familia y yo pasamos buen número de meses al año en esta ciudad que es, desde luego, nuestra ciudad y a partir de ahora, mucho más.

Creo que haber vivido la transformación de Madrid, de esa ciudad todavía algo provinciana, cerrada al mundo a lo que es Madrid hoy día: una gran metrópoli, una de las más dinámicas, abiertas, libres y cosmopolitas del mundo, ha sido una experiencia extraordinaria para todos los que hemos tenido la suerte de vivirla.

Hoy en día, Madrid tiene muchos méritos y quizá el principal sea, para decirlo con un título un poco quevediano, la ciudad de todos. Madrid es una ciudad donde nadie se siente un extranjero. Una ciudad que adopta inmediatamente a quien llega, abriéndole los brazos e incorporándolo a esa extraordinaria diversidad que se vive en sus calles, unas calles donde, sobre todo ciertos días, en ciertas festividades, se escuchan todos los idiomas del mundo, como en una verdadera torre de Babel. Y es una ciudad, además, que por todos sus poros respira juventud. Aquí llegó mi hija Morgana a pasar unos días recién terminada la Universidad, y al día siguiente de llegar nos escribió y nos dijo “aquí me quedo y nadie me va a sacar nunca más de Madrid”. Y así, como Morgana se hizo madrileña apenas 24 horas después de pisar Madrid, creo que hay muchos jóvenes procedentes de todos los rincones del mundo que sienten, apenas llegan a Madrid, que esta ciudad les abre los brazos, los recibe, los adopta y los incorpora a su magnífica diversidad.

Creo que haber vivido en Madrid en estos últimos años es haber vivido la experiencia maravillosa de la transformación de España. De un país subdesarrollado a un país desarrollado; de una dictadura a una democracia; de un país ensimismado y cerrado sobre sí mismo a un país abierto al mundo, integrado a Europa, que ha hecho suya la cultura de la libertad; un país donde conviven una gran diversidad de creencias, ideas, principios. Un país que ha sido en cierta forma la historia feliz de los tiempos modernos porque su Transición ha sido la que más y mejores ejemplos ha dado al resto del mundo. Buena parte de las transformaciones latinoamericanas también de la dictadura la democracia; de la disputa, el encono y, en ocasiones, la guerra civil, a la coexistencia, has sido posibles de alguna manera por el ejemplo que dio España.

Todo eso lo he vivido, principalmente desde Madrid. Y no sólo como espectador, sino también en cierta forma como protagonista. Y eso creo que me ha enriquecido notablemente como escritor, desde luego, pero también como ciudadano y como persona comprometida con la cultura de la libertad.

Por todas esas razones a esta ciudad la quiero mucho, la siento mía. Madrileños figuran entre mis amigos más queridos y entrañables y nunca podré olvidar que aquí en Madrid fue donde por primera vez vi un libro mío, impreso en letras de molde. Eso para un escritor es un acontecimiento extraordinario y conmovedor. Y fue aquí donde recibí la noticia de que había ganado con mi primer librito, una colección de cuentos llamada “Los Jefes”, un premio literario español. Fue el primero de muchos otros y por eso siempre digo con enorme gratitud que sin España, sin sus editores, sus críticos, lectores, instituciones culturales, yo no hubiera llegado jamás a ser el escritor que soy hoy en día. Eso, sumado al hecho de que en ciertos momentos de dificultad, España me volvió a abrir los brazos y enriqueció mi nacionalidad peruana con la española, es algo que ha hecho de mí verdaderamente un ciudadano español, a la vez que un ciudadano peruano.

A todo eso se suma el acto de hoy, un acto que recibo realmente con muchísima emoción. En principio, mis convicciones democráticas y liberales me ponen un poco nervioso cuando oigo hablar de acuerdos unánimes, pero confieso señor alcalde, señoras y señores concejales, que en este caso la unanimidad no sólo la apruebo, sino que incluso la aplaudo cariñosamente y desde luego la agradezco de todo corazón.

Sé muy bien que este reconocimiento generoso implica un mandato, que es una tamaña responsabilidad: llevar conmigo sobre los hombros, sobre todo en la mano derecha, que es con la que escribo, una representación simbólica de esta hermosa y querida ciudad. Desde luego que me comprometo a hacer lo posible, y si puedo también lo imposible, para no defraudar a los madrileños representados por la municipalidad de esta ciudad en esta hermosa e inolvidable ceremonia. Muchísimas gracias.

viernes, 3 de diciembre de 2010

horas más Mario Vargas recibirá el honroso título de Hijo Adoptivo de Madrid. dentro de una semana el Nobel de Literatura y un millón de euros. Veamos

El literato peruano y reciente Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, recibirá el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad de Madrid hoy, viernes 3 de diciembre, en un acto solemne que se celebrará en el salón de plenos de la Casa de la Villa, después de que la Corporación municipal aprobara por unanimidad la propuesta de su nombramiento.

Según explicó el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, al anunciar esta iniciativa, el objetivo es "dar un homenaje a una de las personas que no solamente ha regalado su presencia (a la capital), conviviendo en ella desde hace muchos años, sino que además ha sido objeto del máximo reconocimiento que puede existir en el mundo de las letras, el Premio Nobel".

"Es el mejor homenaje que podemos hacer los madrileños a nuestros hijos adoptivos ilustres, a aquéllos que sin haber nacido en nuestra ciudad han decidido, sin embargo, compartir su vida con nosotros", apostilló Gallardón, recordando que la ceremonia tendrá lugar en el Salón de Plenos de la Casa de la Villa, el lugar donde la Corporación municipal desarrolla "los actos más solemnes y más importantes".

"De esa forma podremos mostrarle también nuestro agradecimiento no sólo por esa presencia compartida desde hace muchos años con nosotros, sino también por haber introducido en sus obras, escritos cotidianos y en algunas de sus obras de fabulación, en sus novelas, a la propia ciudad de Madrid como uno de sus protagonistas", ha argumentado el alcalde.

Por su parte, el portavoz del Grupo Municipal Socialista, David Lucas, se ha felicitado también por esta decisión, que supone un "reconocimiento merecido al escritor" pero también "a todos los que viven en Madrid, que no son de Madrid pero que hacen de Madrid una ciudad universal".

"En este caso, Vargas Llosa es una de esas personas que hacen que Madrid sea una ciudad culturalmente avanzada y, sobre todo, una ciudad que se traslada y transmite a lo largo y ancho de todo el planeta. El día 3 estaremos todos allí esperando deseosos estrecharle la mano y agradecerlo todo lo que hace por esta ciudad", ha concluido el socialista.

BIOGRAFÍA

Mario Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en Arequipa (Perú), hijo de Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta. Después del divorcio de sus padres, se crió con su madre y su abuelo en la ciudad de Cochabamba, en Bolivia. En 1946, la familia se mudó a la ciudad peruana de Piura, y en 1947, ya en Lima, sus padres restablecieron su relación.

En Lima, Mario Vargas Llosa asistió a una escuela católica. Posteriormente fue enviado por su padre al Colegio Militar Leoncio Prado. Tras terminar sus estudios en el Colegio Nacional San Miguel en Piura, estudió Derecho y Literatura en Lima y Madrid. En 1955 se casó con Julia Urquidi. En 1959 se mudó a París, donde trabajó como profesor de lenguas y como periodista en la agencia France Presse y en la televisión francesa.

Como escritor se dio a conocer internacionalmente con la novela 'La ciudad y los perros' (1962), un libro basado en sus experiencias personales en el Leoncio Prado y que creó fuerte polémica en Perú, hasta el punto de que mil ejemplares fueron quemados públicamente por varios oficiales de este colegio militar.

En 1964, Mario Vargas Llosa y Julia Urquidi se divorciaron. Un año más tarde se casó con su prima Patricia Llosa. Después de haber vivido por etapas en París, Lima, Londres y Barcelona, volvió a Lima en 1974. En 1975 fue nombrado miembro de la Academia Peruana.

A lo largo de su carrera, Vargas Llosa ha dado conferencias y clases en una larga lista de universidades en Estados Unidos, Suramérica y Europa. En 1990 fue candidato por el Frente Democrático (FREDEMO) a la Presidencia del Perú, pero perdió las elecciones frente a Alberto Fujimori.

En 1993 obtuvo la nacionalidad española, que comparte con la peruana, y en 1994 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, en la que tomó posesión en 1996. En los años siguientes vivió, entre otras ciudades, en Barcelona, Madrid, Lima, París y Londres.

Algunas de sus obras más conocidas son 'La ciudad y los perros', 'Conversación en la catedral' (1969), 'Pantaleón y las visitadoras' (1973), 'La tía Julia y el escribidor' (1977), 'La guerra del fin del mundo' (1981) y 'La fiesta del chivo' (2000). Su próxima novela, 'El sueño del celta', se publicará el próximo mes de noviembre. Aparte, ha obtenido también reconocimiento como periodista y ensayista.

Vargas Llosa, que sucede a la narradora alemana Herta Müller acudirá a la ceremonia de entrega del galardón el 10 de diciembre en Estocolmo. Siguiendo la tradición, él será el encargado de pronunciar el discurso en nombre de todos los premiados.

El escritor, que recibirá 10 millones de coronas suecas (un millón de euros), es el primer autor de habla hispana premiado con el Nobel de Literatura desde 1990, cuando el galardón recayó en el mexicano Octavio Paz. El año anterior, el premio había correspondido al español Camilo José Cela.

jueves, 2 de diciembre de 2010

tinta indeleble se llama el blog que protesta contra "la humildad del originario" que luce chaquetas exclusivas de alto costo frente a Vargas Llosa ..

¿Quién se cree que es Evo Morales para cuestionar el Premio Nobel de Literatura 2010, otorgado a don Mario Vargas Llosa? ¿Acaso piensa que el hecho de ser presidente lo convierte en alguien relevante en el panorama universal donde brilla tanta gente con luz propia y con méritos de sobra? Claro que no, porque en el tercer mundo cualquier cosa (sí: cosa) es presidente de un país. El atraso da para todo.

No tiene, este hombre, una cultura literaria -ni artística- que le permita abrir la boca para cuestionar a un premio de literatura otorgado por un jurado muy especial y bajo normas muy estrictas. Hay que destacar que Evo Morales no es un intelectual y, mucho menos, un pensador. Es un político malo que llegó a presidente gracias al país donde nació. Si hubiese nacido en un país del primer mundo, no quiero ni decir qué oficio tendría ahora.

Lo mismo aplica para muchos de sus colegas (presidentes) más cercanos a su entorno, todos mirando hacia el pasado y adorando a héroes muertos hace años, mientras China y Japón miran el futuro y avanzan -tecnológicamente- a pasos agigantados, tecnología que luego le venden, a precio de oro, a estos atrasados en el tiempo.

Los indios bolivianos no visten un traje de esa factura: corte perfecto en una fantasía étnica -de alta costura- exclusiva para el ‘humilde’ Evo Morales.

El Nobel de Literatura 2010 ha dicho de Bolivia -y de quien la gobierna- una verdad que salta a la vista de cualquier mortal. Ese paisito es -en mi opinión- un pueblo atrasado en manos de un ‘mandatario’ con mentalidad del siglo XVIII. Una versión del que nada sabe que, con toda seguridad, no es capaz de colocar una sola tilde en el lugar correcto, mientras Vargas Llosa es un señor que ha demostrado su capacidad intelectual a través de muchos años, cuando este boliviano ni siquiera había dejado el altiplano donde mal se crió.

Me molesta la aparición de estos recién vestidos (nuevos ricos-socialistas-revolucionarios) cuestionando aspectos sobre temas en el que sólo poseen un desconocimiento que abruma.

Lo único que repiten -sin cesar- es que los capitalistas y los burgueses no merecen ser premiados. ¡Y dale con ese tema cansino! Este hombrecillo -de costoso traje étnico de alta costura, porque a leguas se nota- también cuestionó al Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo. ¿Acaso Morales quería ese premio para él? No ha hecho nada para merecerlo, al igual queObama.

¿Qué culpa tiene Mario Vargas Llosa de ser brillante y tener la estampa de un gentleman que habla sin ofender? Bendita sea su pluma que ha parido buena literatura y no atraso que es lo único que sabe parir el boliviano Evo.

http://tintaindeleble.blogspot.com/

martes, 30 de noviembre de 2010

hace pocas horas "hijo adoptivo de Madrid" ha sido nombrado Mario Vargas a pocos días de trasladarse a Estocolmo donde el Rey Carlos XVI Gustavo ...

El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha sido nombrado hoy Hijo Adoptivo de la Ciudad de Madrid, una distinción que recogerá el escritor peruano el próximo viernes en el Ayuntamiento de la capital española.

Vargas Llosa recibirá esta distinción, otorgada por unanimidad del pleno municipal, de manos del alcalde de Madrid, el conservador Alberto Ruiz-Gallardón, en una ceremonia que se celebrará a mediodía del próximo viernes, 3 de diciembre, en el Salón de Plenos de la Casa de la Villa.

El acto en la capital española tendrá lugar pocos días antes de que el autor de "Conversación en La Catedral" viaje a Estocolmo, donde recogerá el próximo día 10 de diciembre el Premio Nobel de Literatura.

Vargas Llosa ganó el Nobel de Literatura por su "cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo", según explicó la Academia Sueca.

Nacido en Arequipa (Perú) en 1936, Mario Vargas Llosa, que también tiene la nacionalidad española, posee una casa en Madrid, alternando su residencia en varias capitales europeas con Lima.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Vargas Llosa ha sido un defensor de la libertad. ha denunciado el caudillismo y criticado a las dictaduras. lo revela El País de Madrid

Las obras del hoy premio Nobel sufrieron múltiples encontronazos con la dictadura franquista, que prohibió ‘La ciudad y los perros’ y vetó la cubierta de ‘Pantaleón y las visitadoras’.

Los primeros lectores de las novelas de Mario Vargas Llosa tenían un número (el 4, el 6, el 12…) y dejaron sus impresiones por escrito. A veces con trazo rojo indiscutible sobre las páginas de las galeradas y con juicios contundentes: inmoral, pornográfico, obsceno, marxista, depravado… calificativos que ayer arrancaron carcajadas al escritor. Aquellos puntillosos lectores pertenecían a la cuadrilla de la Sección de Orientación Bibliográfica, eufemismo burocrático de una sección de la Dirección General de Información que se ocupaba de leer y censurar todo lo que aspiraba a ser impreso en España en tiempos de la dictadura de Franco.

Los informes de esos censores se guardan en el Archivo General de la Administración (AGA), un organismo del Ministerio de Cultura ubicado en Alcalá de Henares. Las galeradas originales, las solicitudes de las editoriales, los textos de las cubiertas, las cartas intercambiadas a propósito de un título y las anotaciones manuscritas se conservan en carpetas perfectamente numeradas, que tienen más valor histórico del que invita a creer su anodina apariencia y que EL PAÍS ha revisado. "La censura era algo tan anacrónico, un disparate, unos controles en los que no creían ni los propios censores", comentó Vargas Llosa, que también sufrió episodios drásticos en otros países. "En Perú quemaron La ciudad y los perros, pero no lo prohibieron, y en Rusia descubrí en un viaje que le cortaron 40 páginas por razones morales".

En la España pacata, clerical y militarizada del franquismo, cada novela del escritor peruano era una provocación. Aunque también hubo censores que olfatearon el valor literario y ayudaron a salvar la novela de la quema burocrática, incluido el jefe de todos ellos, Carlos Robles Piquer.

LOS JEFES (1959) Ni "maricón" ni "puta"

El primer encuentro con la censura, el 26 de marzo de 1959. La editorial Roca pidió permiso para imprimir una tirada de 1.300 ejemplares de cinco narraciones cortas. El lector que censuró la obra, la primera del autor peruano, autorizó la publicación, aunque exigió que se tachasen dos "palabras malsonantes". Mario Vargas Llosa sustituyó "maricón" por "soplón" y "puta" por "perra".

LA CIUDAD Y LOS PERROS (1963) "Hedionda depravación"

Seix Barral presenta la obra con la que Vargas Llosa había ganado el premio Biblioteca Breve bajo el título provisional de Los impostores. La tirada prevista es de 3.000 ejemplares. El lector número 4 (un tal Manuel de apellido indescifrable) propone la prohibición por "la fruición salaz con la que el autor entra en los pormenores de una hedionda depravación juvenil". Explica que está plagada de "palabrotas de cuartel y prostíbulo" y que hay una "marcada complacencia" en las "descripciones obscenas".

Carlos Barral, el editor, sin embargo, vuelve a la carga. El 25 de marzo se dirige al director general de Información, Carlos Robles Piquer, de quien dependía la censura, para pedirle que el libro sea examinado "de nuevo". El informe del lector número 27, R. M. de la Pinta Llorente, no es más benévolo: "Literatura inmoral. Las palabras más corrientes son mierda, cojones, joder. Han de tacharse los siguientes pasajes graves (…) Todo ello repelente en general y en todo se refiere casi siempre, además de la inmoralidad general, a la mariconería, y con ello decimos todo".

Las galeradas muestran la opinión clara del censor, con las páginas tachadas en rojo. Pero Carlos Barral, erre que erre, mueve nuevos hilos. Uno, a la postre vital, es el del catedrático de Estética de la Universidad de Barcelona José María Valverde, compañero de carrera de Carlos Robles Piquer y que había sido jurado del Premio Biblioteca Breve que había premiado la obra censurada. La carta que Valverde escribe a Robles Piquer está condenada a la historia de la literatura por su lucidez y su visión premonitoria: "Se trata de la mejor novela de lengua española escrita en mucho tiempo: más exactamente, yo no he leído nada mejor, como relato en lengua española, publicado en los últimos 25 o 30 años". No niega Valverde las palabrotas, pero las defiende: "Se trata de una novela de efecto e intención morales: destrozar el mito de la adolescencia como edad dorada y arcangélica". Lo único que le disgusta de la obra es el título (propone a Vargas Llosa titularlo Juventud, divino tesoro, por fortuna no prosperó). El crítico ruega a Robles Piquer que lea directamente el original antes de tomar la última decisión y le avisa: "Estoy seguro de que esta novela quedará de modo elevado y definitivo en el haber de la literatura hispánica y, por ello, la decisión de prohibir su publicación no es cosa para tomar a la ligera con la confianza de que nadie se fijará y los pocos que se fijen se olvidarán. Este libro no se olvidará".

Robles Piquer se toma en serio el consejo y lee el original, que le entrega el editor en el aeropuerto de Barcelona. Ayer lo recordaba con nitidez: "Comprobé que la obra era muy buena, yo no sabía quién era este señor pero me pareció excelente". El material era, sin embargo, explosivo para los militares. Robles Piquer cita a Mario Vargas Llosa a un almuerzo en el Club Internacional de Prensa. "Llegó acompañado de Carlos Barral. Le hice algunas observaciones sobre cuestiones de forma que entendió perfectamente. En aquel momento me preocupaba que la novela pudiera sonar contra los militares", revivía ayer.

Tras esta entrevista, el escritor corrige ocho párrafos "porque ellos no alteraban en lo fundamental ni el contenido ni la forma del libro", según expone el propio Vargas Llosa en una carta del 17 de julio de 1963 dirigida a Robles Piquer. Suprime algunos términos y suaviza algún episodio "introduciendo un clima de ambigüedad a base de eufemismos y frases elípticas". Todo ello, hecho "sin alegría ni convicción", escribe Vargas Llosa, que se despide con una glosa a la libertad creadora: "Quiero cumplir un deber de cortesía con usted, por las amabilidades que ha tenido conmigo, pero esto en nada modifica mi oposición de principio a la censura, convencido como estoy de que la creación literaria debe ser un acto eminentemente libre, sin otras limitaciones que las que le dictan al escritor sus propias convicciones".

Finalmente, el 28 de septiembre de 1963, "de orden superior", se autoriza la publicación de la obra con el título de La ciudad y los perros, un cambio que no tiene que ver con la censura. La edición incluye un prólogo de Valverde y opiniones críticas elogiosas, excepto una que no se autoriza por la censura y que iba firmada por Julio Cortázar. En la segunda edición, además, Barral se arriesga y, recordó ayer Vargas Llosa, recupera los párrafos suprimidos en la primera.

LA CASA VERDE (1965) "La calidad salva lo pornográfico"

Seix Barral pide permiso para imprimir 4.000 ejemplares. El lector José María Z. propone que se autorice con supresiones en seis párrafos. "La obra salva lo pornográfico a fuerza de calidad literaria y tipismo. Pese a su tema escabroso puede autorizarse por ello, salvo algunas correcciones". Se autoriza el 21 de enero de 1966.

CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL (1969)

"Marxista, anticlerical, antimilitarista"

Seix Barral quiere incluirla en su colección de Nueva Narrativa Hispánica con una tirada de 10.000 ejemplares. El lector número 12 hace una pieza maestra de orfebrería censora : "Novela muy bien escrita, como es habitual en Vargas Llosa, aunque abunden los anglicismos y galicismos (…) Novela marxista, anticlerical, antimilitarista y obscena. La obscenidad pocas veces llega a la pornografía, por ejemplo en la escena de cama -una de las escenas de cama- entre las lesbianas Queta y Hortensia (…) Lo esencial está en la pintura del Perú de las oligarquías, de la entrega a los norteamericanos, de la persecución de intelectuales, obreros y campesinos, de la represión de los movimientos de izquierdas, de la corrupción y el ensañamiento con los estudiantes y tantas otras cosas que, sin duda, molestarán al actual gobierno del Perú. Hay en todo ello -junto a una gran calidad literaria, reflejada en la narración mixta, o sea, mezclando el diálogo con la narración indirecta y el monólogo interior- una intención evidentemente parcial, bien aprovechada por la editorial Seix Barral para establecer tácitamente correlaciones y comparaciones. No creo que en ningún caso pueda autorizarse este; pero salvo la mejor decisión de la Superioridad, y a fin de evitar situaciones enojosas, creo que debe aplicársele el SILENCIO ADMINISTRATIVO".

En el informe hay una anotación manuscrita en la que se hace constar que no se puede impedir la difusión porque no constituye delito ninguno.

Sobre el segundo tomo, juzgado por el mismo censor, se dice: "La novela mantiene la tónica política y erótica del tomo anterior, pero en un tono mucho más suave. De todos modos abundan los paisajes obscenos (…) Desaparece el tono marxista del primer volumen (…) En conjunto la novela puede pasar, ya que ha pasado, por silencio administrativo, el primer tomo".

PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS (1973) "Todo el libro es sexo"

Tirada: 100.000 ejemplares. Seix Barral. Se piden informes a dos censores, García Campos y Martos. Sus criterios divergen. Uno admira a Vargas Llosa, ya que exculpa los excesos y defiende la publicación: "Debido al tema es lógico que existan algunas libertades de lenguaje". También sostiene: "No existe ofensa al Ejército en general, otra cosa será quizás en relación con el Ejército peruano". Y por si hay dudas: "Desde un punto de vista estrictamente literario, la obra demuestra una vez más la maestría de su autor y su gran dominio del idioma".

El segundo censor es, por el contrario, implacable: "Esta obra se puede tomar de dos maneras. En serio, o como lo que en realidad es, una sátira humorística. Tomada bajo este aspecto hacer reír y, a pesar de que su tema es básicamente sexual, no se puede considerar pornográfica (…) Si se quiere tomar en serio hay infinitas razones para denunciar el libro. Ante todo, el tema sexual, tan básico que no hemos podido hacer tachaduras. Todo el libro es sexo, como se puede comprender. Luego los curas castrenses a los que ridiculiza y sobre todo y por último, al Ejército peruano al que ridiculiza al máximo. La decisión de tomarlo en serio o en broma corresponde a la Superioridad. Lo que el lector puede anticipar es que esta obra va a tener un gran éxito de venta y va a ser muy comentada. Por lo que parece preferible tomarla en serio, denunciarla, y si luego la Autoridad judicial levanta el secuestro, ella cargará con la responsabilidad. Por ello el lector que suscribe propone su DENEGACIÓN".

Tal vez por esta contradicción se pasa al fiscal Herrera para que se pronuncie. Concluye que no sería "viable una acción judicial contra ella". Pero en una nota manuscrita se censura la cubierta elegida por Seix Barral. "La cubierta de fuera no es tolerable, aunque la novela es bastante pornográfica podría autorizarse, pero no mantenerse la cubierta". La editorial cambia la imagen por una más liviana. En una nota informativa que figura también en el expediente, se lee que "la circulación del libro se efectuó aplicando la fórmula del silencio".

LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR (1977) "No impugnable"

Tirada: 30.000 ejemplares. Ya había muerto Franco, pero sigue en pie la obligación de presentar textos a la censura. El lector número 26 hace un informe escueto del argumento y culmina su informe así: "Muestra de la narrativa peruana, muy a lo Vargas Llosa, con toda clase de giros y modismos peculiares. No impugnable".

El mejor narrador desde Azorín

El catedrático José María Valverde dedicó dos densos folios a persuadir a su amigo Carlos Robles Piquer para que la primera novela de Vargas Llosa no acabase en el cajón de los censores. "Desde el punto de vista de las crudezas, que lógicamente puede preocupar en censura, creo que, mirando el asunto con cierta altura, no se puede en absoluto tachar de inmoral esta novela: hay por fuerza mucha palabrota y mucho elemento no apto para menores, pero el autor, que por algo es un escritor de gran altura, sabe limpiar y elevar el efecto de conjunto". Valverde, que escribiría el prólogo de La ciudad y los perros, finaliza la carta de este modo: "Vargas Llosa es en este momento el mejor narrador de nuestra lengua -al menos, de Azorín para abajo-. Esto puede parecer un juicio demasiado rotundo, casi una profecía, pero como crítico literario, aunque a primera vista mis juicios parezcan un tanto sorprendentes, luego ocurre que, a la larga, el tiempo me suele dar la razón". Y se la dio.

Del veto al elogio

El expediente sobre La ciudad y los perros fue uno de los que más papel alimentó en la administración franquista. La opinión de los censores fue contundente: era la primera novela de Vargas Llosa, un desconocido, y podían saltarse el comedimiento, como hizo Manuel P. pidiendo su prohibición. Seis años después, el censor de Conversación en La Catedral ya tenía referencias del escritor. Su análisis es más sesudo y político, aunque si de él hubiera dependido, la novela no habría sido autorizada.

El País – Madrid



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